|
|
Pienso en mí ¿Te imaginas tener que estar pidiendo favores 24 horas al día? ¿Y que esos favores sean imprescindibles como mínimo para cubrir tus necesidades básicas? ¿Te resultaría agradable? Obviamente no es agradable ni para quien pide los favores ni para quien los ejerce, estar todo el día así no suele gustar a nadie o a casi nadie. Pero un momento,… que algo nos agrade o desagrade tiene su origen en una actitud adquirida, con lo cual que nos agrade o no el hecho de pedir ayuda también está impulsado por esa misma actitud. Analicemos esto con calma. Primero, es importante aclarar que se debe distinguir entre pedir ayuda para cubrir aquellas necesidades ya sean básicas o secundarias que, por nuestras limitaciones físicas, no podemos realizar por nosotros mismos; y pedir un favor para algo puntual a personas específicas. En realidad, tanto lo primero como lo segundo forma parte de la evolución de cualquier ser vivo, aunque haré mayor énfasis en el ser humano, ya que tener cubierta esas necesidades ayuda a la evolución de la persona incluyendo el bienestar tanto físico como psicológico. Si lo pensamos un momento, todos los seres vivos necesitamos ayuda de otros ya sea de manera directa o indirecta para cubrir satisfactoriamente nuestras necesidades. Por lo que, basándonos en ello, el hecho de pedir ayuda no debería llevarnos al planteamiento de si nos resultaría agradable hacerlo o no. Es absurdo… Pues bien, hay personas a las que el simple hecho de pensar que necesitan la ayuda de otros para cubrir cualquier necesidad, les genera vergüenza, miedo a molestar o malestar psicológico (en su extremo) que llevan a no pedir nada o a pedir casi rogando.Esto, que si usamos la lógica, sería impensable, ocurre en el gremio de personas con diversidad funcional (discapacitadas). La cuestión es: ¿A qué es debido esto? Desde mi punto de vista, como persona con diversidad funcional, y basándome tanto en el conocimiento teórico como en la experiencia personal, ocurre debido a que nos hemos formado una actitud negativa hacia el hecho de pedir ayuda sin darnos cuenta de que esa actitud no es mas que un programa defectuoso, que lleva con nosotros casi desde que nacemos, producto de la falta de recursos y de información por parte de nuestros principales educadores.Siendo realistas, no podemos negar que la llegada de un hijo discapacitado produce una ruptura de la dinámica “normal” de la familia, ¡como no teníamos suficientes problemas en casa, ahora un hijo discapacitado! Pero no es que el discapacitado traiga consigo la etiqueta de “¡soy un problema!”, no, si no que la falta de recursos (que ya estaba presente en la familia) hace que la diversidad funcional sea un problemón y, con ello, la persona. Esto que siempre ha sido así o incluso peor, y que expuesto honestamente es, incluso, entendible, ha sido ocultado y disfrazado hasta la actualidad. Y yo me pregunto el por qué ¿prejuicios sociales? Pero…,volvamos al tema inicial sobre la actitud negativa a la hora de pedir ayuda. Si nada mas nacer la diversidad funcional ya supone un problema y para la mayoría de nuestros padres (por no generalizar) pedir ayuda significa: - Primero aceptar que su hijo no es como cualquier hijo “normal” y necesita unas pautas educativas específicas y distinta en algunos casos; - Segundo asumir y enfrentarse a los perjuicios sociales (que como miembros de la sociedad también son compartidos por ellos, en mayor o menor grado); y - Tercero exponer que es un problema para ellos y que lógicamente no saben llevarlo. Al ver todo lo que eso supone, y teniendo en cuenta que ver y aceptar la realidad no suele resultar agradable, acaban no pidiendo ayuda o no pidiendo la ayuda realmente necesaria. ¡Esto es de locos! Coño, ¡que aquí nadie nace sabiendo!, con lo cual es totalmente normal no saber cómo llevar la situación, pero hay que aprender también que la humildad existe ¡y es muy bonita! Pues bien, una de las muchas consecuencias de la falta de recursos es el agotamiento físico y psíquico de los padres al tener que estar todo el día ayudando a su hijo a cubrir sus necesidades día tras día y años tras años. Y ¿a qué lleva esto? Pues, entre otras cosas, lleva a terminar diciendo al discapacitado frases como: ¡eres un pesado! ¡dios, que exigente eres! ¡es que no veas cómo te gusta molestar! o ¡mira que egoísta eres! Al oír esto el niño con diversidad funcional se queda mirando con “cara de gato”, y como por lo general oímos repetidamente estas frases durante nuestra vida pues puede ocurrir que, si por naturaleza no somos nada de eso, ¡acabes siendo todo eso y mas por imposición casi (lo que se conoce como profecía autocumplida)!.
