Ambas son emociones negativas y quizás a simple vista es difícil ver cuál es la diferencia fundamental entre ellas. Así pues, ¿Cuál crees tú qué es? Yo te lo diré.
La envidia se siente cuando deseamos algo que otra persona tiene y nosotros no, ya puede ser material (por ejemplo: dinero) o no (Por ejemplo: cuando envidiamos la belleza de alguien o su fuerte personalidad)
Sin embargo, los celos se dan cuando tenemos miedo a perder algo que ya poseemos, ya sea material (miedo de que nuestro compañero, aquel tan competente se haga con nuestro puesto de trabajo) o no serlo (Por ejemplo, en una pareja, o en la familia cuando el niño de 4 años ve que su hermanito recién nacido es el centro de la casa) Lo que está claro es que ambas emociones son negativas y realmente desagradables para quien las sufre. Además, es sabido que ambas emociones se relacionan directamente con una baja autoestima. Es conocido por todos que los celos esconden una personalidad insegura en todos y si no, en casi todos los casos y es de dominio público que la inseguridad está íntimamente relacionada con una autoestima vulnerable.
Sobre la envidia hay que recalcar que solo envidiamos lo que otros tienen en el caso en el que no nos creamos capaces de obtenerlo por nosotros mismos. En el caso contrario, es decir, si nos viéramos capaces de conseguir lo que el otro tiene, más que un sentimiento de envidia, sería una especie de “estímulo” para conseguir nuestro objetivo.
Te voy a poner un ejemplo: Juan saca unas notas excelentes, es el mejor de la clase. Siempre lo ha sido. María odia a Juan porque no puede soportar que saque en todo 10. Siempre está hablando mal de él “Es un empollón. Seguro que no sale de casa ni para respirar. No me cambiaría por el ni por todo el oro del mundo” Bien, lo que María esconde es una envidia enorme por Juan, porque ella sí que estudia y no pasa del notable. Puede que María sí sea capaz de sacar las notas de Juan, puede que no. Pero lo importante es que ella no se ve capaz, no cree que aun estudiando las 24h del día pueda alcanzar el ritmo de su compañero. Esto provoca en María, rabia, frustración y envidia.
Julia sin embargo también querría las notas de Juan pero a ella no le molesta que Juan las saque porque ella cree verdaderamente que si se esfuerza más en sus estudios alcanzará a Juan. Julia cree en sí misma, tiene una autoestima equilibrada y eso hace que en vez de sentir rabia o frustración, se sienta más estimulada y con más ganas aun de conseguir lo que quiere. Su ambición junto a su buena autoestima hacen de la situación de Juan un estímulo para ella.
Más adelante hablaremos de cómo corregir o al menos intentar corregir estas emociones para mejorar nuestra calidad de vida ya que no hacen más que estropearla. Pero mientras tanto, si te encuentras en alguna de estas situaciones podrías hacerte algunas preguntas como: ¿Por qué siento esto?¿Qué me hace tener tanto miedo de perder…?¿Por qué deseo tanto estar en su situación/ser como el o ella/ tener lo que esa persona tiene…?¿Es realmente la situación problemática o soy yo quien tiene el problema. Si soy yo cuál creo que es la base de esto que siento ?... Psicólogos Valencia
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