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BERNARDO ALBERTO HOUSSAY

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BERNARDO ALBERTO HOUSSAY

‚ÄúLa ciencia es la clave del desarrollo de las naciones, sin ella, el atraso y la dependencia se imponen.‚ÄĚ

“El investigador no debe descansar jam√°s pues, como dijo el poeta, la luci√©rnaga s√≥lo brilla cuando vuela y, como ella, la mente humana se apaga cuando descansa.”

‚ÄúEl trabajo es la diversi√≥n m√°s barata‚ÄĚ.
‚ÄúLa juventud debe tener ideales elevados y pensar en alcanzar grandes cosas, porque si la vida rebaja siempre y no se logra sino una parte de lo que se ansia, so√Īando muy alto alcanzar√©is mucho m√°s. Las conquistas del presente son sue√Īos juveniles realizados que alguna vez se tuvieron por imposibles.”.
Bernardo A. Houssay, (1.887-1.971).
UNIVERSIDAD DE MORON.BUENOS AIRES -ARGENTINA
C√°tedra de Historia de la Medicina: Dra.Teresa Sacriste y Dr. Jorge Girola

Ganador del premio Nobel en Fisiolog√≠a y Medicina en 1947; impulsor de la investigaci√≥n cient√≠fica en Am√©rica y en Argentina..Por el descubrimiento de la funci√≥n del l√≥bulo hipofisario anterior en el metabolismo del az√ļcar (lo que) ayud√≥ a comprender mejor la diabetes siendo uno de los grandes impulsores de la investigaci√≥n Cient√≠fica Argentina y America. Bernardo Houssay naci√≥ en la ciudad de Buenos Aires el 10 de abril de 1887, 10 a√Īos despu√©s de la muerte de Claude Bernard; fue uno de los ocho hijos de Alberto Houssay y Clara Laffont. Sus padres hab√≠an emigrado desde Europa, de la misma tierra del Padre de la Fisiolog√≠a, Francia, y como la mayor√≠a de los habitantes que llegaron a estas tierras en esos a√Īos, su lengua materna no fue la espa√Īola sino, la francesa.
Su padre llegó con títulos de Abogado y Doctor en Filosofía, era poseedor de una vasta cultura y estaba dotado de una memoria tal, que podía leer una página entera y repetirla luego con asombrosa exactitud.
Ni√Īo a√ļn, sorprend√≠a a los padres manifest√°ndoles que, cuando fuera grande, ser√≠a misionero y, a los pocos d√≠as, advertido de los riesgos que correr√≠a, les dijo que ser√≠a ingeniero. Con el tiempo ser√≠a, ciertamente, un misionero de la ciencia, un “misionero entre gentiles” (Houssay, 1940). .Bernardo demostr√≥ haber heredado la gran inteligencia paterna, estudi√≥ los primeros dos grados de la ense√Īanza primaria con docentes privados como era costumbre en esa √©poca, luego ingres√≥ al Colegio Brit√°nico con la idea de cursar tercer grado pero, quince d√≠as de haber iniciado las clases y por tener una preparaci√≥n superior a la de sus compa√Īeros, fue promovido a cuarto grado y un mes despu√©s a quinto. A este ritmo termin√≥ la escuela primaria con s√≥lo nueve a√Īos de edad y a los trece hab√≠a logrado el diploma de bachiller, en el Colegio Nacional Buenos Aires.
Cuando Bernardo estuvo en condiciones de elegir una profesión, luego de concluir precozmente los estudios primarios y secundarios, el padre sugirió que se dedicase al comercio, pues los reveses de la fortuna lo habían dejado sin recursos para solventarle una carrera universitaria.
Ante estas circunstancias, Bernardo le respondi√≥ que trabajar√≠a para hacerlo por si mismo y, en marzo de 1901, a√ļn no cumplidos los 14 a√Īos, ingres√≥ a la Escuela de Farmacia de la Facultad de Ciencias Medicas.