También puede ocurrir que nos acabemos creyendo todo esto, y además de adquirir la culpabilidad implícita de ser un problema para tu familia, generalizamos esto allá por donde vayamos y lo que hacemos es dejar casi de ser personas, convertirnos en una “especie de mueble”, tanto es así que ¡casi no pedimos ni agua! Jo, no veas como hemos evolucionado, supuestamente venimos del mono y nos estamos dirigiendo a mueble ¡tiene mérito!. Y todo ello por el miedo absurdo de no “molestar a los demás” y el deseo de sentirnos aceptados, ¡por lo menos socialmente! Y como el único objetivo de todo este análisis no es otro que entender el origen de nuestras conductas y, una vez entendido, aprender a mejorarlas, ¿por qué no comenzar de nuevo a educarnos? Cambiemos de actitud, pensemos que realmente no molestamos por pedir ayuda si no que, en todo caso, podemos llegar a “molestar” por pensar que molestamos y no pedir nada. Eso si, seamos conscientes de que reeducarnos requiere tiempo, paciencia, esfuerzo y honestidad. Pero, ¿por qué no intentarlo? Esta vez los únicos responsables seremos nosotros mismos… Cristina García Pérez
|
TRACKBACK URL: http://www.portalesmedicos.com/blogs/trackback/2798
|
En el clavo
Diste en el clavo: lo difícil que es reconocer la dependencia y saber llevarla. Adelante, y no dejes de expresarte, muchos lo necesitamos.
Escrito por: Andres | 03/05 11:28PM
Te quiero
Te quiero mucho, me pareces una persona maravillosa. Gracias por regalarnos estos trozos de ti. No te rindas nunca.
Escrito por: María | 04/05 01:01AM
BESOS
que bien mi niña,q puedo decirte q no este escrito en esta carta,eres autentica,sinsera y buena psicologa,,,no cambie nunca.SE LE QUIERE MUCHO
Escrito por: zeneida | 05/05 10:50PM
Es un placer
Siempre me ha parecido un placer el poder compartir contigo parte de mi vida y ayudarte en lo posible. Un fuerte abrazo
Escrito por: ines | 06/05 12:30AM
Reeduquemonos
Lo que no nos enseña casi nadie es que una de las mayores fuentes de felicidad es el ayudar. Ayudar porque nos sale o porque nos lo piden, qué más dá!!!!, cuando ayudas das una pequeña parte de trí mismo y recibes un montón del otro.
Estoy de acuerdo contigo reeduquemonos ayudando y perdiendo el miedo a ser ayudado.
Un beso
Escrito por: Vicente | 06/05 12:48AM
Bien dicho
Gracias por expresarlo, muchas veces tampoco el resto de la sociedad sabemos ayudar. Cierto, re-aprendamos todos. Aunque sólo he coincidido contigo una vez, reconozco que te admiro por tu actitud y fortaleza ante la vida.
Un fuerte abrazo.
Escrito por: Inés | 06/05 11:06AM
cada dia eres unasorpresa
te felicito, eres un ejemplo a seguir...te admiro como persona..tengo mucho que aprender de ti....un besote
Escrito por: halconveloz2003 Ricardito el feo | 20/06 02:53PM
Preciosa, análisis preciso
Pero ojo, hay mucho ayudador organizado que lo que mira es su provecho economico. Eres una persona bella y necesaria. Un besote ó muchisimos.
