Discapacitados del alma
Tenemos la maldita costumbre de hacer cosas que nos debilita, obstruye, interrumpe o destruye cualquier objetivo que nos hayamos propuesto, o sencillamente hacemos cosas que nos autodestruyen. Es como si uno mismo se pone así mismo en el lugar del “enemigo”.
Es inconsciente,… nadie se plantea de forma deliberada ponerse trabas, pero lo hacemos, veréis... Cualquier acto realizado por nosotros mismos que entorpezca nuestro desarrollo como no emprender proyectos que nos harían felices, consumir drogas, tener jornadas de trabajo desgastantes, puede ser considerado como auto-sabotaje.
Detrás de cada acción existe una elección y detrás de ella una justificación. El autosabotaje generalmente está encubierto por justificaciones del tipo “no puedo”, “es muy difícil”, “es culpa de…quién sea”, “tengo muy mala suerte”, nos desautorizamos, negamos o contradecimos nuestras elecciones. Esto responde a un bajo concepto de uno mismo, o de una creencia profunda de que uno de alguna manera es incapaz, incapaz de hacer algo, de llegar a donde sea, de atraer o relacionarse con un determinado grupo de personas, de tal manera que lo que hacemos con estas acciones es hacer realidad esos pensamientos, reafirmarlos.
Esto es una manera de agresión hacia uno mismo, que genera ira, agresividad, frustración e impotencia, además de generar más acciones de sabotaje porque se reafirman con cada una de ellas la creencia raíz.
Estos sentimientos pueden haberse aprendido en la infancia o fijado en nuestra mente por repetición del entorno, o por experiencias con la suficiente carga emocional como para hacernos cambiar el concepto que tenemos de nosotros mismos.
Una de las causas puede ser el miedo, de forma que cuando estamos ante un reto vital o una meta que nos hemos propuesto, el miedo a conseguirla nos hace sabotearnos, para en realidad no llegar a ese objetivo.
La inseguridad y la falta de autoestima generan sentimientos de culpabilidad y malestar profundos que pueden generar acciones agresivas hacia otros o depresión.
Contradecirte es sabotearte, si haces algo que no piensas, o con lo que no estás de acuerdo, te estás desautorizando, te estás saboteando, y esto hace que disminuya el respeto que tienes hacía ti mismo.
Preguntarnos qué es lo que no nos gusta de nuestra vida, y pensar en cómo podríamos obtenerlo es una forma de recibir amor.
No olvidemos que el autosabotaje en realidad no es más que una llamada de atención…pidiendo atención.
María J. Gamonoso.