Bilbao (España)

 8 de Abril de 2008

Los métodos diagnósticos de infección por Anisakis mejorarán en los próximos años.

Desde que en los años sesenta se descubriese que el parásito Anisakis, presente en el pescado, ocasiona problemas digestivos en los sectores de la población más sensibles, la investigación sobre los métodos de detección, diagnóstico y tratamiento ha avanzado de un modo considerable. Ya en los años noventa se abrió una nueva línea de investigación referente a las posibles repercusiones del Anisakis en el sistema inmunológico del ser humano. En 1994 el Hospital Santiago Apóstol de Vitoria identificó el primer caso en España —y primero también descrito a nivel mundial— de shock anafiláctico (reacción alérgica extrema) por Anisakis, lo que dinamizó su investigación en el campo de la Alergología.


La doctora Mª Teresa Audicana, médico adjunto del servicio de Alergología del citado centro sanitario, pronunció ayer lunes, 7 abril de 2008, una conferencia que llevó por título “Anisakis: mitos y realidades”, con la que dió comienzo la XXXV Semana Médica de Bilbao, organizada por el Servicio y Cátedra de Medicina Interna del Hospital de Cruces y la Academia de Ciencias Médicas de Bilbao.


Más allá de los cuadros de parasitación, tal y como explica la especialista, el Anisakis conlleva alergias. “Hay cuadros de todo tipo y la mayoría suelen ser leves, con los síntomas propios de cualquier alergia a un alimento o un fármaco. Se han diagnosticado cuadros de dermatitis y rinitis y, en los casos más graves, como este tipo de shock, los síntomas van desde urticaria hasta edema facial, dolor abdominal, vómito o espasmos musculares”.


Según afirma la doctora Audicana “cuando una persona presenta un cuadro alérgico es habitual que se busque el origen en las causas más comunes olvidando el Anisakis”. Así, la experta hace hincapié en la importancia de tener en cuenta este parásito “puesto que en los últimos años está siendo muy común. Las previsiones apuntan a que en los próximos años se perfeccionarán los métodos diagnósticos. La limpieza del pescado y su modo de cocción son mecanismos de defensa para evitar la infección”.


Estas recomendaciones se extienden en el campo de las alergias. “Si un consumidor conoce su alergia al parásito debe procurar pescado de piscifactoría y evitar, en lo posible, el consumo de los pescados pequeños, donde resulta más complicado detectar el parásito. En todo caso ha de buscar para su consumo las zonas cerradas del pez”.


Cuando el hombre ingiere el parásito vivo a través de un pez contaminado por Anisakis se corre el riesgo de que éste llegue al intestino, provocando un cuadro diagnóstico que va desde síntomas similares a una gastroenteritis hasta casos más graves, como una apendicitis o una obstrucción intestinal. “Este parásito no está adaptado para persistir en el hombre, por lo que los síntomas, aunque puedan ser dolorosos, no persisten en el tiempo”, apunta Mª Teresa Audicana.


A la hora de establecer un ranking de consumos, la experta señala que “la merluza, en especial la del Cantábrico, es uno de los peces más afectados por el parásito mientras que la familia de los túnidos es la menos proclive a presentar la presencia del Anisakis.”