|
Madrid
(España) |
4 de
Diciembre de 2007 |
|
Conclusiones del Acto
Científico del Día Mundial del SIDA. |
La Viceconsejera de Sanidad de la Comunidad de
Madrid, Belén Prado Sanjurjo, inauguró el pasado viernes 30 de noviembre
en la Casa Encendida de Madrid el Acto Científico programado con motivo
del Día Mundial del SIDA. En la presentación del Acto estuvieron
presentes el Gerente del Hospital Carlos III, Enrique Cabrera, el
Director Gerente de Obra Social Caja Madrid, Carlos Martínez, el Jefe
del Servicio de Enfermedades Infecciosas del Hospital Carlos III, Juan
González-Lahoz y el Vice-presidente de la Fundación Investigación y
Educación en SIDA, Francisco Blanco.
Belén Prado recordó algunas de las cifras claves en la evolución de la
enfermedad, señalando que en los últimos 10 años han bajado el número de
nuevos casos de sida detectados un 76%, “este control se ha debido al
esfuerzo investigador de científicos, la puesta al día constante de
médicos y a la propia sociedad, cada vez más sensibilizada ante este
problema”. Sin embargo, la viceconsejera recordó que no hay que
bajar la guardia, ya que el 60% de los infectados actuales desconocen su
situación. Uno de los avances más destacados en los últimos meses, según
anunció Prado, es el nuevo test para la detección del Sida, en el que ha
participado el Hospital Carlos III de Madrid, y que a través de una
muestra de saliva, en 10 minutos consigue un diagnóstico completo.
La viceconsejera resaltó la importancia de la investigación en sida ya
que “la mejora del conocimiento científico de la enfermedad, es lo
que otorga esperanza a los pacientes y a la sociedad”.
A continuación, el Director Gerente de Obra Social Caja Madrid, Carlos
Martínez, alertó sobre el obstáculo que supone la discriminación para la
detección y tratamiento de esta enfermedad. Así como el compromiso de la
Obra Social de Caja Madrid en el desarrollo de programas solidarios de
salud y educación. A continuación, extrajo algunos datos del último
informe de la OMS, en los que destaca los más de 33 millones de
infectados, desde que se detectó la pandemia. En este sentido, destacó
la gran diferencia existente entre países desarrollados y los países en
vías de desarrollo en el tratamiento de la enfermedad, “el acceso al
tratamiento en países del área subsahariana es de solo el 28% de los
infectados”, recordó.
Por su parte, el Jefe del Servicio de Enfermedades Infecciosas del
Hospital Carlos III, Dr. Juan González-Lahoz, informó sobre las
actividades sanitarias y docentes del Hospital en la materia:
Hospitalización, 4 Consultas, Unidad de Día y Laboratorio; organización
del Máster sobre Sida y Hepatitis, en colaboración con la Universidad
Complutense de Madrid; cursos de doctorado, formación continua a
médicos, publicación de estudios relacionados, etc. Todo ello en
colaboración con la Fundación Investigación y Educación en SIDA. Además,
el Dr. González Lahoz agradeció el apoyo financiero aportado por la Obra
Social Caja Madrid y por la industria farmacéutica.
Pasando a los aspectos sociales de la enfermedad, señaló que el 76% de
los fallecidos estaban en el África subsahariana y el 1,5 % en los
países occidentales. En el aspecto sanitario, el Dr. recordó que desde
1996, año en que aparece la Terapia de Alta Eficacia, en los países
desarrollados, se ha retrasado considerablemente el diagnóstico de sida
y la medicación ha permitido a los enfermos llevar una vida normal.
Finalmente, González-Lahoz alertó del peligro que supone la
desinformación. “El caso de las personas que no saben que están
infectadas, es lo que está haciendo aumentar el contagio”
La primera ponencia “Hepatitis víricas en pacientes infectados por VIH”
impartida por el Dr. Vicente Soriano del Servicio de Enfermedades
Infecciosas del Hospital Carlos III, recordó a los asistentes que las
hepatitis crónicas B y C son frecuentes en los pacientes infectados por
el VIH, además de una causa común de ingreso hospitalario y la segunda
causa de muerte tras el SIDA en los países occidentales. Mientras que la
hepatitis crónica C afecta a un 75% de los adictos a drogas
intravenosas, la hepatitis crónica B se diagnostica actualmente en menos
del 10% de los varones homosexuales infectados por el VIH. En buena
parte, esta diferencia existe gracias a que hay una vacuna frente al
virus B pero no para prevenir el virus C.
En ausencia de tratamiento antiviral, los pacientes VIH+ con hepatitis
crónicas B y C pueden desarrollar cirrosis y cáncer de hígado. Lo hacen
más rápido que las personas sin el VIH, de modo que tratar las hepatitis
víricas en los coinfectados es ahora una prioridad. De otro modo, los
pacientes VIH+ pueden no fallecer de sida pero sí de las complicaciones
de la cirrosis.
Vicente Soriano puso énfasis en que en los últimos años se ha
revolucionado el arsenal terapéutico tanto frente a la hepatitis B como
C. “Ello ha permitido obtener tasas de respuesta y beneficios hasta
hace poco impensables”, dijo. Las pruebas virológicas, como la carga
viral, los genotipos y las resistencias han traspasado el campo del VIH
y se aplican ahora a los virus de las hepatitis. Igual ocurre con el
principio de la terapia combinada, que también está transformando la
aproximación terapéutica frente a las hepatitis crónicas B y C. Como
ocurre con el VIH, constituye la mejor forma de potenciar la actividad
antiviral y reducir el riesgo de resistencias.