Con la recomendaci√≥n de su padre, se emple√≥ como aprendiz de farmacia en el Hospital Franc√®s de Buenos Aires. Este trabajo inclu√≠a alojamiento, comida y 10 pesos mensuales de sueldo; con un pr√©stamo de su madrina de Francia pag√≥ los derechos universitarios. A fines de 1901, rindi√≥ brillantemente los ex√°menes del primer a√Īo de Farmacia y, con esos antecedentes, gan√≥ un puesto de practicante de farmacia en el Hospital de Cl√≠nicas con 50 pesos de sueldo. En 1904, a los 17 a√Īos, se gradu√≥ de farmac√©utico, el mejor de su curso, e inici√≥ la carrera de medicina
Cierto día de 1908, practicante menor de medicina en ese mismo Hospital de Clínicas, asistió a un paciente que padecía acromegalia (hipertrofia no congénita de las extremidades inferiores y superiores). Fue entonces que, ya inclinada su vocación por la fisiología tras la lectura de la obra del fisiólogo francés Claude Bernard, dejó de lado otro tema cuidadosamente anotado y decidió investigar la función de esa glándula (Barrios Medina y Paladini, 453).
A ese fin se adiestr√≥, en esforzado y solitario aprendizaje por medio de la bibliograf√≠a, en las t√©cnicas disponibles: la quir√ļrgica (extirpaci√≥n o injerto de la gl√°ndula) y la biol√≥gica (acci√≥n in vivo de extractos de la gl√°ndula) para luego, utilizando t√©cnicas qu√≠micas, aislar el principio activo producido por la gl√°ndula.
Houssay desarroll√≥ estas investigaciones paralelamente a los estudios de medicina que concluy√≥, en 1911, a los 23 a√Īos, con Diploma de Honor y con la tesis “Estudios sobre la acci√≥n de los extractos hipofisiarios. Ensayos sobre la fisiolog√≠a del l√≥bulo posterior de la hip√≥fisis” a la que se otorg√≥ el Premio Facultad de Ciencias M√©dicas.
Bernardo fue practicante interno de medicina en el Hospital Nacional de Cl√≠nicas y, durante tres a√Īos, se desempe√Ī√≥ como ayudante de la c√°tedra de Fisiolog√≠a cuyo Profesor Titular era el Dr.Gregorio Pi√Īero.
Durante su carrera de estudiante fue un destacado atleta, practicó varios deportes, jugó como full back en el equipo de rugby de la Asociación Atlética de la Facultad de Medicina. Tuvo un paso histórico por el rugby argentino ya que en la Asamblea Anual de la Unión de Rugby, en 1908, a propuesta de Sr. Prospero Alemandri, representante del Club Gimnasia y Esgrima de Buenos Aires, Bernardo Alberto Houssay, en representación de la Asociación Atlética de la Facultad de Medicina, se resolvió que las actas se redactaran en lo sucesivo, en idioma castellano, hecho que estaba ocurriendo en la Argentina en coincidencia con el centenario de la Independencia ante un cambio social
Luego de graduado, Houssay ejerció la profesión con singular éxito pues, muy solicitado por los colegas, aplicó los extractos hipofisarios a diversas patologías.
Desde 1910, era, además, profesor universitario, encargado del Curso de Fisiología en la Facultad de Agronomía y Veterinaria, al cual había sido llamado por el decano Pedro Narciso Arata (1849-1922), quien lo estimaba mucho desde los exámenes en la Escuela de Farmacia.
En la Facultad de Agronom√≠a y Veterinaria, nuevamente en solitario aprendizaje, procur√≥ comprobar los resultados de la extirpaci√≥n de la hip√≥fisis en animales superiores. Tras fracasar con la inyecci√≥n de sueros citot√≥xicos y la irradiaci√≥n con rayos X, retom√≥ las t√©cnicas quir√ļrgicas del cirujano William Harvey Cushing (1869-1939) con las cuales, hacia 1916, comprob√≥ los trastornos causados por la extirpaci√≥n de la hip√≥fisis en el crecimiento de los cachorros.
