SOMAVERT® (Pegvisomant) abre un nuevo horizonte en el tratamiento de la Acromegalia.

El Profesor John Kopchik, descubridor del fármaco, expuso en Madrid los beneficios de la terapia durante el VIII Simposium de Actualización en Patología Hipotálamo-Hipofisaria, celebrado en el Hospital Universitario 12 de Octubre. 

La patología afecta a 60 pacientes por cada millón de habitantes y el nuevo fármaco comercializado por Pfizer, propone un nivel de eficacia del 97 por ciento.

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Madrid (España), 11 de Abril de 2005.

"Pegvisomant propone la apertura de una nueva era en el tratamiento de la acromegalia. Su perfil de eficacia, así como su seguridad, permite hablar de una terapia revolucionaria en el bloqueo de la hormona del crecimiento". Así se expresó el Profesor John Kopchik, de la Universidad de Ohio, en el marco del VIII Simposium de Actualización en Patología Hipotálamo-Hipofisaria, celebrado en el Hospital 12 de Octubre, de Madrid.

El encuentro, organizado por Sociedad de Endocrinología, Nutrición y Diabetes de la Comunidad de Madrid (SENDIMAD) y patrocinado, entre otros, por Pfizer, reunió a grandes especialistas de todo el mundo y en él se trataron aspectos como la regulación neuroendocrina de la ingesta, el papel de los receptores y los análogos de la somatostatina, así como las nuevas terapias en el tratamiento de la acromegalia.

"Los avances más significativos producidos en los últimos años en el tratamiento de la acromegalia se deben en gran parte al trabajo del Prof. Kopchick, quien ha puesto en marcha diferentes estudios que han demostrado el valor del bloqueante de la acción de la hormona del crecimiento. Su nivel de publicaciones es impresionante y estamos ante una de las grandes personalidades en el estudio de la acromegalia y su tratamiento", destaca el Dr. Federico Hawkins, Jefe de Servicio de Endocrinología del Hospital Universitario 12 de Octubre y uno de los impulsores del encuentro.

"Más del 97 por ciento de los enfermos tratados con pegvisomant manifiestan una regresión importante de su patología, y esto no se ha obtenido con tratamientos anteriores, cuyo porcentaje de eficacia se situaba entre el 60 y el 70 por ciento. Además, cabe advertir que junto a este fármaco se puede diagnosticar una terapia combinada para conseguir un éxito total", explica el Prof. Kopchik.

La acromegalia es una enfermedad caracterizada por una mayor producción crónica de la hormona de crecimiento. La causa del aumento de esta secreción de la hormona es, generalmente, un tumor benigno de la glándula pituitaria, la cual se localiza exactamente debajo del cerebro y controla la producción y liberación de diferentes hormonas, incluyendo la hormona del crecimiento.

 

Síntomas e incidencia.

Los pacientes con acromegalia refieren un excesivo crecimiento de los tejidos blandos del cuerpo, cambios en los huesos y alteraciones bioquímicas. Además, presentan un agrandamiento de las cavidades aéreas situadas en el interior de los huesos del cráneo, alrededor de la nariz, y sus rasgos faciales son gruesos, mientras las mandíbulas protruyen hacia delante, separándose los dientes y provocando problemas para ocluir la boca.

En estos pacientes, la lengua, muy gruesa, provoca dificultades para la respiración durante el sueño, con lo que se pueden generar cuadros de apnea del sueño. Otras patologías asociadas a los enfermos acromegálicos son osteoartritis, arteriosclerosis, hipertensión arterial, problemas cardiovasculares, diabetes y afecciones en la movilidad del aparato digestivo.

Se estima que su incidencia en España es de 60 casos por cada millón de habitantes, aunque los expertos anuncian que existen numerosos casos no diagnosticados. "No es una patología muy frecuente, aunque cabe señalar que existen afectados que no están diagnosticados. El mensaje que hay que lanzar es muy claro: posee un diagnóstico absolutamente preciso y su tratamiento es completamente eficaz. Las nuevas terapias frenan la evolución de la patología y, aún más importante, la cura", añade el experto.