En segundo lugar, el Dr. Pablo Barreiro, del Servicio de Enfermedades
Infecciosas, del Hospital Carlos III, trató las "Cuestiones de
reproducción en pacientes infectados por VIH”. Un tipo de tratamiento
pionero, impartido en el Hospital Carlos III de Madrid, cuyo programa ha
conseguido un éxito en el 75 % de los casos, entre 2005-1007, con 38
embarazos naturales sin infección.
Así, el Dr. Barreiro informó que “El tratamiento de la infección por
VIH no sólo ha mejorado el pronóstico de la enfermedad, sino que permite
a la mayoría de las personas infectadas volver a tener una vida normal;
la posibilidad de tener una familia no es una excepción. De hecho, en
los últimos años se viene atendiendo a un número creciente de personas
infectadas por VIH que plantean la posibilidad de tener hijos”.
Como se ha comentado, el Servicio de Enfermedades Infecciosas del
Hospital Carlos III es pionero en ofrecer una consulta específica de
consejo reproductivo a estos pacientes. Con la experiencia acumulada a
lo largo de los años, se sabe que si el tratamiento frente al VIH es
eficaz, es posible el embarazo tanto por medios artificiales como de
forma natural, con muy bajo riesgo de que se produzca la transmisión del
VIH a la persona seronegativa, o al recién nacido en el caso de madres
seropositivas. La consulta de consejo reproductivo ha atendido en los
últimos dos años a cerca de 40 parejas, a las que se les ha informado de
manera sistematizada sobre las diferentes opciones reproductivas, así
como sobre las estrategias para reducir los riesgos de transmisión.
Cuando es necesario, se inicia o modifica el tratamiento antirretroviral
para incrementar su eficacia, se diagnostican y tratan otras posibles
infecciones concomitantes (hepatitis, ETS, etc), y se descartan
problemas graves de fertilidad que pudieran dificultar el embarazo. En
el caso que la pareja haya optado por el embarazo natural, se les indica
la manera de identificar los días de máxima fertilidad, para así
incrementar las posibilidades de embarazo y reducir aún más el riesgo de
transmisión del VIH. La rentabilidad reproductiva de esta estrategia ha
sido muy elevada, como se comentó en mayor detalle en el curso de la
jornada.
Finalmente, una ponencia muy esperada: “En busca de la vacuna frente al
SIDA”, impartida por el Dr. José Esparza, Director del Programa de Sida.
Fundación Bill & Melinda Gates (Seattle-EEUU), cerró el acto.
El Dr. Esparza, hizo un histórico del desarrollo científico para
desarrollar una vacuna. Por ello, cuando el VIH fue identificado como la
causa del sida (1983-1984), se tuvo la esperanza de que una vacuna
preventiva fuera rápidamente desarrollada y utilizada para el control de
esa nueva epidemia. Sin embargo, el desarrollo de esa vacuna ha
confrontado numerosos retos científicos y el desarrollo de la misma
requerirá de un esfuerzo intenso de investigación.
José Esparza alertó sobre “Uno de los mayores obstáculos científicos
está relacionado con la rápida capacidad de mutación del virus, la cual
le permite escapar de respuestas inmunes que podrían ser protectoras”.
A pesar de esas dificultades, un gran número de vacunas experimentales
han sido diseñadas y evaluadas en pruebas clínicas en voluntarios
humanos. La primera generación de vacunas se basó en el concepto de que
los anticuerpos neutralizantes son suficientes para conferir protección
contra la infección por el VIH. Esa etapa de la investigación culminó en
el 2003 con la prueba de eficacia de la vacuna de VaxGen, la cual estaba
basada en la proteína de la envoltura del virus (gp120), y que demostró
no conferir protección. El desarrollo de la segunda generación de
vacunas se inició a mediado de los años 90, cuando se comenzó a
reconocer la importancia de la inmunidad celular en el control de la
infección por el VIH. Varias vacunas experimentales se diseñaron para
conferir inmunidad celular, incluyendo vectores basados en Adenovirus 5
(Ad5) de Merck, y los vectores basados en Canaripox de Sanofi Pasteur.
En Septiembre 2007 Merck anunció los resultados de una prueba en fase
IIB de su vacuna, los cuales indicaron que la misma no fue capaz de
prevenir infecciones por el VIH, o de disminuir la carga viral en
personas vacunadas que subsecuentemente se infectaron por el VIH. Más
aún, los resultados de esa prueba clínica señalan que la frecuencia de
infecciones por el VIH fue incrementada entre los voluntarios que tenían
inmunidad preexistente contra el Ad5, un virus que es causa frecuente de
enfermedad respiratoria. Esos resultados son difíciles de explicar, pero
podrían estar relacionados con un fenómeno de inmuno-activación. Los
resultados de la prueba de la vacuna de Sanofi, que se está llevando a
cabo entre 16.000 voluntarios en Tailandia, se tendrán en el 2009.
El Dr. Esparza, destacó que aunque hoy por hoy no se tiene la tecnología
para desarrollar la vacuna, “conseguir la vacuna no está en el futuro
cercano, aún así hay que continuar con la labor científica emprendida,
porque científicamente es posible”. Por ello hay que aprender de los
fracasos, ya que “El camino al éxito en el área de vacunas pasa con
frecuencia por varios fracasos y decepciones. Lo importante es aprender
de ellos y continuar la búsqueda, porque el mundo necesita de una vacuna
para controlar la epidemia del VIH/sida”, enfatizó el mayor experto
en vacunas a nivel mundial. |