Las enfermeras de las clínicas Grupo Pascual de Andalucía no quieren utilizar cofia, falda y delantal en su trabajo. Consideran que es un uniforme «sexista y poco adecuado para realizar sus tareas y que limita sus movimientos». La empresa no comparte esa opinión y obliga a su uso para «dar buena imagen» y porque así está establecido en el convenio. La disputa acabó en el juzgado y esta misma semana, como publicó este periódico, el Tribunal Superior de Justicia de Andalucía (TSJA) ha dado la razón a los empresarios. En Cantabria esta polémica no pasará de ser una mera anécdota, ya que el uniforme tradicional de las enfermeras no se utiliza en ningún centro público o privado de la región. Hace más de una década que la camisa y el pantalón -denominados 'pijamas'- sustituyeron a la falda y el delantal en las clínicas privadas, mientras que en los hospitales públicos, como Valdecilla, el cambio se produjo hace casi dos décadas. Sólo las instituciones regentadas por congregaciones de monjas fueron más reticentes en un primer momento, pero cambiaron casi en paralelo al resto de los centros. Aunque ahora el debate incluya términos como 'sexismo' o 'igualdad de género', lo cierto es que en Cantabria se decidió esta muda de ropa por cuestiones más prácticas, más asociadas al rendimiento laboral que a la imagen. Incómodo La presidenta del Colegio de Enfermería de la región, María Asunción González Salas, recuerda aquellos años: «La falda y el delantal eran incómodos para el trabajo. Limitaban muchos movimientos cuando tenías que coger al paciente y hacerle curas. Pero también eran incómodos en el sentido del decoro. Cuando te agachabas frente a un paciente, a veces estabas incómoda por enseñar algo por el escote y te desconcentrabas para el trabajo». En la misma línea se expresó la secretaria del sindicato regional de enfermeras (Satse), María José Ruiz. «Para cambiar de postura a un paciente, a veces te tienes que subir de rodillas a la cama, o al cambiarle de sitio tienes que hacer un movimiento brusco con el que se sube toda la falda. No son situaciones cómodas», explica. «Por esta razón de comodidad se decidió cambiarlo por el 'pijama'. Cantabria fue pionera en esto y lo hizo sin ningún tipo de polémica». Para Ruiz, la postura de la empresa Grupo Pascual es «clasista y tópica», y no entiende cómo apelan al término 'imagen' para obligar a usar falda y cofia. «¿Entonces los médicos y los hombres enfermeros dan mala imagen? Que yo sepa las mujeres médico llevan todas pantalones», señala. González Salas está de acuerdo con su compañera y aconseja a la empresa andaluza que modifique su barómetro de valores: «La buena imagen no está en el uniforme, sino en el trabajo de los profesionales. Los pacientes van a las clínicas a curarse, por eso Valdecilla tiene una imagen tan buena, por el trabajo de la gente que ha estado y está ahora». Ambas profesionales creen que la decisión del TSJA vulnera la Ley de Igualdad, incluso, la presidente de Colegio de Enfermería la calificó como «absurda».
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