Hoy me gustaría seguir ofreciéndote herramientas para controlar la irritación a la que seguro te has sentido sometido o sometida en diversas circunstancias. En el post anterior te hablé de dos de las técnicas que se utilizan para suavizar la irritación o la ira, hoy voy a explicarte otras técnicas que se utilizan para el mismo fin. Sería bueno que intentaras aplicar en tu vida aquella técnica o técnicas que crees que mejor van contigo, no es necesario poner todas en práctica. 3º) REESCRIBE LAS REGLAS. Quizás algunas veces te hayas dado cuenta que tus creencias o expectativas impiden que una situación mejore. Te aferras a ellas e intentas imponerlas a los demás. Si los demás no las comprenden o no las acatan la discusión continúa y continúa y tú sigues sufriendo. Esto sucede porque te has marcado unas reglas que no favorecen las soluciones sino que las entorpecen. Imagina que tienes esta regla “Yo soy una persona que se preocupa de sus amigos, de su bienestar y por tanto, merezco que ellos me valoren por esos detalles”. Si tus amigos no te agradecen de alguna forma tus detalles, tu preocupación, tu ayuda te sentirás herido, sufrirás y crearás tensión en el ambiente. Simplemente cambiando la regla por otra como “Yo soy una persona que se preocupa de sus amigos, de su bienestar y por tanto, merezco sentirme satisfecho conmigo mismo porque estoy siendo fiel a mi buena intención de ayudar a las personas”. Esta nueva regla hará que ya no esperes una recompensa por tus actos y por tanto te sentirás más libre, más a gusto contigo mismo y feliz. 4º) SISTEMA DE RECOMPENSAS POSITIVAS. Es probable que la mayoría de las veces que estás irritado tiendas a contestar mal al otro, le critiques, le reprendas, le grites…, en pocas palabras intentas castigar su comportamiento y lejos de conseguir corregirlo lo que consigues es que el otro se disguste, se enfade contigo, se distancia o dejes de interesarle. Esto hace que se genere mayor irritación a tu alrededor tanto dentro de ti como fuera. Una forma de invertir este efecto es no castigando. Si quieres influir sobre alguien para que deje de comportarse de una forma que te molesta prueba a premiar los comportamientos que sí te gustan. Trata de animarlo cuando haga algo que es de tu agrado y obvia sus errores. La persona se sentirá alagada, tratará de repetir los comportamientos que tú le premias con cosas que le gusten (comida, piropos, caricias, besos…) y poco a poco irán perdiendo fuerza los comportamientos que te molestan. A la vez, conseguirás que el clima entre ambos mejore y la rabia y la irritación ya no tendrá tanta razón de ser. 5º) ELIMINA LOS “DEBERÍA…” CON LA TÉCNICA DE LA DOBLE COLUMNA. Con un ejemplo lo entenderás enseguida. Luisa ha contratado a un albañil para una pequeña reforma en casa, cambiar el suelo del comedor. Sin embargo, Luisa no ha quedado conforme con el resultado, ve pequeños fallos y según ella la faena no está perfecta. Su irritación puede empujarla a un enfrentamiento con el albañil en el que todos pueden salir perdiendo. Así que Luisa pone en práctica la técnica de la doble columna: Razones por las que el albañil debería haberse esmerado más: Porque le he pagado para una faena perfecta. Porque esforzarse en el trabajo es primordial cuando se está ofreciendo un servicio. Porque se supone que es un profesional de la albañilería. Porque yo le hubiera puesto más empeño. Objeciones: Puede que el albañil considere que lo ha hecho bien. Quizás el albañil se ha esforzado todo lo que podía. Quizás no es tan fácil como yo pienso dejar un suelo completamente perfecto. Yo no soy él y por tanto, es absurdo esperar que el albañil tenga la misma forma de trabajar que yo espero. Lo importante para que elimines los “Debería…” (y con ello la irritación) de tu vida es que debes saber que no tienes derecho a tener todo lo que quieres sólo porque lo quieres. Vas a tener que poner de tu parte, quizás tengas que negociar con el albañil, pedirle explicaciones, dialogar, llegar a un acuerdo… Es decir, tendrás que enfocarte en las soluciones en lugar de en los fracasos o las cosas que han salido mal. Si lo haces te sentirás con mayor control sobre las circunstancias, más capaz de manejar una situación difícil, con más seguridad y convicción de que llegarás a una solución que te satisfaga o a una comprensión sobre porqué las cosas han salido mal sin necesidad de juzgar al otro y castigarte a ti mismo con los “Debería haber hecho mejor su trabajo, es un inútil” tan poco constructivos. A demás, si criticas al albañil con los debería lo único que conseguirás será que éste también se irrite y trabaje todavía peor.
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