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Barcelona (España) |
24 de Febrero
de 2009 |
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Cualquier cifra de alcohol
afecta tanto el rendimiento como a la recuperación del
deportista. |
• Según el Dr.
Pedro Manonelles, Secretario General de la Federación Española de
Medicina del Deporte, la práctica deportiva precisa la total
integridad de todos los sistemas orgánicos
• El consumo de alcohol tiene como consecuencia un aumento de la
diuresis y, por tanto, favorece la deshidratación
• Los expertos aseguran que no se ha demostrado que el uso de la
cerveza, especialmente por lo que supone su contenido alcohólico,
tenga un efecto significativo sobre la mejora de la salud del
deportista
“Cualquier cifra de alcohol afecta significativamente tanto el
rendimiento como la recuperación del deportista”. Así de contundente se
muestra el Dr. Pedro Manonelles, Secretario General de la Federación
Española de Medicina del Deporte, al valorar los posibles efectos
positivos del consumo moderado de alcohol, incluyendo la cerveza, en la
vida de un deportista.
En los últimos meses,
se han difundido algunas noticias en relación a supuestos beneficios del
consumo de cerveza en la recuperación de un deportista, pero buena parte
de la clase médica desconfía de estos preceptos. “Pequeñas cantidades de
alcohol (a partir de 0,2 gramos de alcohol por litro de sangre) tienen
efecto sobre diversas funciones neuropsicológicas. La práctica deportiva
precisa la total integridad de todos los sistemas orgánicos, por lo que
cualquier cifra de alcohol afecta significativamente tanto el
rendimiento como la recuperación del deportista”, añade el Dr.
Manonelles.
El consumo de alcohol,
en cualquiera de sus variantes, influye negativamente en el rendimiento,
la fuerza y la coordinación. El etanol, presente en las bebidas
alcohólicas, afecta el sistema nervioso, pudiendo provocar en un primer
momento euforia y mayor fuerza, pero el efecto final es depresivo; es
decir, deprime las capacidades del individuo para actuar ante cualquier
situación y reduce los reflejos. Como consecuencia, los movimientos se
ralentizan, la coordinación disminuye y si su ingesta fue excesiva puede
ocasionar alteraciones en la visión.
Igualmente, tampoco
parece nada claro que el consumo de alcohol, aunque sea en cantidades de
cerveza mínimas, tenga algún efecto beneficioso en la prevención de
enfermedades cardiovasculares. “El alcohol es, después del tabaco, una
de las principales causas individuales de mortalidad prevenible en
España. La clara relación entre diversos cánceres y el consumo de
alcohol desaconseja totalmente cualquier consumo, tal y como afirman con
rotundidad las prestigiosas organizaciones científicas como ‘World
Cancer Research Fund’ o ‘American Institute for Cancer Research’”,
explica Dña. Yolanda Sala, dietista y coordinadora de la Asociación
Española de Dietistas-Nutricionistas (AEDN).
Por otro lado, el alcohol actúa como diurético lo cual puede propiciar
un cuadro de deshidratación durante la práctica deportiva, y debido a
que su ingesta incrementa la pérdida de líquidos, también se produce una
pérdida mayor de vitaminas y minerales esenciales para el adecuado
desempeño deportivo como el potasio, magnesio, fósforo y calcio.
Alcohol y deporte
La Federación Española de Medicina del Deporte publicó el “Consenso
sobre bebidas para el deportista. Composición y pautas de reposición de
líquidos”. En ella se presta especial atención en definir algunas pautas
para favorecer la correcta hidratación después de una actividad física.
“Es muy importante que
la persona que practique una actividad deportiva esté adecuadamente
hidratada durante todo el día, es decir, antes, durante y después del
esfuerzo físico que realice. La hidratación durante la actividad física
es incompleta en muchos deportes por las características del esfuerzo y
las pérdidas sudorales. En estos casos hay que intentar optimizar la
hidratación lo máximo posible”, señala el trabajo.
Para el Secretario
General de la Federación Española de Medicina del Deporte, “el consumo
de alcohol, también si éste se encuentra en la cerveza, tiene muchos
efectos nocivos”. Entre los efectos nocivos se encuentra la
deshidratación.
Además, el etanol se
absorbe rápidamente en el organismo y obstaculiza el metabolismo de
otros nutrientes al mismo tiempo que genera un efecto inhibitorio en la
oxidación de las grasas, por lo cual, puede ocasionar un incremento de
peso corporal indeseado a expensas de grasa.
Entre otros de sus
efectos negativos sobre el metabolismo, podemos decir que el etanol
aumenta la degradación de proteínas, lo cual por supuesto perjudica la
masa magra de nuestro organismo.
Por éstas y otras
razones, el Dr. Manonelles no aconseja el consumo de cerveza dentro de
la dieta de un deportista. “No se ha demostrado que el uso de la
cerveza, especialmente por lo que supone su contenido alcohólico, tenga
un efecto significativo sobre la mejora de la salud. El deporte se
asocia con una serie de valores éticos que deberían ser irrenunciables:
compañerismo, respeto al rival, etc. Pero también debe implicar la
renuncia a hábitos tóxicos como dopaje, consumo drogas, de tabaco y de
alcohol”, opina.
En este mismo sentido,
la Sra. Sala agrega: “Lo único que debe transmitirse con claridad a la
población, haga o no deporte, es que, en ningún caso, el incremento de
la ingesta de alcohol es una medida recomendable. El alcohol es una
sustancia de riesgo y como tal debe tratarse cuando nos dirigimos a la
población”. |