En esa facultad form√≥ los primeros disc√≠pulos. Uno de ellos, Enrique Hug (1896-1987), record√≥ estos intentos: “Lo ve√≠a actuar, m√°s que con obstinaci√≥n, con empecinamiento frente a las dificultades. Hab√≠a planeado un experimento para demostrar la acci√≥n de la hip√≥fisis sobre el crecimiento. Consigui√≥ para ello una linda camada de cachorros de raza, galgos, todos igualitos para poder comparar los resultados. Me imagino que deb√≠a haberlos pagado de su propio pecunio, pues la subvenci√≥n de que se dispon√≠a no era nada cuantiosa. Les extirp√≥ la hip√≥fisis a algunos de ellos y yo oficiaba de ayudante. A pesar de la destreza del cirujano en lo cual sobresal√≠a, y del cuidado postoperatorio, la mortalidad era elevada, pues se ignoraba entonces que √©sta se deb√≠a a la supresi√≥n brusca de la corticotrofina, hormona de la cual ni se ten√≠a idea de que existiera. Sin embargo, varios operados sobrevivieron lo suficiente para infectarse luego con el virus de la enfermedad de los cachorros y terminaron por morir. Nunca le o√≠ una queja ni se√Īal de amargura. Tampoco se conoc√≠a entonces vacuna contra esa infecci√≥n. Nueva tentativa y segundo fracaso. No recuerdo si fue a la tercera o cuarta tentativa, despu√©s de desinfectar bien las jaulas y aislar los animales, en que consigui√≥ el fin buscado”. (Hug, 148-149)
En 1915, Houssay ingresó como Jefe de Sección en el Instituto Bacteriológico del Departamento Nacional de Higiene. Este organismo, había sido fundado, en 1911, para la investigación, producción y control de sueros, vacunas y medicamentos de origen bacteriano y opoterápico. Tenía a su cargo la Sección Sueros, organizando la producción de sueros antiofídicos; ideó y dispuso el envío de recipientes al interior del país para que al devolverlos con serpientes, se entregaran a cambio de ampolletas de suero antiofídicos; gestionó y obtuvo el flete gratuito por ferrocarril de estos envíos y la difusión por la prensa del proyecto. Además, investigó provechosamente otros problemas genuinamente nacionales: plantas venenosas y bocio endémico.
Desde 1915, Houssay era Profesor Suplente de Fisiolog√≠a en la Facultad de Ciencias Medicas. En 1917, sinti√≥ que la investigaci√≥n y la producci√≥n en el Instituto Bacteriol√≥gico, la investigaci√≥n y la docencia en las facultades de Agronom√≠a y Veterinaria y de Ciencias M√©dicas, y el ejercicio de la cl√≠nica en el Hospital Alvear y privadamente, eran incompatibles. Renunci√≥, entonces, al ejercicio de la profesi√≥n: “Me entusiasmaban la cl√≠nica y la fisiolog√≠a pero como quise concentrarme a una sola actividad, eleg√≠ la fisiolog√≠a porque cre√≠ que as√≠ ser√≠a m√°s √ļtil a mi pa√≠s y cumplir√≠a mejor mi vocaci√≥n en el campo de las Ciencias Naturales” (Barrios Medina y Paladini, 561).
Recuerda Cereijido una anécdota contada por el propio Houssay quien para ilustrar un artículo próximo a publicar, había citado, en su consultorio particular, a varios pacientes con hiperfunción hipofisaria y a un fotógrafo profesional. Asombrado, el hombre el cual veía llegar a distintos tipos de personas, algunas que eran gigantes que apenas cabían en sus sillas; otras, eran acromegálicos con mandíbulas, manos y pies descomunales y con arcos superciliares abultados que les daba apariencia bestial.
Lentos y pesados, los pacientes comenzaron a observarse unos a otros con curiosidad recelosa, pues ignoraban la razón de la cita. Tan impactado estaba el fotógrafo que preso de un gran susto finalmente terminó huyendo del consultorio.
En 1919, luego del fallecimiento del profesor Horacio Gregorio Pi√Īero (1870-1919) gan√≥ el concurso de la c√°tedra de Fisiolog√≠a de la Facultad de Ciencias M√©dicas. (Vacarezza, 1981).
El Consejo Directivo de la Facultad aprobó, entonces, el proyecto del consejero y decano, Dr. Alfredo Lanari (1869-1930), de la creación del Instituto de Fisiología que integraba las cátedras de Química Biológica y Física Biológica bajo la dirección del Profesor de Fisiología para quien estableció la dedicación exclusiva.