Escrito por: Iram | 18/10 11:44PM
eres unica
ERES UNICA MI NIÑA QUE PRECIOSIDAD DE ARTICULO Y QUE VERDADERO LO PINTADO FELICIDADES CARIÑO TE DEVERIAS DEDICAR A ESCRIBIR PUES HARIAS UN GRAN BENEFICIO A NUESTRO COLECTIVO MUCHOS BESOS TU SIEMPRE AMIGA ISABEL
Escrito por: ISABEL | 27/10 09:33PM
Reacción de las personas cuando pedimos ayuda.
Me parece un interesante artículo que propone un amplio debate e intercambio de opiniones y experiencias. Lógico, razonable y muy acertado.
Con todo, plantea de algún modo la necesidad de las personas con diversidad y nuestras familias de "contar con ayuda para no pedir ayuda", valga la redundancia.
Como persona con limitación física, y buen observador de lo molesto que a veces puede resultar para otras personas, el hecho de negarles su ofrecimiento para ayudarnos; nunca suelo denegar ese buen gesto a nadie que me lo ofrece, incluso cuando no me hace falta tal ayuda, y si lo deniego es con suma amabilidad y siempre agradeciendo ese buen gesto voluntarioso que por cierto cada vez en estas sociedades modernas es "menos frecuente encontrar de forma espontánea".
Quiero relatar una experiencia curiosa:
En cierta ocasión, al subir a un autobús con mi silla de ruedas, un señor se ofreció amablemente a ayudarme y empujar mi silla rampa arriba.
Realmente no me hacía falta porque la rampa quedaba prácticamente sin pendiente, pero por no hacer de menos la voluntad y amabilidad del señor no me negué y deje con agrado que me ayudase.
Una vez arriba, le pedí un favor que para mi es algo mas necesario que lo primero:
- Por favor ¿Tendría la amabilidad de ir hasta la máquina a picar mi billete?,
- si, ¿como no?, me contestó.
Al llegar a destino, el autobús me sacó la rampa fuera de la parada debido a que un coche mal estacionado le impidió arrimarse a la misma, por lo que dicha rampa quedó con excesiva pendiente.
Pero como el señor se bajaba en esa parada, le pedí amablemente por favor que me sujetase un poquito la silla para poder bajar con seguridad sin resbalar. El señor así lo hizo.
Una vez abajo, en el breve instante que tardé en darme la vuelta con la silla para ofrecerle mi agradecimiento las gracias, comprobé que el señor había desaparecido rápidamente, sin despedirse ni dejarme tiempo a darle las gracias por su buen gesto, tal vez pensando que nuevamente le pediría que me ayudase a subir al bordillo o cualquier otro favor. Si soy sincero, ese gesto me hizo sentir muy mal, "humillado", al sentir su duda sobre mi actitud de agradecimiento. Dejándome la sensación de que tras su gesto en ayudarme no había una verdadera empatía hacia mis limitaciones, y si un modo de "utilizar al minusválido" (valga la expresión) "para mostrar a los demás lo voluntarioso que soy".
Pero bueno, esto tampoco se cumple siempre en todas las personas que se ofrecen a ayudar, y mi gesto amable no cambia por esos detalles.
Pero si deseo resaltar con todo, que "depender demasiado de la ayuda de otros, no solo molesta a veces a la persona con diversidad, sino también a los demás", lo cual es mas preocupante para nosotros.
Por eso, las buenas adaptaciones mediante un buen diseño universal, el asistente personal en determinados casos, etc etc.., son fundamentales para no cansarse ni cansar pidiendo ayuda.
Un saludo de Enrique.
Usuario de silla de ruedas por enfermedad muscular.
Escrito por: Enrique G Blanco | 20/04 02:00AM
Valiente...
Muy bueno Cris. Los guiños fenomenal.
Que tengas que ser tú quién diga esto....
me parece muy bien redactado, si de verdad todos entendiésemos nuestra propia diversidad sobraría cualquier adjetivo.
He disfrutado con el cafe de hoy bbbbbbssssss.
Escrito por: Isaac | 15/02 08:34PM
Gracias
Muchas gracias, Isaac. Tienes razon. Confio en que cada vez haya mas consciencia sobre ello. Con respecto al café, me alegro que lo disfrutaras ¡serán muchos mas! jeje. Besos
Escrito por: Cris | 16/02 05:56PM
|
|
|