 

Perfil de seguridad.

Su perfil de seguridad es igualmente estimable. Así, los estudios propuestos para la aprobación del medicamento hablan de un porcentaje cercano al 99%. Como sugiere el Prof. Kopchik, "podemos asegurar que pegvisomant ofrece un perfil integral y completamente fiable".

Pegvisomant es un análogo de la hormona de crecimiento humana modificado genéticamente para convertirse en un antagonista del receptor de la hormona de crecimiento.

"Este fármaco actúa selectivamente sobre los receptores de la somatropina celulares, bloqueando su unión e interfiriendo con la señal de transducción intracelular de la hormona de crecimiento. Esta actuación lleva consigo una disminución de las concentraciones séricas del IGF-1, el principal mediador de las acciones de la somatropina", añade el Prof. Kopchik en relación a su mecanismo de acción.

Las concentraciones de hormona de crecimiento e IGF-1 se han relacionado, en gran medida, con la actividad de la enfermedad. En este sentido, la normalización de IGF-1 se asocia a una reducción de la mortalidad en los pacientes con acromegalia y se considera, por lo tanto, el parámetro bioquímico más importante para controlar la enfermedad.

Pegvisomant está indicado para el tratamiento de pacientes con acromegalia que no hayan respondido de forma adecuada a tratamiento con cirugía o radiación, o ambos, o en los que un adecuado tratamiento médico con análogos de la somatostatina no haya normalizado las concentraciones de IGF-1 o no haya sido tolerado.

Igualmente, y según destaca el Prof. Kopchik, "una de las complicaciones que pueden acusar los enfermos acromegálicos es la aparición de cuadros de diabetes, pero pegvisomant no sólo tiene acción al bloquear la hormona del crecimiento sobre la expansión de las partes sacras, sino que además controla diferentes aspectos metabólicos y los estudios desarrollados en Estados Unidos así lo confirman".

 

Detección precoz.

El paciente acromegálico es un paciente de sospecha clínica. Es referido al hospital por su médico de atención primaria después de observar unos rasgos físicos y una sintomatología que pueden ser compatibles con la aparición del tumor.

El peligro aparece cuando la patología no se detecta en sus primeros síntomas, si el paciente no ha acudido a la consulta. Los síntomas son el crecimiento inhabitual de manos, de nariz, de diversos rasgos faciales… "A veces se diagnostica la enfermedad en fases más adelantadas. Es fundamental atender a sus primeros estadios y, por qué no, a su prevención", destaca el Prof. Kopchik.

"El futuro de pegvisomant es una autopista absolutamente abierta y es difícil aventurar cuáles serán las próximas líneas de investigación. Por el momento, ya se ha conseguido un tratamiento que no es nada agresivo, algo fundamental para el paciente. Actualmente se está investigando los beneficios de pegvisomant en el tratamiento de la diabetes y su posible utilidad en la lucha contra el cáncer - en la que Kopchick ha depositado muchas esperanzas-. Trabajar en el campo de la acromegalia ofrece inmensas perspectivas en estos momentos", anuncia el Prof. Kopchik.

 

Información de interés.

Pegvisomant, primer compuesto de esta nueva clase de fármacos, ofrece muchas ventajas en relación con los agentes existentes:
- Eficacia previsiblemente superior (normalización del IGF-1 = 90% de los pacientes frente al 67% como máximo de los análogos de la somatostatina).
- Mejoría significativa de los signos y síntomas asociados a la acromegalia.
- Perfil de efectos secundarios similar al del placebo. Es un tratamiento bien tolerado, ya que la mayoría de los efectos secundarios son de intensidad leve y de corta duración.
- Reduce el riesgo de aparición de acontecimientos adversos mediados por la estimulación o inhibición de otros sistemas endocrinos.

