Leucocito
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De Diccionario Médico
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Leucocito
El recuento diferencial enumera cada tipo de leucocito en cifras porcentuales o relativas; se cuentan 100 células en un frotis de sangre periférica sin importar el grado de madurez o diferenciación y los resultados se reportan en los porcentajes de cada tipo contado. De igual manera, para la interpretación precisa del aumento o disminución de alguna línea celular es necesario calcular su cifra absoluta, de acuerdo a la siguiente ecuación: Cuenta absoluta de Células/mm3= cuenta diferencial relativa (%) x cuenta leucocitaria (leucocitos/mm3)/100
Cuando la célula progenitora de la unidad formadora de colonias de granulocitos, eritrocitos y megacariocitos (CFU-GEMM) se diferencia en la unidad formadora de colonias de granulocitos y macrófagos (GFU-GM), la línea celular se compromete al desarrollo de la mielopoyesis en su totalidad en un proceso que consiste en una serie de etapas sucesivas de diferenciación, multiplicación y maduración, que va desde el mieloblasto hasta el segmentado maduro en la médula ósea y sangre periférica. Llamase compartimiento proliferativo o pool mitótico al proceso que conlleva la maduración del mieloblasto hasta mielocito, es decir, es el compartimiento donde las células son capaces de sintetizar ADN.
El siguiente compartimiento es el llamado pool amitótico o pool de reserva medular donde los metamielocitos se diferencian de cayados o células en banda hasta neutrófilos segmentados con una proporción relativa de un 45,35 y 20% respectivamente. Esta etapa representa un suministro de neutrófilos de forma constante hacia el siguiente compartimiento obedeciendo a las necesidades o demandas periféricas. Se estima que los neutrófilos permanecen en este pool durante 10 días, los eosinófilos un promedio de 2.5 días y los basófilos alrededor de 12 horas. Por último tenemos el pool localizado en sangre periférica conocido como pool circulante; este pool se subdivide en dos reservas: reserva marginal donde los leucocitos se adhieren al endotelio representados fundamentalmente por metamielocitos, cayados y segmentados neutrófilos, lo que representa el 50% del total de neutrófilos circulantes y el restante 50%; lo constituye la reserva circulante constituido fundamentalmente por granulocitos maduros. La liberación de los granulocitos de la médula ósea hacia el sistema circulatorio es un proceso bien complejo gobernado por una serie de factores reguladores fisiológicos (factores de crecimiento) que promueven el movimiento de estas células en los diversos compartimientos medulares y periféricos. El paso de los granulocitos hacia los tejidos ocurre por un proceso llamado diapédesis, lo cual una vez en estos tejidos van a cumplir su función de fagocitosis. Las células del sistema fagocítico mononuclear incluyen a sus precursores en médula ósea, los monocitos en sangre periférica y los macrófagos en los tejidos, estos últimos reciben varios nombres dependiendo del tejido donde se localicen; en conjunto se conoce como sistema fagocítico mononuclear. La identificación morfológica de los monocitos es diferente a los granulocitos, estos tienen una forma nuclear más típica, el promonocito posee un índice núcleo-citoplasma más elevado que el monocito maduro, este a su vez, el citoplasma es de color azul-gris, con gránulos finos parecidos al vidrio esmerilado, ocasionalmente vacuolado. Es trabajo del sistema fagocítico y del inmunitario (antígeno-anticuerpo) la defensa del organismo contra la enfermedad. Los granulocitos defienden el organismo contra agentes infecciosos y no infecciosos, al igual que los monocitos pero estos últimos tienen una participación importante como células presentadoras de antígenos de allí la relación intima entre estos dos sistemas de defensa, es decir, sus actividades están coordinadas y son interdependientes. La infección por un agente patógeno desencadena una respuesta inflamatoria aguda que involucra células y moléculas del sistema inmunitario (factor de necrosis tumoral, interleucina) lo que conlleva al proceso de inflamación tisular y a la erradicación del agente nocivo. Se conoce como fagocitosis a células de estirpe hematopoyética cuya principal función es aproximarse, ingerir y destruir los microorganismos patógenos. Existen dos grupos de fagocitos con una misión análoga que es la fagocitosis, pero que difiere en cuanto a morfología, ciclo vital, distribución y otras funciones. El primer grupo formado por los leucocitos fundamentalmente los neutrófilos, el segundo por los fagocitos mononucleares que comprenden a los monocitos circulantes y los macrófagos tisulares ya con las características descritas previamente. La función básica del granulocito neutrófilo está encaminada a la eliminación de una variedad de agentes patógenos para el organismo lo cual incluye una serie de etapas: Adherencia al endotelio y salida de la circulación, desplazamiento al lugar de la infección o quimiotaxis, reconocimiento de partículas o microorganismos previamente opsonizados, fenómenos simultáneos de ingestión o endocitosis con formación de un fagosoma, estimulación del metabolismo oxidativo y degranulación, y finalmente la acción de los sistemas microbicidas. Los linfocitos son leucocitos sanguíneos que se desarrollan tanto en médula ósea como en órganos linfoides primarios y secundarios. En los seres humanos los órganos linfoides primarios son el timo y la médula ósea, mientras que los órganos linfoides secundarios son el bazo, placas de Peyer en el tracto gastrointestinal, anillo de Waldermeyer en las amígdalas y adenoides, ganglios linfáticos distribuidos por todo el organismo. Los linfocitos se diferencian en linfocitos B, T, Natural Killers en los órganos linfoides primarios. Los linfocitos migran desde el conducto torácico hasta los ganglios linfáticos y de allí hacia la circulación y luego retorna, es decir, es la única célula que sufre el proceso de recirculación. En los recién nacidos, los linfocitos T constituyen el 90% del total de leucocitos circulantes, mientras que en el adulto representan alrededor del 35% de los cuales el 80% son células T y el 20% restante células B.