Seg√ļn comentaba Don Ricardo G√≥mez, un viejo ordenanza a cargo del ‚Äúdep√≥sito de instrumentos‚ÄĚ, el hecho de ‚Äúno comenzar a trabajar puntualmente constitu√≠a una falta grave‚ÄĚ y que cierta vez, sabiendo que su horario de trabajo, era a las ocho de la ma√Īana, y por un percance inesperado, se retras√≥ y llegando a las ocho y cinco. Y al trasponer la puerta, se top√≥ con el Dr. Houssay quien observando con evidente preocupaci√≥n, su reloj de bolsillo le dijo: ‚Äú Ah, qu√© contrariedad, Ricardo, Ud sabe, un reloj tan bueno, que durante tantos a√Īos no fall√≥ un minuto, de pronto se me descompone‚Ķ ¬ŅQu√© hora tiene?, las ocho y cinco, doctor, respondi√≥ el atribulado ordenanza. Las ocho y cinco? pero entonces funciona perfectamente! Por suerte anda bien‚Ķy se alejo. En ese momento, sent√≠ me hab√≠a amonestado con elogios‚ÄĚ.
El a√Īo de 1920 fue tambi√©n memorable para Houssay pues, en diciembre, contrajo matrimonio con la qu√≠mica Mar√≠a Ang√©lica Cat√°n (1896-1962) a quien hab√≠a conocido en el Instituto Bacteriol√≥gico donde ella hac√≠a su tesis doctoral sobre ponzo√Īas de serpientes y Houssay, como jefe de esa secci√≥n, se las prove√≠a.
As√≠ comenz√≥ la relaci√≥n con quien, luego de casada, dej√≥ la profesi√≥n para convertirse dentro del hogar en la primera y m√°s fiel colaboradora cient√≠fica y la madre de los tres hijos que tuvieron: Alberto, H√©ctor y Ra√ļl. ‚ÄúAl dedicarme a la ciencia deb√≠a elegir entre una probable situaci√≥n pecuniaria holgada y una labor cient√≠fica. Eleg√≠ lo mejor, lo que vale m√°s que el dinero, con lo que sal√≠ ganando. Cierto es que conoc√≠ momentos de estrechez econ√≥mica, pero en todo caso quien se sacrific√≥ fue mi esposa, pues yo hallaba recompensas con creces en la posibilidad de trabajar. Ella no s√≥lo acept√≥ la modestia econ√≥mica sino que me ha ayudado constantemente en mis trabajos, con competencia y sin exteriorizaci√≥n alguna” (Barrios Medina y Paladini, 562).
En car√°cter de director del Instituto de Fisiolog√≠a, pasaba todos sus d√≠as realizando experimentos, dirigiendo y dando clases; no sab√≠a de feriados ni fines de semana. Seg√ļn recordaba Secundino Cabodevila, el eficiente gallego que era su mayordomo, ‚ÄúHoussay era exigente, sever√≠simo y m√°s desconfiado que una mula tuertaUna de las dificultades inmediatas que Houssay debi√≥ encarar al dirigir el flamante Instituto de Fisiolog√≠a fue la formaci√≥n del personal. Resolvi√≥ esta dificultad seleccionando y formando rigurosamente a los ayudantes y jefes de trabajos pr√°cticos entre quienes, comprobada la vocaci√≥n y capacidad cient√≠fica, surgir√≠an los colaboradores permanentes.
Otra dificultad que Houssay enfrentó y resolvió, fue la discusión y difusión internacional de las investigaciones realizadas en el Instituto. A ese fin, en 1919, Houssay fundó la Sociedad Argentina de Biología, filial de la Société de Biologie de París, de la que fue el primer presidente. Su inclaudicable presidencia y la publicación de las investigaciones del Instituto de Fisiología en los Comptes Rendus de esa Sociedad, publicados en Francia, aseguraron ambos aspectos.
En 1923, gan√≥ el Premio Nacional de Ciencias. En ese mismo a√Īo el qu√≠mico Alfredo Sordelli, produjo insulina en el Instituto Bacteriol√≥gico. Inmediatamente, Houssay constituy√≥ un equipo de trabajo para investigar la acci√≥n de esa hormona. Entre otros resultados, hall√≥ que los perros a los que se hab√≠a extirpado la hip√≥fisis (hipofisoprivos) ten√≠an reacciones hipoglucemias muy acentuadas luego de la inyecci√≥n de peque√Īas cantidades de insulina.
Este hecho inesperado lo decidió a intentar en el perro la doble extirpación de la hipófisis y el páncreas y comprobó, con profunda sorpresa, que los perros que carecían de páncreas y de hipófisis no se tornaban diabéticos. El descubrimiento de este sorprendente hecho acaeció en 1929 (Houssay y Biasotti, 1930).