Pegvisomant se administra por vía subcutánea, es muy bien tolerado, tiene muy pocos efectos secundarios y el paciente experimenta un cambio sustancial en sus manifestaciones clínicas.

SOMAVERT® (pegvisomant) ha cambiado el tratamiento de la acromegalia porque su eficacia es alta, es un fármaco biotecnológico muy potente y actúa independientemente de cómo estén los receptores de la somatostatina del adenoma o los restos, inactivando los receptores de GH de todos los tejidos. Su gran aportación es que, por primera vez, estamos ante un tratamiento médico farmacológico que alcanza un grado de control de los valores de IGF-1 en casi todos los pacientes tratados.

SOMAVERT® (pegvisomant) está disponible en tres presentaciones: 10 mg x 30, 15 mg x 30 y 20 mg x 30 que se administran mediante inyecciones subcutáneas diarias. La dosis se ajusta a partir de 10 mg/día durante 4-6 semanas, con posteriores incrementos de 5 mg/día en función de los niveles de IGF-1.

Pfizer: La vida por delante.

Pfizer es la compañía farmacéutica que más recursos destina a la investigación en el mundo, con una inversión anual de 7.500 millones de euros, es decir, más de 20 millones de euros al día o casi un millón de euros a la hora. Actualmente, cuenta con 14.000 investigadores que trabajan en más de 100 nuevas entidades químicas y desarrollan otros tantos proyectos dirigidos a ampliar las indicaciones de fármacos ya comercializados.

En España, la inversión en I+D+i se ha multiplicado por 10 entre los años 1997 y 2002. Para el periodo 2003-2005, Pfizer tiene prevista una inversión de 225 millones de euros en proyectos en más de 1.100 centros, en los que participan 12.000 pacientes.


Entrevista al Dr. John Kopchick, descubirdor del fármaco.

La acromegalia es una enfermedad caracterizada por una mayor producción crónica de la hormona de crecimiento. La causa del aumento de esta secreción de la hormona es, generalmente, un tumor benigno de la glándula pituitaria, la cual se localiza exactamente debajo del cerebro y controla la producción y liberación de diferentes hormonas incluyendo la hormona del crecimiento. La aparición de pegvisomant, un regulador de los niveles de hormona relacionados con el desarrollo de la patología, supone la apertura de un nuevo horizonte en el tratamiento de la enfermedad. Y el Profesor John Kopchik, de la Universidad de Ohio, es su descubridor.

 

Usted es el primer responsable del descubrimiento de pegvisomant, una terapia revolucionaria en el tratamiento de la acromegalia. ¿Podría exponer cuáles fueron las razones que le llevaron a investigar en este campo y dentro de una patología como ésta?

El descubrimiento explica cómo la comprensión de la estructura molecular permite alterar las funciones iniciales. Pegvisomant comenzó a gestarse a finales de los 80, durante el estudio de las mutaciones en un segmento de la molécula de la hormona del crecimiento en un intento de lograr un antagonista. Mediante ingeniería genética, variando la formulación, vimos que el favorecedor de la hormona del crecimiento pasaba a convertirse en inhibidor, y ese fue el comienzo.

 

¿Qué aporta pegvisomant al tratamiento de la acromegalia?

Pegvisomant abre un nuevo horizonte en el tratamiento de la acromegalia. Esta terapia está indicada para el tratamiento de pacientes con acromegalia que no hayan respondido de forma adecuada al tratamiento con cirugía, radiación o ambos, así como en aquellos pacientes en los que un adecuado tratamiento médico con análogos de la somatostatina no haya normalizado las concentraciones de IGF-1 (una proteína que forma parte de un grupo de factores de crecimiento) o no haya sido tolerado. Aquí debemos recordar un aspecto muy importante: las concentraciones de hormona de crecimiento e IGF-1 se han relacionado, en gran medida, con la actividad de la enfermedad. En este sentido, la normalización de IGF-1 se asocia a una reducción de la mortalidad en los pacientes con acromegalia y se considera, por lo tanto, el parámetro bioquímico más importante para controlar la enfermedad. Eso es precisamente lo que propone pegvisomant.

