En un individuo puede hacerse una división entre actitudes temporales y actitudes estables integradas en la persona que las manifiesta (que ya forman parte de su carácter). Esto quiere decir, que no es lo mismo ser una persona de carácter alegre, que tener momentos de alegría a lo largo del tiempo.
Un rasgo es algo estable a lo largo del tiempo, al margen de lo que ocurra en el exterior. Un estado es algo que depende de una circunstancia (un monumental cabreo que te dure horas no te convierte en alguien agresivo, te convierte en alguien cabreado).
Y ahora en lo que se refiere al amor y el maltrato, es interesante ver como muchas relaciones devienen en el caos (pero que épico puede sonar) por no saber hacer esta distinción (una mezcla de ignorancia y falta de sentido común).
En la mayoría de las relaciones, el amor se acaba porque una de las personas ya no puede dar más de sí para que todo siga funcionando como en un principio, o de acuerdo a una idea previa. La sabiduría popular dice que nada es para siempre, todo se desgasta lentamente y acaba por dejar de ser para pasar a ser otra cosa diferente. Una verdad como un templo.
Una relación normal comienza con un estado, un fogonazo hormonal provocado por las circunstancias (por eso gusta tan poco repartir la responsabilidad, ninguno la tenía y se la achaca al otro). Cuando dos personas establecen una relación sobre ese fogonazo adictivo que les alela, se dice que están enamorados y se han liado (esto es falso y ya veremos por qué). Con el tiempo el fogonazo hormonal va perdiendo gradualmente intensidad, mientras los miembros de la pareja se preocupan de que no baje su intensidad. Aquí se ve que no se sabe diferenciar entre lo que es de uno, y lo que es provocado por el medio.
En una relación normal, cuando algo sale como no se esperaba, se busca una causa, un culpable. En este caso es la madre naturaleza por no haber hecho que las hormonas estuvieran de fiesta más tiempo, pero como la pareja no lo sabe, culpa al implicado más cercano, o a sí mismo. Cuando culpan al otro, se inicia una dinámica de maltrato, esa persona se siente herida, no ve (muchísimas veces) cuál ha sido su responsabilidad real (seguir las leyes de la naturaleza) y se defiende atacando.
¡Voilá! ¿Qué tenemos aquí? ¡Una relación normal! Las cosas se suavizan cuando el hacha de guerra se entierra repartiendo la responsabilidad entre los dos, y aduciendo causas como que "se están conociendo", "estas cosas llevan su tiempo", "es lo normal", "siempre hay pequeños choques entre las personas implicadas en una pareja". La pausa no suele durar mucho, desentierran el tomahawk, y vuelven a las mismas, a veces de forma más sutil (la mutua dependencia se ha establecido y tampoco es cuestión de cagarla y hacer que el otro se vaya). Si la cosa es demasiado insostenible se cae y ambas partes pueden pasarlo mal. A veces no se cae, y la gente, más que disfrutar de una relación, la arrastra, porque no sabe qué hacer consigo misma de lo mucho que depende de ella, un suicidio emocional a largo plazo (en esta situación , la gente suele habituarse al mutuo maltrato al que se someten).
Todo esto podría haberse evitado si estas personas hubieran previamente decidido con la cabeza, no con las hormonas. Normalmente estamos muy ansiosos por conseguir lo que queremos, tanto que no nos preguntamos si nos conviene o si somos capaces de llevarlo adelante.
Cuando el amor es un rasgo, la persona que goza de este rasgo, se quiere a sí misma lo suficiente para proceder con estrategia, cuidando su lindo culo y respetando el del otro. Si ve que una relación con esa persona no conviene a pesar de lo que griten las hormonas, se quiere mucho a sí misma y se dice "vale, esto no es lo mejor para mí, voy a ser sincer@ conmigo mism@ y paciente".
Cuando una relación se inicia con el amor como rasgo, el maltrato no existe porque las personas implicadas:
1) Se quieren a sí mismas (llevan el amor dentro, no solo lo reciben de afuera).
2) Son capaces de respetar al otro tanto como a sí mism@s (no le exigen nada, no hay presión para mantener un estado).
3) No están dispuest@s a engañarse para tener un subidón y luego lamentarlo a largo plazo (son sinceros consigo mism@s y ente sí).
Con el amor como rasgo no dependes de una persona concreta. Cuando te enamoras, lo haces eligiendo libremente, siendo más consciente de tus sentimientos y de la situación. Cualquier cosa que se diferencia de esto, NO es amor, es un estado de duración limitada en el tiempo, un encoñamiento.
Y así seremos más capaces de tener una relación en condiciones, no lo que se ve como normal que es de lo más inconsciente. Si culpas al otro de lo que pasa en la relación, estás diciendo que tú no tuviste nada que ver desde el principio, y eso es mentira.
Nota: tenemos un ojo tremendo para calar a la gente, a nivel inconsciente sabemos a quién tenemos delante y qué puede ofrecernos, si aceptamos desde el principio, la responsabilidad es toda nuestra. Si te maltrata, y le culpas, en la mayoría de los casos estas eludiendo tu responsabilidad.
María J. Gamonoso Cruz