Los linfocitos B mediante ese proceso de recirculación se ponen en contacto con antígenos al que reconocen, se multiplican y producen anticuerpos, el resto que no adquieren esa propiedad mueren y son sustituidos por otras que si poseen dicha facultad. Los linfocitos T maduran en el timo, del total de los mismos, sobreviven aquellos que aprenden a distinguir lo propio de lo ajeno. Sé reagrupan en dos subpoblaciones: los que reconocen como propias las moléculas clase I del complejo mayor de histocompatibilidad, y los que reconocen a las moléculas clase II. Cada miembro de la subpoblación presenta un receptor de membrana en particular (CD4 y CD8) que contactan con antígenos que reconocen diferenciándose en células efectoras. Un tercer tipo de linfocitos, que desempeñan un importante papel en el sistema inmune; son los linfocitos Natural Killers, que poseen la propiedad de destruir células infectadas por virus o tumorales, es decir, una función prioritaria como primera línea de defensa del organismo ya en la actualidad utilizados como inmunoterapia de algunos tipos de cáncer.
Cuando se produce una infección, la primera etapa de defensa del organismo es una reacción inflamatoria. Los granulocitos y los monocitos llegan al lugar de la infección, fagocitan y digieren las bacterias. Se forma pus para eliminar los desechos. Esta primera reacción no siempre es suficiente, en cuyo caso sigue una reacción inmune. La reacción inmune específica la ponen en marcha las células mononucleares, que ingieren las proteínas bacterianas, las escinden en fragmentos peptídicos, después migran a lo largo de las vías linfáticas hacia los ganglios linfáticos regionales, donde penetran y se agrupan en torno a los linfocitos presentes. Entre estos últimos, los que son específicos del antígeno transportado por las células mononucleares proliferan y el ganglio adquiere mayor consistencia y tamaño. Al unísono, en el tejido afectado se producen mediadores bioquímicos que atraen los linfocitos, abandonan el ganglio, se reagrupan en el lugar de la infección donde ejercen su acción de rechazo, ya sea por medio de anticuerpos o por medio de células especializadas. Cuando el agente infeccioso es eliminado en su totalidad, cierto número de linfocitos regresan y permanecen en el ganglio, conservando la memoria de la primera infección: si en lo sucesivo se contactan con el mismo agente, el organismo reaccionará con mayor rapidez y fuerza. Este movimiento de las diferentes líneas de defensa, que van del tejido lesionado a un ganglio y viceversa, permiten resolver los problemas de “frontera” esenciales para el mantenimiento de la integridad de lo propio. De este modo, el sistema inmune puede luchar en todo el organismo en caso de infección localizada o generalizada. (Del griego lymphē, y kytos, célula). Leucocito mononuclear cuyo diámetro varía de 10 ó 12 μ (gran linfocito). a 8 ó 9 (pequeño linfocito). El núcleo, oscuro, oval, está rodeado de un citoplasma hialino basófilo pálido. Los linfocitos (particularmente los pequeños) poseen vidas de duración variable. l. ° Los de vida corta desaparecen en 2 a 3 días, excepto si han estado en contacto con un antígeno: dan lugar entonces a inmunoblastos; 2° los de vida larga (más de 500 días) derivan de los inmunoblastos; han guardado la memoria del precedente contacto con el antígeno y (probablemente gracias a la intervención del timo: por esta razón se les denomina — timodependientes) se convierten en células imnunocompetentes (v. este término, memoria inmunológica e inmunitaria competencia, 2°).
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