Barcelona (España)

 15 de Abril de 2009

El alcohol está presente en casi el 50% de los casos de violencia de género.

• Así lo demuestran algunos estudios internacionales

La Fundación Salud y Comunidad desarrolla desde noviembre de 2000 el Proyecto Malva, un programa preventivo de la violencia de género asociada al abuso del alcohol. Aunque existe constatación del enorme daño social derivado de la violencia en el ámbito doméstico, y de la influencia del alcohol en este proceso, existen muy pocas iniciativas para prevenir este fenómeno. La relación entre la violencia de género y el alcohol está avalada por diversos estudios internacionales, entre ellos de organismos como la OMS.


Alrededor de un 50% de los casos de violencia de género están vinculados al consumo del alcohol, según fuentes de la Fundación Salud y Comunidad. Tomando como referencia el proyecto promovido por la OMS “Estudio Internacional Sobre Género, Alcohol y Cultura Proyecto Genacis”, que coordina el Instituto Suizo para la Prevención del Alcohol y los problemas de drogas (SIPA), el equipo responsable del Proyecto Malva de la Fundación Salud y Comunidad ha observado que el exceso de alcohol es determinante en muchos casos.

El “Proyecto Genacis” tiene como objetivo establecer relaciones entre el consumo de alcohol y los roles sociales, victimización y violencia, y la igualdad de género. Este estudio de la OMS concluye que existe una asociación negativa entre abuso de alcohol y la calidad de la relación de pareja.

En esta investigación se mantiene que la presencia del alcohol en el escenario de las agresiones es muy elevada en situaciones de malos tratos. Cerca de la mitad de las personas involucradas en las agresiones (47%) había estado bebiendo con anterioridad a estos episodios, bien sea el agresor (25%), bien el agresor y la víctima (16,7%) o bien sólo la víctima (3,5%).

Paralelamente, varias investigaciones de carácter internacional (Chase, K. A., O’farrell, T. J., Murphy, C. M., Fals-Stewart, W., Murphy, M.), han puesto de manifiesto desde hace aproximadamente tres décadas, que el abuso de alcohol y la violencia de género se dan frecuentemente en las mismas familias, representando el alcohol un factor de riesgo para la presencia de la violencia familiar.

Por otra parte, según la nota descriptiva de la OMS, “Violencia infligida por la pareja y alcohol” (2006), el consumo de alcohol es uno de los principales factores de riesgo de violencia de pareja y demuestra estar íntimamente ligado a dicha violencia. En este estudio se mantiene que en EEUU, en Inglaterra y en Gales, las víctimas creían que su pareja había estado bebiendo antes de una agresión física en el 55% y el 32% de los casos respectivamente. Por otra parte, en Australia, el 36% de los homicidas de su pareja estaban bajo los efectos del alcohol en el momento del incidente. Otro dato relevante sería que en un estudio reciente realizado en varios países (Chile, India, Egipto y Filipinas) se señaló en todos ellos el consumo habitual de alcohol por parte del cónyuge o la pareja como factor de riesgo de cualquier acto de violencia física de pareja a lo largo de la vida.

Así pues, queda demostrada la importancia de la necesidad de prevención en este campo de intervención complejo y multivarible, señala el equipo del Proyecto Malva de la Fundación Salud y Comunidad.



PROYECTO MALVA, PREVENCIÓN DE LA VIOLENCIA DE GÉNERO ASOCIADA AL ABUSO DEL ALCOHOL


El programa se lleva a cabo en tres comunidades autónomas: Comunidad Autónoma de Madrid, Comunidad Valenciana y Cataluña, y está subvencionado por el Plan Nacional sobre Drogas del Ministerio de Sanidad y Consumo y por la Consellería de Sanitat de la Generalitat Valenciana.

Los objetivos básicos del proyecto consisten en informar y sensibilizar a la población general, (potenciales) víctimas, y (potenciales) agresor@s sobre los mecanismos que desencadenan los procesos violentos haciendo especial énfasis en el papel del alcohol, y sobre los recursos asistenciales al respecto.

Otro objetivo se centra en la detección precoz de los casos de violencia familiar, a través de la formación de profesionales de diferentes ámbitos (socio sanitarios, de drogodependencias, medios de comunicación, etc.) proporcionando pautas de actuación para el diagnóstico y la intervención y contribuyendo a la unificación de criterios entre los diversos campos de trabajo.

En este sentido, y desde sus inicios, ha incidido en la creación de materiales de prevención, entre los que se encuentran guías de actuación para profesionales, manuales sobre el abuso del alcohol y la violencia de género, trípticos preventivos para concienciar a la población, etc.



EL ALCOHOL, UN FACTOR DE RIESGO PARA LA VIOLENCIA FAMILIAR


Según el equipo del Proyecto Malva, el alcohol es una de las drogas más consumida de las sociedades industrializadas. Las consecuencias negativas de este consumo pueden aparecer tanto en forma de problemas de salud física, como de comportamiento (malos tratos, accidentes), con lo cual su uso abusivo se convierte en un problema social. De hecho, es uno de los principales problemas de salud pública en nuestra sociedad. De ahí la importancia de programas preventivos como el Proyecto Malva.

Desde el Proyecto Malva se destacan los efectos inmediatos del consumo de alcohol: agresividad, prepotencia, exaltación del ánimo, mayor seguridad en uno mismo, disminución de las inhibiciones, sensación de euforia, etc. Por ello, la influencia en el comportamiento del/la agresor@ resulta evidente, según indica el equipo responsable.

La Fundación Salud y Comunidad es una organización sin ánimo de lucro que se marca como objetivo favorecer las iniciativas destinadas a promover la salud comunitaria y el bienestar social. Sus ámbitos preferentes de actuación son la prevención y atención de la violencia de género, drogodependencias, sida, educación para la salud, servicios de ayuda a domicilio, reinserción de reclusos y ex reclusos, y atención a personas con minusvalía física y a la Tercera Edad.