Houssay hab√≠a descubierto que la diabetes pancre√°tica no se produc√≠a en los perros hipofisoprivos (Houssay’s dogs). La diabetes reaparec√≠a, sin embargo, con el injerto de l√≥bulos glandulares. Finalmente, Houssay realiz√≥ con √©xito otra contraprueba: la inyecci√≥n de extractos de la parte anterior de la hip√≥fisis provocaba hiperglucemia.
De este modo, con Houssay culmin√≥ la l√≠nea de investigaci√≥n iniciada casi un siglo antes -la acci√≥n glucog√©nica del h√≠gado (Bernard, 1848), la pancreatectom√≠a provoca diabetes (Minkowski, 1887), la lesi√≥n de los islotes de Langerhans est√° asociada a la diabetes (Opie, 1901), el aislamiento de la secreci√≥n de los islotes de Langerhans en el p√°ncreas, la insulina (Banting y Best, 1922)- cuando demostr√≥ que la extirpaci√≥n de la hip√≥fisis en los animales de experimentaci√≥n desprovistos de p√°ncreas, y por tanto diab√©ticos, disminu√≠a la glucosa en la sangre y que la inyecci√≥n prolongada del extracto del l√≥bulo anterior de la hip√≥fisis provocaba hiperglucemia en animales normales (diabetes hipofisaria) o diabetes permanente (diabetes metahipofisaria) por el da√Īo de las c√©lulas beta en los islotes de Langerhans (Barrios Medina y Paladini, 158-169).
Houssay ansiaba y promov√≠a el desarrollo cient√≠fico de la patria latinoamericana: “Una de mis preocupaciones intensas fue siempre la cooperaci√≥n con los hombres de ciencia sudamericanos. Nuestro contacto estrecho es indispensable porque el progreso de un pa√≠s es un est√≠mulo para los otros. La reputaci√≥n y el porvenir de cada uno dependen en mucho del esfuerzo solidario de todos. Debemos honrar los adelantos y las glorias de cada naci√≥n hermana como si fueran propios, desear su progreso y ayudarlo como si fuera el nuestro” (Barrios Medina y Paladini, 566).
Por eso fueron aceptados con el mismo inter√©s, y recibieron ense√Īanza con el mismo celo, los brasile√Īos, colombianos, chilenos, bolivianos, uruguayos, ecuatorianos, paraguayos y peruanos que arribaron al Instituto. Tambi√©n con ese esp√≠ritu fueron aceptados norteamericanos y europeos. Esa circunstancia cumpli√≥ ampliamente lo que hab√≠a afirmado uno de sus disc√≠pulos: “Me doy el lujo de hacer un pron√≥stico. Que llegar√° a ser un Centro muy importante de producci√≥n cient√≠fica hasta constituir no s√≥lo una escuela para nosotros, sino para todos los sudamericanos, que se economizar√°n el viaje a Europa, e ir√°n a Buenos Aires a aprender Fisiolog√≠a” (Rubio, 1927).
En 1934, a los 47 a√Īos, cre√≥ la Asociaci√≥n Argentina para el Progreso de la Ciencia, dos a√Īos despu√©s, fue electo junto a otros prestigiosos cient√≠ficos como Niels Bohr, Guglielmo Marconi y Max Planck, acad√©micos de la reorganizada Academia Pontificia de Ciencias. La Universidad de Harvard, conmemorando su tercer centenario, le otorg√≥ el Doctorado Honoris Causa y fue designado Miembro Honorario de la Societe d‚ÄôEndocrinologie de Francia.
En 1944 reanud√≥ las investigaciones en el Instituto de Biolog√≠a y Medicina Experimental, una residencia sumariamente reacondicionada y equipada del barrio de Palermo:”Estamos trabajando en un peque√Īo laboratorio privado, en investigaci√≥n cient√≠fica y sin provechos materiales de ninguna clase. Los recursos son escasos de aparatos, drogas, animales y bibliograf√≠a. Hab√≠a donado mi biblioteca al Instituto de Fisiolog√≠a y el muy meloso disc√≠pulo m√≠o que qued√≥ a cargo de la c√°tedra me opone dificultades para su uso. Apenas necesito decirle que no es fisi√≥logo sino gastroenter√≥logo de tipo com√ļn. Mis colaboradores son E. Braun Men√©ndez, V. Foglia, J. T. Lewis y O. Or√≠as, es decir los mejores fisi√≥logos que hay en la Argentina‚ÄĚ (Houssay 1944)
En febrero de 1946, Per√≥n gan√≥, ajustadamente, las elecciones nacionales. En agosto, el Poder Ejecutivo Nacional promulg√≥ el Decreto N¬į. 7.966, que dejaba sin efecto la disposici√≥n de los estatutos de las universidades nacionales que fijaban un l√≠mite de edad a los profesores titulares para continuar en el ejercicio de la c√°tedra. En septiembre, el Delegado Interventor de la Facultad de Medicina dispuso, de oficio, la jubilaci√≥n de Houssay
En 1947, la Academia Sueca le otorgó el Premio Nobel de Fisiología y Medicina por su descubrimiento del papel de la hormona liberada por la hipófisis en el metabolismo de los azucares.
