Todo cambio supone un esfuerzo. Esfuerzo de adaptación, esfuerzo de motivación, esfuerzo para cambiar nuestra rutina y romper el círculo vicioso de desánimo y resignación.
Debemos preguntarnos por qué queremos perder peso. Cual es la causa real y marcarnos unos objetivos que nos motiven.
En ocasiones poner por escrito nuestros objetivos ayuda a centrarse en cumplirlos.
El objetivo principal no debería ser adelgazar, sino comprometernos a modificar nuestros patrones alimenticios para mejorar nuestro estado de salud. Repetirnos que no estamos a dieta, eso es cosa del pasado, a partir de ahora comemos lo que comemos para sentirnos bien.