 

¿Podría explicar brevemente su mecanismo de acción?

Pegvisomant actúa selectivamente sobre los receptores de la somatropina celulares, bloqueando su unión e interfiriendo con la señal de transducción intracelular de la hormona de crecimiento. Esta actuación lleva consigo una disminución de las concentraciones séricas del IGF-1, el principal mediador de las acciones de la somatropina. La dosis tiene que ser ajustada de manera individual, según la respuesta y necesidades de cada paciente.

 

¿Cuáles son las diferencias más significativas que aprecia respecto a los tratamientos tradicionales (análogos de somatostatina)?

El control de la enfermedad con estos fármacos es prolongado en el tiempo y los mejores resultados no se obtienen hasta los seis meses, o incluso un año de tratamiento. Uno de los inconvenientes de esta terapia es la combinación de su alto coste económico y su prolongación en el tiempo, ya que cuando se abandona, la enfermedad vuelve.

 

La acromegalia constituye una patología poco frecuente. ¿Qué prevalencia maneja usted?

Su incidencia en los países occidentales se sitúa en parámetros aproximados de 60 pacientes por cada millón de habitantes. No es una patología muy frecuente, aunque cabe señalar que existen afectados que no están diagnosticados. El mensaje que hay que lanzar es muy claro: posee un diagnóstico absolutamente preciso y su tratamiento es completamente eficaz.

 

¿Cómo mide la eficacia de pegvisomant en el tratamiento de la acromegalia?

Los estudios clínicos recientes son muy explícitos. Más del 97 por ciento de los enfermos tratados con este fármaco manifiestan una regresión importante de su patología, y esto no se ha obtenido con tratamientos anteriores, cuyo porcentaje de eficacia se situaba entre el 60 y el 70 por ciento. Además, cabe advertir que junto a pegvisomant se puede diagnosticar una terapia combinada para conseguir un éxito total.

 

Recientemente se han comprobado en España claros beneficios metabólicos al tratar pacientes acromegálicos con pegvisomant, como por ejemplo en el caso de pacientes acromegálicos que además son diabéticos. ¿Qué experiencia tiene usted en otros países? ¿Cuáles son los últimos estudios clínicos realizados al respecto?

Una de las complicaciones que pueden acusar los enfermos acromegálicos es la aparición de cuadros de diabetes. Pegvisomant no sólo tiene acción al bloquear la hormona del crecimiento sobre la expansión de las partes sacras, sino que además controla diferentes aspectos metabólicos y los estudios desarrollados en Estados Unidos así lo confirman.

 

Hablando del otro aspecto clave en cualquier fármaco, como es la seguridad, y teniendo en cuenta que es Estados Unidos posee una experiencia de un año desde su comercialización, ¿cuál es su nivel de seguridad?

Estamos hablando de unos niveles espectaculares de seguridad, cerca del 99 por ciento. Hay que convenir que en niveles de seguridad nunca se habla del 100 por 100, por lo que podemos asegurar que pegvisomant ofrece un perfil integral y completamente fiable.

 

Hablando del futuro, ¿qué nuevas líneas de investigación tienen abiertas en este momento en el campo de la terapia con pegvisomant?

El futuro de pegvisomant es una autopista absolutamente abierta y es difícil aventurar cuáles serán las próximas líneas de investigación. Por el momento, ya se ha conseguido un tratamiento que no es nada agresivo, algo fundamental para el paciente. Actualmente se está investigando los beneficios de pegvisomant en el tratamiento de la diabetes y su posible utilidad en la lucha contra el cáncer – en la que Kopchick ha depositado muchas esperanzas-. Trabajar en el campo de la acromegalia ofrece inmensas perspectivas en estos momentos, anuncia el Prof. Kopchick.