El premio fue compartido con los esposos Carl Ferdinand Corr√≠ y Gerty Theresa Radnitz, por sus descubrimientos acerca del metabolismo del az√ļcar.
Obtuvo distinciones académicas (grados honorarios) de 25 universidades; fue Profesor Honorario de 15 universidades, Miembro de 38 academias, 16 sociedades de Biología, 11 de Endocrinología, 7 de Fisiología y 5 de Cardiología.
En abril de 1958, al retirarse de la docencia universitaria a los 71 a√Īos, Houssay cedi√≥ esas tareas a sus disc√≠pulos, los doctores Braun Men√©ndez y Foglia. Ese mismo a√Īo, inici√≥ la obra que coronar√≠a sus esfuerzos por la institucionalizaci√≥n de la ciencia en la Argentina: la Creaci√≥n del Consejo Nacional de Investigaciones Cient√≠ficas y T√©cnicas, destinado a la formaci√≥n de investigadores, estableciendo una carrera cient√≠fica y un sistema de becas de perfeccionamiento
Llegaron, finalmente, los a√Īos de declinaci√≥n f√≠sica, que no lograron quebrar su voluntad de trabajo para continuar una tarea que consideraba inacabada; se quedaba solo, pues los disc√≠pulos que sent√≠a como sus sucesores, los doctores Oscar Orias y Braun Men√©ndez, hab√≠an fallecido prematuramente; por √©se entonces, tambi√©n hab√≠a enviudado, su esposa falleci√≥ en 1962.

En 1970, ya semipostrado a consecuencia de un accidente, recibió, con gran alegría, la noticia de que habían conferido el premio Nobel a su discípulo Luis Federico Leloir (1906-1987).

El Doctor Bernardo Houssay falleci√≥, en Buenos Aires, el 21 de setiembre de 1971 a los 84 a√Īos de edad.
Bernardo Houssay nace 10 a√Īos despu√©s de la muerte de Claude Bernard, sus ancestros proced√≠an casi de la misma tierra. ambos llevaban el mismo nombre, el mayor, como patron√≠mico; el mas joven ,quiz√°s por misterioso reflejo ,de pila, pasaron por la farmacia, aunque en distintos niveles, Bernard preparando la famosa Triaca o Teriaca, luego crea el concepto de secreci√≥n interna a las que Houssay dedico lo principal de su carrera de fisi√≥logo. En cambio Bernard tuvo un gran maestro Magendie, que dec√≠a‚ÄĚ las doctrinas son solamente palabras, con los cuales mantiene vuestra ignorancia en lugar de investigar y lograr la verdad por medio de la experimentaci√≥n‚ÄĚ Magendie hab√≠a tenido como maestro a Laplace. Houssay, careciendo de maestros de ese abolengo, hab√≠a atestiguado la fisiolog√≠a de las palabras con y sin doctrina.

Bibliografía.
1.-Gonz√°lez B√°ez Conti Ed. La C√ļpula M√©xico 2004.
2.-Cereijido, Marcelino: ‚ÄúLa Nuca de Houssay‚ÄĚ, Ed Fondo de cultura Econ√≥mico 2001 Buenos Aires Cuarta Edici√≥n.
3.- Taquini, Alberto: ‚ÄúHoussay y la investigaci√≥n cl√≠nica en la argentina‚ÄĚ, Ed. Medicina, Buenos aires, 1987.
4.- WWW. Houssay . org. .ar
5.-Pasqualini Rodolfo Q. “La Formación de un fisiólogo: B: A: Houssay, Ed. Medicina, Buenos
Aires 1987

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