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Valencia
(España) |
14
de Marzo de 2006 |
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La mitad de las
mujeres con cáncer de mama afirma que lo que más temen del
tratamiento es perder su pelo. |
Perder el cabello es el
principal temor de las mujeres con cáncer de mama al enfrentarse por
primera vez al tratamiento, de hecho el 56% afirma que es el efecto
secundario que más les preocupa. Estos son los principales datos de un
estudio que ha recabado la opinión de más de 400 pacientes portuguesas
y que debatieron varios expertos valencianos durante una mesa redonda
sobre los efectos secundarios de la terapia para luchar contra un tumor
que se diagnostica a más de 15.000 españolas cada año.
En el debate, que ha
contado con la colaboración de la compañía farmacéutica Schering-Plough,
han participado la oncóloga médica Ana Lluch, la psicóloga Vicenta
Almonacid y el enfermero Enric Santacatalina, del Servicio de
Hematología y Oncología Médica del Hospital Clínico, de Valencia,
así como el doctor Javier Lavernia, oncólogo médico del IVO
(Instituto Valenciano de Oncología).
En el tratamiento del
cáncer de mama, la pérdida del pelo (alopecia) es uno de los efectos
secundarios que más personas experimentan, aunque no todos los
medicamentos provocan este problema. Según la doctora Ana Lluch, "la
alopecia es uno de los síntomas más esperados por las afectadas que se
preparan para recibir tratamiento, cuando acuden a la primera consulta
llegan anticipando que se les va a caer el pelo. No debemos -continuó-
infravalorar o trivializar este síntoma puesto que produce gran
angustia y sufrimiento, incluso vergüenza, en la mitad de las pacientes".
Según las encuestas
realizadas hasta la fecha, expuso la psicóloga Vicenta Almonacid, hasta
un 56% de las pacientes la temen antes de someterse a su tratamiento, el
12% temen otros efectos secundarios como los vómitos y el 9%, las
náuseas.
Riesgo de caer en
una depresión
El estudio portugués, que se presentó en la XIII edición del
congreso médico ECCO (European Conference on Clinical Oncology)
celebrado en París el pasado mes de noviembre, señalaba que el 55% de
las mujeres se sintió deprimida como consecuencia de su pérdida de
pelo, el 32% solicitó ayuda especializada y, de éstas, el 45%
requirió medicación ansiolítica o antidepresiva. "La alopecia
provoca ansiedad, depresión, baja autoestima y una reducción de los
sentimientos de belleza personal, lo que afecta a las emociones de la
paciente y a su calidad de vida", comentó Almonacid.
Además, los
especialistas han señalado que el impacto de la alopecia es mayor para
las mujeres debido a las normas sociales. "Cuando estudiamos el
manejo de la alopecia en los distintos sexos vemos que hay un grupo muy
grande de mujeres que intentan disimular o esconder este síntoma por
miedo a ser descubiertas y a ser el centro de miradas y atención,
incluso evitan que les vean sus propios hijos, mientras que los hombres
lo afrontan con mayor naturalidad sin evitar exponerse socialmente",
expuso la psicóloga.
Pañuelos y pelucas
La caída de pelo en la cabeza, cejas y pubis suele comenzar tras
dos o tres sesiones de administrar la terapia y es normalmente
reversible, pero afecta a muchos aspectos de la vida del paciente. La
mayor parte de las mujeres recurren una vez se les cae el pelo a
pañuelos, gorros o pelucas para cubrirse. "Hay pacientes que
dramatizan de tal manera la pérdida de su cabello que incluso evitan
salir de la cama o mirarse en el espejo por este motivo",
aseveró el enfermero Santacatalina.
A juicio del doctor
Lavernia, "los efectos secundarios de este tratamiento son más
tolerables de lo que los pacientes suelen pensar y muchos síntomas de
malestar que normalmente se achacan a las terapias están más
relacionados con la enfermedad". Tal y cómo explicó Santacatalina,
"es importante recordarles que, cuando se administra
quimioterapia antes de la intervención quirúrgica, se consigue una
cirugía menos invasiva y conservar más tejido mamario".
Además, tras la operación, emplear medicamentos quimioterápicos puede
conseguir una mayor supervivencia para las pacientes.
Nuevos fármacos que
minimizan los efectos secundarios
El problema es que hay fármacos específicos que pueden atenuar los
demás efectos secundarios (náuseas, vómitos, etc) de la quimioterapia
tradicional, pero no hay ninguno para evitar la caída del pelo. Sin
embargo, los oncólogos ya disponen de agentes quimioterápicos de nueva
generación que minimizan la alopecia y los otros efectos secundarios,
siendo igual de eficaces que las demás quimioterapias. "Se
trata de un avance que ha consistido en modificar fármacos ya
existentes para conseguir mejoras en las toxicidades como la alopecia",
afirmó el doctor Lavernia.
Estos nuevos fármacos
se utilizan cuando las pacientes se encuentran en estadios avanzados y
la calidad de vida cobra más importancia en la elección del
tratamiento. Poder contar con fármacos quimioterápicos que minimizan
la alopecia supone para ellas un respiro, un descanso. "Las
pacientes tienen incluso la sensación de no estar tratándose por el
hecho de poder evitar durante un tiempo la alopecia, y agradecen
enormemente recibir este tipo de tratamientos que evitan la caída del
cabello", comentó la doctora Lluch.
La doxorrubicina
liposomal pegilada, cuyo nombre comercial es Caelyxâ, pertenece a esta
nueva generación y destaca por el mantenimiento de su eficacia en
tratamientos prolongados tras una cirugía o recurrencia. Este fármaco
actúa directamente en las células tumorales y se presenta dentro de
una burbuja, el liposoma, un "envoltorio en la superficie" que
evita su destrucción por el sistema inmune, lo que le permite
intervenir directamente y durante más tiempo sobre el tumor,
minimizando los efectos secundarios.
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