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Existe gente que busca el maltrato conscientemente, y esto ocurre en la inmensa mayoría de las relaciones que podemos ver cada día. No estoy hablando de maltrato evidente y desagradable, sino de un entramado de estrategias sutiles para conseguir una determinada actitud del otro en una relación. La mayoría de las relaciones no se construyen basándose en el amor (palabra demasiado usada y poco conocida), sino en un contrato mutuo donde cada parte satisface y exige en igual medida, determinadas actitudes y conductas que le crean seguridad, ya sea por la dependencia emocional que tiene de un tipo concreto de persona, para conservar la imagen que tiene de sí misma, o ambas cosas al mismo tiempo.
Un porcentaje enorme de gente responde a estas cuestiones con un patrón de persona que no reconoce del todo la responsabilidad de sus acciones (más o menos el 80% exime a la mujer de toda responsabilidad). Esto quiere decir que en una relación utilizarán las acciones del otro para justificar las suyas, culpando a la otra parte si algo no sale como esperaba. Te haces una idea de lo que te gustaría tener, si no lo tienes ya de antemano claro, y buscas a una persona que cumpla los requisitos necesarios para satisfacerte. La otra parte hace lo mismo, y comienza una relación donde cada uno está muy ilusionado con la esperanza de cumplir sus expectativas (es decir con los pies flotando a un palmo del suelo; no es amor, es un pelotazo hormonal que te vuelve la química corporal del revés), no de aceptar a la persona que tienes delante. Al final, en la inmensa mayoría de los casos, si algo no sale bien, es culpa del otro que "no era quien yo esperaba". Como respuesta a esta decepción se pone en marcha un juego de maltrato sutil pero real, que se ve como normal de lo asentado que está en el modelo de relación vigente, y que no comienza al final de la relación sino que se pone en marcha desde el principio. Eso es lo duro, el modelo de relación que llevamos inculcado implica maltrato (no importa a que nivel, está ahí, y eso es lo que cuenta). Estamos acostumbrados a reprochar y exigir niveles, que contemplados fríamente, no son reales. Ahora más que nunca tenemos la oportunidad de ser consciente de esto y obrar en consecuencia de forma consciente. Es evidente que hay una gran cantidad de gente que busca sentirse victimizadas. De hecho, ¡Que coño! Todos lo buscamos en algún momento u otro. Es una escapatoria a la presión como otra cualquiera. Te sientes muy presionado, y una forma de evitar la responsabilidad por tus acciones es provocar una situación en la que tú seas claramente la víctima. Es una maniobra cojonuda, porque normalmente se busca provocar una situación en la cual, sea lo que sea lo que tu hayas hecho, queda solapado por la reacción opuesta, que suele resultar injustificable e inaceptable. Tu responsabilidad al instante se olvida.
Es algo tan simple como que si yo tengo conflictos con un jefe, le provoco sutilmente hasta que salta y delante de todo el mundo me mete un grito diciendo algo que no debería. Desde luego, yo lo habré buscado, e incluso tendré motivos, pero lo que le he hecho, aunque humanamente comprensible, es inaceptable. El queda automáticamente en desventaja, yo me libero de toda culpa. En fin, un mecanismo humano, aparte de las relaciones humanas a todos los niveles, y tan natural como mentir, adular, dar a entender, incitar, etc... y, compartiendo con éstos el hecho de que en dosis exageradas se convierte en un grave problema para la persona y para la gente que la rodea. No es que nuestras relaciones tengan un defecto estructural, es que son un defecto estructural. No estamos diseñados genéticamente para ellas; pero cuando surgió la sociedad nos adaptamos, y en toda relación, ya sea laboral, de amistad o de pareja surgen esas cosas. Son naturales y solo son preocupantes en exceso. Es igual de grave que si alguien en una pareja miente en exceso, adula en exceso o incita e exceso. Ya está. No es un problema cualitativo, sino cuantitativo. Que hay gente que es incapaz de alcanzar un equilibrio. Verás, hacer balance de tus buenas y malas acciones para ver qué clase de persona eres es peligroso. Aquí el problema es cualitativo porque la gente no percibe claramente sus acciones. No es que haya que procurar no mentir en exceso, o no adular en exceso. Es como hablar de que no hay que maltratar en exceso, o es o no es. La cantidad no marca gradación cualitativa, sino frecuencia, y la frecuencia indica una posibilidad, que aunque no se manifieste con frecuencia, sigue ahí formando parte de una persona. El problema es lo que supone mejorar cualitativamente como individuo, ese enorme esfuerzo que no todo el mundo quiere permitirse. Por eso se habla de que lo malo en pequeñas cantidades no es malo, sino algo natural a la imperfección del hombre. Es la voz de la pereza.
Y hay muchos modelos de relación, este es natural en el sentido más animal de la palabra. Es el modelo más sencillo, el que te sale con menos esfuerzo, y el más cómodo. Nuestro deber como seres humanos es ir más allá de lo básico animal (los que quieran y puedan), no acomodarnos en ello.
No obstante hablo de "modelos de relación"; es curioso, como si hubiera otros. Es un modelo natural surgido de, por una parte, nuestros instintos atávicos (el pelotazo hormonal es el "Reproducirse Aquí Ya"), y por otra parte de las modificaciones que efectúa sobre él nuestra sociedad. Es tremendo decir cosas como que el modelo de relación tiene la culpa de que haya maltrato. Y no es incorrecto, pero muestra que no se tiene una consciencia real de lo que está pasando. Es la intención de maltrato la que crea el modelo, y no al revés. Eso también da mucho miedo. Cuando aceptamos ese modelo, aceptamos el maltrato implícito, porque también está en nosotros (y esto es duro que te cagas). Hay relaciones que según este modelo salen bien, ya que a veces las dos partes son gente sana que no quiere hacerse daño (pero es tan extremadamente raro...). No niego la influencia de una sociedad que promueve el maltrato, sino que la pongo de relieve, para que se vea bien clarito: "Es algo tan simple como que si yo tengo conflictos con un jefe, le provoco sutilmente hasta que salta y delante de todo el mundo me mete un grito diciendo algo que no debería. Desde luego, yo lo habré buscado, e incluso tendré motivos, pero lo que le he hecho, aunque humanamente comprensible, es inaceptable. El queda automáticamente en desventaja, yo me libero de toda culpa."
Y esto es un ejemplo cojonudo. Se pone de relieve que la mejor forma de moverte en un entorno hostil es usar sus estrategias a tu favor. Cuando hablamos del maltrato es afirmar que si te encuentras incómodo cruzando un lago tóxico, lo mejor que puedes hacer es bucear para empaparte del todo, conocer el territorio, y que el cuerpo se pueda acostumbrar. O que si te maltratan, tienes que devolver lo mismo que te han ofrecido. "Ojo por ojo, diente por diente, magulladura por magulladura". Cualitativamente, importa mucho, por muy sutil que sea el acto y lo limpio que quedes de cara a los demás.
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Esfuerzo
Es fuerza arriesgarse a tomar consciencia. Urge para seguir avanzando como especie. Y creo que aunque resulta difícil, cómo dices, es posible aprender a caminar sin violentarnos unos a otros constante-mente. Y requiere del esfuerzo... El intencionarse para poder descubrir la vía del desconocido amor.
Gracias por vuestro querer ver, por el apoyo y por hacer posible que gestemos y compartamos otro tipo de realidades!
Escrito por: Mar | 09/04 11:19PM
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