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Barcelona (España) |
24 de
Noviembre
de 2008 |
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Alcohol y salud, no van juntos. |
• El etanol, uno de los principales componentes de cualquier
bebida alcohólica, afecta el sistema nervioso central, causa
diferentes tipos de enfermedades, accidentes de tráfico, malos
tratos y embarazos no deseados
• El 9,3% de los años potenciales de vida perdidos son atribuibles
al consumo de alcohol
• El mensaje correcto debería ser “no bebas” según declara Ángel
Velasco, Presidente de FARE
En
las últimas fechas están apareciendo diferentes informaciones en
relación con supuestos beneficios del consumo de alcohol para la
prevención de enfermedades como el cáncer, el alzheimer o efectos
indeseados como la deshidratación. Sin embargo, el análisis de los datos
de defunciones según la causa de muerte concluye todo lo contrario.
Según el Sr. Ángel Velasco, Presidente de la Federación de Alcohólicos
Rehabilitados de España (FARE), “Es una vergüenza que se lancen mensajes
de este tipo a la opinión pública. Son mensajes que se apartan
totalmente de la realidad. El alcohol perjudica gravemente la salud,
causa accidentes de tráfico, malos tratos, embarazos no deseados, entre
otros”. Y añade “Estos mensajes confunden a los jóvenes y les
predisponen al consumo incontrolado de alcohol. El alcohol no es un
producto de consumo, es una droga y los medios de comunicación deberían
advertir de los peligros asociados”.
Mortalidad y alcohol
Lejos de observar que el alcohol puede tener efectos beneficiosos en la
salud, el estudio “Mortalidad y mortalidad prematura relacionadas con el
consumo de alcohol en España entre 1999 y 2004” publicado el mes pasado
en Medicina Clínica, se encarga de confirmar lo contrario, alertando de
que el consumo de alcohol es una causa importante en los fallecimientos
registrados en nuestro país. En números absolutos, el estudio afirma que
el porcentaje de mortalidad atribuible al consumo de alcohol fue del
2,1%.
Entre los procesos crónicos, dos de cada tres muertes por causas
crónicas relacionadas con el consumo de alcohol se debieron a
enfermedades del sistema digestivo, y especialmente los procesos
cirróticos. Entre los procesos agudos, los accidentes no intencionales,
y en particular los accidentes de tráfico (con el 15% del total de
muertes atribuibles al alcohol) fueron la principal causa de mortalidad.
Igualmente, uno de los objetivos del trabajo se centraba en evaluar los
efectos del alcohol como causa de mortalidad prematura y los resultados
no dejan lugar a la duda. Así, los autores del trabajo aseguran que “el
9,3% de los años potenciales de vida perdidos son atribuibles al
alcohol, una cifra cercana a los índices por tabaquismo.
“Los resultados muestran que el consumo de alcohol es una causa
importante de mortalidad y ocasiona una alta mortalidad prematura, y que
su posible ‘beneficio’ sobre la mortalidad es ínfimo comparado con el
daño que produce”, resume el estudio. De las 51.351 muertes atribuibles
al consumo de alcohol que se produjeron en España durante el periodo
estudiado, sólo en 17 casos se observa un “retraso” de la mortalidad
frente a 51.368 muertes ocasionadas por el consumo de alcohol.
Rendimiento físico y alcohol
Se han realizado distintos estudios en relación con los efectos del
alcohol y el rendimiento físico en humanos y uno de los más recientes
corresponde al American College of Sports Medicine, que determinó que el
consumo agudo de alcohol ejerce un efecto negativo sobre la
psicomotricidad, como tiempo de reacción, coordinación de ojos y manos,
la precisión, el balance y la coordinación.
El trabajo añade que el alcohol puede disminuir la fuerza, la potencia,
la tolerancia muscular local, la velocidad y la tolerancia
cardiovascular. Además, concluye: “Se debe educar a deportistas,
dirigentes, educadores, médicos, entrenadores, prensa, etc. para que
sepan los efectos del consumo del alcohol sobre el rendimiento físico y
a las alteraciones agudas y crónicas que se puedan producir”.
El etanol (uno de los principales componentes de cualquier bebida
alcohólica) afecta el sistema nervioso central, provocando euforia,
desinhibición, mareos, disminución de la respuesta a los reflejos,
somnolencia, alucinaciones, confusión etc. Según añade el estudio
citado, el alcohol afecta al complejo de la dopamina en un primer
estadio, provocando euforia y pérdida del miedo, único efecto que se
podría considerar positivo para el deporte.
Así pues, el consumo de alcohol mezclado con la práctica de ejercicio
físico es una práctica muy desaconsejable después de entrenamientos y
partidos. El alcohol favorece la deshidratación, e incluso en grado
mínimo (pérdidas equivalentes a un 1% del peso corporal) puede tener un
efecto negativo sobre el rendimiento.
Los profesionales del deporte suelen restringir severamente el consumo
de alcohol después de una actividad física, como bien expresa Esteban
Vigo, antiguo jugador del F.C. Barcelona y actual entrenador del Xerez
Deportivo. “Prohibimos a los jugadores el consumo de alcohol, incluida
la cerveza, después de entrenamientos o partidos, y durante las
concentraciones. Cualquier médico o nutricionista de un club profesional
siempre aconsejará tal disposición”, asegura.
En definitiva, a médicos, entrenadores, profesores, padres y demás
agentes sociales, correspondería ejercer un rol preventivo para
favorecer el desarrollo de acciones que promuevan un estilo de vida
saludable e informar sobre todos los riesgos para la salud que conlleva
el consumo de alcohol. Según Ángel Velasco, esto supone una difícil
tarea ya que “hay que luchar contra los intereses económicos de la
industria alcoholera, que intentan fomentar el consumo diario de
alcohol. El mensaje correcto debería ser “no bebas”. |