La ludopatía es un problema que afecta a más de un millón de personas. Se define como juego patológico o juego compulsivo y se entiende como un impulso irresistible a jugar, y la aparición de una conducta de juego que compromete o rompe los objetivos personales, familiares o profesionales del jugador. Es decir, un ludópata, vive, piensa y actúa en función del juego. La ludopatía es un círculo vicioso del que es difícil salir. Una persona con este problema obtiene un gran placer cuando está jugando, y si deja de jugar o no puede jugar se encuentra mal y procura por todos los medios volver a intentarlo lo antes posible. Las pérdidas de dinero le fuerzan a jugar mayores cantidades porque piensa que jugar es la única forma de recuperar lo perdido.
Las características que se aprecian en un ludópata son:
· La preocupación por le juego
· Necesidad de incrementar la cantidad de dinero gastada · Necesidad de incrementar la cantidad de dinero gastada · Pérdida de control sobre su conducta de juego (las personas con este problema tienen una falsa ilusión de control, es decir, creen que los juegos de azar son juegos de habilidades donde se tiene un cierto control sobre el juego, que depende de las capacidades y/o habilidades de uno mismo).
· Síntomas de abstinencia ( por ejemplo, ponerse muy nervioso, irascible, antipático o de mal humor, si uno no puede jugar) , · Juega para escapar de situaciones vitales agobiantes (Situación familiar mala, problemas en el trabajo, problemas con uno mismo, ruptura marital…).
· Intenta recuperar siempre sus pérdidas
· Miente a otros para encubrir su juego
· Comete actos ilegales para mantener su juego
Miremos este problema con un ejemplo.
Carlos actualmente tiene 42 años, y empezó a jugar hace 15, cuando se casó con la que ahora es su esposa. Todos los sábados y algunos domingos, quedaban con una pareja para ir a cenar, después de cenar les gustaba ir al bingo que estaba cerca del restaurante, así es como Carlos empezó a conocer el juego.
Al principio solo eran los sábados, luego empezó a jugar los viernes y los domingos también, hasta que 5 años más tarde Carlos jugaba fueron casi todos los días.
Carlos creía que podía dejar de jugar cuando quisiera, que él lo hacía para divertirse. Al principio, él y su pareja solo se gastaban unos 10 euros cada uno, y cuando se terminaban se iban a casa. Pero cuantos más meses pasaban, más incrementaban el gasto. Estaba obsesionado en ganar más dinero, lo que también implicaba que cada vez se gastaba más.
Carlos empezó a trabajar en una empresa de muebles que estaba a unos 30 km de su domicilio, con lo que no podía ir a comer a su casa y se quedaba a comer en la empresa, luego se tomaba el café en un bar. Así es como comenzó a jugar a las máquinas tragaperras. Al principio solo era a la hora de la comida, luego también fue antes de entrar a trabajar y al salir del trabajo. En su tiempo libre, él solo hacía que jugar a estas máquinas, y los fines de semana continuaba yendo al bingo.
Su rendimiento en el trabajo empeoro muchísimo, empezó a llegar tarde al trabajo porque estaba en el bar jugando. La relación con su esposa cada día era más distante porque apenas pasaban tiempo juntos, y el que pasaban, lo hacían discutiendo, ya que Carlos se encontraba irritado, irascible y más nervioso que antaño. Y su situación económica cada día era más devastadora. Apenas llegaban a fin de mes.
Finalmente su mujer le uso un ultimátum: o ella o el juego. Carlos y su mujer acabaron en la consulta, en la que tras un trabajo largo y costoso, han logrado una muy importante mejoría.
Actualmente Carlos lleva 3 años sin jugar. Ahora esta centrado en su familia y en su trabajo. Psicólogos Valencia
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