(del latÃn pulsus, de pellere, impulsar).
Desplazamiento percibido por el dedo que palpa una arteria superficial. Se debe a la propagación a lo largo de las paredes arteriales de la onda de choque provocada por el impacto, sobre la aorta ascendente, de la sangre expulsada por el ventrÃculo izquierdo.
Por extensión, expansión sistólica de una vena, del hÃgado, etc.