COMUNICACIÓN: ¿QUÉ ES LA ESCUCHA ACTIVA? La escucha activa es una forma de comunicación que demuestra al hablante que el oyente le presta atención y le entiende. Pero para entender esto, primero debemos saber: 1. Qué es la comunicación 2. Qué diferencias existen entre oír y escuchar, porque muchas personas creen que es lo mismo pero son cosas totalmente diferentes. 1. ¿Qué es la comunicación? La comunicación es el acto de transmitir un mensaje (información que el se quiere transmitir al receptor) desde el emisor (el que habla) al receptor (el que escucha) utilizando un canal (teléfono, carta, TV, radio...) y un código (el habla, lenguaje de signos, el braille…) determinados. Comunicar es compartir la información, comunicar un mensaje determinado. Para ello hacen falta estos cinco componentes son esenciales a la hora de establecer una comunicación. Debes de tener en cuenta que no siempre el receptor entiende el mensaje que se le quiere transmitir o lo entiende, pero no de la manera en la que el emisor querría. Esta es la principal causa de algo tan común entre nosotros como los malentendidos del día a día. Los malentendidos se dan por una falta de comunicación o por una comunicación de mala calidad 2. ¿Qué diferencia hay entre oír y escuchar? Oír es un fenómeno que pertenece al orden fisiológico, dentro del territorio de las sensaciones. Nuestro sentido auditivo nos permite percibir los sonidos en mayor y menor medida. Oír es sencillamente percibir las vibraciones del sonido. Es recibir los datos suministrados por el emisor. Oír es una acción pasiva, no requiere esfuerzo alguno por nuestra parte. Escuchar es la capacidad de captar, atender e interpretar los mensajes verbales y otras expresiones como el lenguaje corporal y el tono de la voz. Representa deducir, comprender y dar sentido a lo que se oye. Es añadir significado al sonido. Escuchar es oír e interpretar el lenguaje. Podemos incluso escuchar los silencios de quien nos habla, sus gestos, sus expresiones faciales, y todo ello lo interpretamos personalmente. Escuchar es alo que sí requiere esfuerzo de nuestra parte, por lo que es un proceso activo. Podemos dejar de escuchar cuando queramos. Todos sabemos oír, pero muy pocos saben escuchar. La escucha activa es aquella que representa un esfuerzo físico y mental para obtener con atención la totalidad del mensaje, interpretando el significado correcto del mismo, a través del comunicado verbal, el tono de la voz y el lenguaje corporal, indicándole a quien nos habla, mediante la retroalimentación, lo que creemos que hemos comprendido. Significa escuchar con atención y concentración, centrar toda nuestra energía en las palabras e ideas del comunicado, entender el mensaje. Existen varios niveles de escucha que se pueden emplear dependiendo de que el nivel de entendimiento que se alcanza en cada caso: Parafrasear: significa resumir lo que el otro ha dicho. Si alguna parte nos ha llamado la atención, podemos resaltar las palabras que más nos han impactado. Es una forma de dirigir la conversación, porque el hablante va a ampliar la información sobre lo que hemos subrayado. Reflejar el estado emocional: Además de que se le ha entendido, se le muestra que se sabe como se siente. Se muestra cierto grado de empatía, lo que produce sensación de bienestar y confianza en el que habla. Validar: mostrar que se acepta lo que el otro dice aunque no se esté de acuerdo. No se tiene por qué estar de acuerdo en lo que el otro dice, pero sí se ha de respetar y aceptar que el otro tiene una opinión diferente, aunque no la compartamos. El respeto no implica necesariamente aceptación. Hay que tener en cuenta que no se puede aceptar aquello con lo que no se está de acuerdo; pero se puede validar lo que se oye y mostrar la discrepancia como una opinión propia. Con la escucha activa, además de entender lo que el otro os quiere transmitir y hacerle sentir que se le presta atención, se producen muchos menos malentendidos, ya que la comunicación es de gran calidad. Psicólogos Valencia
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