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Cuando una relación ya no funciona como debería y se decide acabar con ella, entramos en una fase de duelo por haber perdido a la persona amada (o ya no tan amada) que nos hace pasar por una serie de etapas de dolor, tristeza, frustración y amargura. Cuando un matrimonio termina es debido a múltiples factores: falta de comunicación, decepciones, rutina, desengaños, etc. Así que debemos tener muy claro, cuando afrontamos esta experiencia en la vida, que si se ha llegado a la separación y al divorcio ha sido porque la relación ya no funcionaba y es mejor dejar las cosas justo en ese momento y no más adelante, ya que esperar la imposible reconciliación quizá sólo acarree más desgaste físico, mental y emocional. De todas formas, es muy importante pensarse muy bien el hecho de divorciarse. Se trata de un trance muy duro, que debemos de tener claro que vamos a poder superar, y es necesario reunir las fuerzas emocionales oportunas para enfrentarse a ello.
Si está pensando en divorciarse, debería tener en cuenta las distintas situaciones que va a conllevar el divorcio. Es muy difícil hacer planes con respecto al futuro en situaciones así, pero no queda otra que intentar hacerlo para tener claro si se puede hacer frente o no a la separación. Por ello, es hora de pensar en los horarios que va a tener usted y su ex pareja, hay que pensar en los niños, las propiedades, la mudanza, etc. En el momento en que vea que es capaz de realizar este ejercicio y que su imaginado futuro es más que esperanzador, es probable que se encuentre preparado/a para empezar una nueva vida. Cuando una persona recibe la noticia de parte de su pareja de querer divorciarse, lo primero que tiene que hacer el que recibe la triste noticia es asimilar la nueva situación (que seguramente no será tan nueva y en muchos casos es algo que se veía venir; en otros no, ya que cada pareja es un mundo). Es necesario entender y aceptar las causas del divorcio y tener muy claras cuáles han sido las responsabilidades de cada uno para llegar a esta situación. No te estoy hablando de culpas, sino de responsabilidades. Cuando se firma un divorcio lo más normal es que las dos personas que forman la pareja tengan su parte de responsabilidad, quizá una más que la otra pero, en definitiva, ambos tienen que aceptar que han hecho cosas mal.
También se debe aceptar que, después de la separación y el divorcio, la vida va a cambiar completamente. Es imprescindible ver esta nueva etapa de la vida como una oportunidad y no como una auténtica desgracia. Puede ser una oportunidad para crecer como persona, para demostrarse a sí misma lo fuerte que puede llegar a ser y la gran cantidad de potencialidades que posee y que aún no había descubierto.
Al producirse la separación, ya sea de mutuo acuerdo o no, todos los miembros de la familia sufren y pasan por una fase de duelo, la cual se supera poco a poco con el paso del tiempo. Sin embargo, si esta etapa de sufrimiento se prolonga demasiado y se convierte en un sufrimiento que impide seguir con la vida del afectado, no pudiendo llevar a cabo las actividades cotidianas, es aconsejable buscar ayuda psicológica. Con esta ayuda podrás ser capaz de superar y aceptar la situación de la mejor manera posible, para que puedas seguir con tu vida y, quién sabe, ser más feliz que antes del divorcio.
Psicólogos Valencia
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