«Los cobayos ya tuberculizados, bajo cuya piel se introduce nuevamente una pequeña cantidad de bacilos tuberculosos, reaccionan inmediatamente contra esta segunda inoculación por una inflamación local muy intensa, seguida de necrosisy de eliminaciónrápida de los tejidos mortificados con su contenido de microbios. Este proceso, contrariamente a lo que sucede en el caso de la primera inoculación subcutánea, no va seguido de la formación de un absceso permanente ni de la hipertrofia de los ganglios vecinos» (Calmette). Este fenómeno se observa, no solamente en los cobayos, sino en todos los seres susceptibles de contraer la tuberculosis.