El aspecto más importante en el apoyo emocional es el trabajo de los sentimientos. Los sentimientos son el origen de la mayoría de los problemas, si bien nuestra sociedad anima a las personas a intelectualizar sus problemas. Aprender a escuchar es la base de la relación de apoyo. Todas las demás técnicas se fundamentan en la escucha. El proceso de escuchar normalmente no es efectivo porque no somos capaces de identificar los momentos en que la persona no espera de nosotros nada más que le comprendamos y, por otra parte, no somos capaces de escuchar el tiempo necesario y con la suficiente comprensión de los sentimientos que definen el problema.
"La escucha activa significa escuchar y entender la comunicación desde el punto de vista del que habla".
A tener en cuenta en la escucha activa: - El contacto visual: mira a la persona siempre. La mirada ha de ser de "estoy contigo, te escucho". - La postura del cuerpo: que sea confortable y relajada, cerca de la otra persona pero manteniendo la distancia personal. Sin hacer gestos exagerados o distraerse. - La expresión facial: muestra siempre empatía (capacidad para comprender las emociones y los sentimientos de los otros por un proceso de identificación) y comprensión. - La expresión verbal: nunca interrumpas, nunca trates de cambiar de tema. Estás para escuchar, no para hablar. No hables de tus experiencias. - Aprende a estar en silencio con la persona.
Por otra parte, algunos ejemplos típicos de formas en que conversamos las personas y decimos al otro que sus sentimientos no son aceptables (escucha inefectiva): - Ordenar o pedir: "Tienes que parar de...", "Tienes que probar...", "No tengas este sentimiento de..." - Avisar, reñir: "Si no lo hubieses..." - Amonestar, moralizar: "Tendrías que...", "No está bien que..." - Persuadir, discutir, enseñar: "¿No te das cuenta...?, "La realidad es que..." - Recomendar, dar respuestas: "¿Por qué no...?, "Lo que te aconsejo es..." - Criticar, responsabilizar, discutir: "Esto no lo estás planteando bien..." - Adular, aprobar: "Pero tienes un trabajo tan bueno...", "Estoy muy de acuerdo en..." - Simpatizar: "No te preocupes...", "Te sentirás mejor..." - Interpretar, diagnosticar: "Lo que tienes que hacer es...", "Tu problema es..." - Cuestionar, preguntar: "¿Por qué...?, ¿Quién...?, ¿Qué...? - Evitar, desviar: "Podemos hablar esto después...", "Esto me recuerda..." - Bromear, ridiculizar: "Qué no lees los periódicos...?, "Mi tía tenía lo mismo..."
Cuando la persona recibe alguno de estos mensajes, hay riesgo de que adopte una actitud defensiva y empiece a justificarse, de manera que ya no ahondará en el problema real y el que escucha no conocerá sus sentimientos.
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Escrito por: | 15/02 02:04PM
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