Bilbao (España)

 18 de Abril de 2008

La combinación de antihistamínicos e inmunoterapia se revela como una fórmula eficaz para el tratamiento de las alergias.

La decisión del Proyecto Marco de la Unión Europea de conceder idéntica prioridad presupuestaria a la investigación sobre las alergias que a la desarrollada en campos como en cáncer o las enfermedades cardiovasculares es, a juicio de Ignacio Ansótegui, presidente del próximo congreso europeo de la especialidad que se celebrará en Barcelona el próximo mes de junio y profesor y clínico en el Royal Hospital de Belfast, “un indicador claro de la alta prevalencia de este grupo de enfermedades en las sociedades occidentales. No en vano, el 25 por ciento de los europeos menores de catorce años padecen algún tipo de alergia, cifra que puede llegar al 50 por ciento en los próximos quince años”.



Recuerda el experto que “la histamina es uno de los principales mediadores de la inflamación alérgica, lo que provoca que los antihistamínicos proporcionen una gran mejoría de los síntomas de la alergia, aunque no aporten la solución definitiva. Los antihistamínicos de primera generación bloquean los receptores de la histamina, pero al cruzar la barrera hematoencefálica pasan al sistema nervioso central y producen somnolencia en un porcentaje muy elevado de los pacientes. En el caso de los antihistamínicos de segunda generación que no cruzan la barrera hematoencefálica aparecen otros efectos antiinflamatorios asociados. Con todo son los más empleados en la actualidad”.



En opinión de Ignacio Ansótegui, “no está contraindicado el uso concomitante de inmunoterapia más antihistamínicos y/o corticoides. Hasta la fecha”, recuerda el experto, “la inmunoterapia se administra mediante una inyección subcutánea normalmente en el tejido adiposo de la parte posterior del brazo. No obstante, las últimas investigaciones en este campo permiten aventurar que pronto entrará en el mercado farmacéutico un tipo de inmunoterapia en tabletas que facilita el cumplimiento terapéutico”.



Precisa el profesor del Royal Hospital de Belfast que “alrededor del 80 al 90 por ciento de los niños experimentan una mejoría con la inmunoterapia. Con frecuencia pasan entre 12 y 18 meses antes de que la reducción definitiva en los síntomas de la alergia sea notoria”.