Es posible que hayas oído hablar de este trastorno pero, ¿qué es en realidad? Aquí voy a intentar darte unas pequeñas pinceladas de las características que tienen los niños con este síndrome. Lo primero, decir que es un trastorno generalizado del desarrollo, lo que siempre hemos conocido como un tipo de autismo. Según algunos autores, el síndrome de Asperger es una forma de autismo pero con un alto nivel de funcionamiento. Las principales diferencias se refieren al lenguaje, el cual está mejor desarrollado en el niño con Asperger. Lo que comparte con el síndrome autista son los problemas del contacto social, las reacciones extrañas al ambiente y los problemas con la comunicación no verbal. Aparecen, como en el autismo, conductas estereotipadas y repetitivas. Se diferencia del autismo en que no presentan un retraso general del lenguaje ni del desarrollo cognitivo. Algunos niños pueden tener una inteligencia normal o incluso por encima de la media. Hoy en día, se utiliza el término “Síndrome de Asperger” para referirse a los autistas que rayan la normalidad tanto en su desarrollo intelectual como en el desarrollo del lenguaje.
Según el DSM-IV-TR (Manual diagnóstico y estadístico de los trastornos mentales), el Síndrome de Asperger es una alteración de la interacción social, manifestada por: - Una importante alteración del uso de múltiples comportamientos no verbales como contacto ocular, expresión facial, posturas corporales y gestos reguladores de la interacción social. - Incapacidad para desarrollar relaciones con compañeros apropiadas al nivel de desarrollo del sujeto. - Ausencia de la tendencia espontánea a compartir disfrutes, intereses y objetivos con otras personas (por ejemplo, no mostrar, traer o enseñar a otras personas objetos de interés). - Ausencia de reciprocidad social o emocional. Aparecen patrones de comportamiento, intereses y actividades restrictivos, repetitivos y estereotipados, manifestados por: - Preocupación absorbente por uno o más patrones de interés estereotipados y restrictivos que son anormales, sea por su intensidad, sea por su objetivo (por ejemplo, estar “obsesionado” por los dinosaurios, la astronomía, etc). - Adhesión aparentemente inflexible a rutinas o rituales específicos, no funcionales. También presentan manierismos motores estereotipados y repetitivos, como por ejemplo, sacudir o girar manos o dedos, o movimientos complejos de todo el cuerpo. No hay un retraso general del lenguaje significativo, ni tampoco un retraso importante del desarrollo cognoscitivo ni del desarrollo de habilidades de autoayuda propias de la edad, comportamiento adaptativos (distinto de la interacción social) y curiosidad acerca del ambiente durante la infancia. En cada persona, este trastorno se manifiesta de maneras distintas, pero aparecen ciertas características comunes que son las siguientes: - Alteraciones en los patrones de comunicación no verbal. - Inflexibilidad cognitiva y comportamental. - Dificultades para la interacción social, en especial con personas de su misma edad. - Dificultades para el pensamiento abstracto y la formación de conceptos. - Interpretación muy disminuida o nula de los sentimientos y emociones ajenos y propios. - Intereses restringidos a un único tema o a una muy reducida variedad de temas. - Coherencia central débil en beneficio del procesamiento de los detalles. - Interpretación literal del lenguaje (por ejemplo, no entienden las frases hechas como “llueve a cántaros”). Para comprender muy bien este síndrome, te recomiendo el libro “El curioso incidente del perro a medianoche”, de Mark Haddon. En él, un niño con síndrome de Asperger te cuenta una historia, con lo cual podemos comprender cuál es su visión del mundo. Te dejo una pequeña parte del libro, que es un tanto representativa de cómo funcionan las personas con este trastorno.
“Me llamo Christopher John Francis Boone. Me sé todos los países del mundo y sus capitales y todos los números primos hasta el 7.507. Hace ocho años, cuando conocí a Shiobhan, me enseñó este dibujo (una cara triste) y supe que significativa “triste”, que es como me sentí cuando encontré al perro muerto. Luego me enseñó este dibujo (una cara alegre) y supe que significaba “contento”, como estoy cuando leo sobre las misiones espaciales Apolo, o cuando aún estoy despierto a las tres o las cuatro de la madrugada y recorro la calle de arriba abajo y me imagino que soy la única persona en el mundo entero”.
El curioso incidente del perro a medianoche (Mark Haddon).
Una página web interesante al respecto: www.asperger.es
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