Barcelona (España)

 11 de Marzo de 2009

Las apneas del sueño en los diabéticos tipo 2 son más severas.

Publicado en la revista científica PlosOne.

Éste es el primer estudio que aporta evidencias de que las personas obesas que sufren Diabetes tipo 2 tienen apneas del sueño más severas que les personas no diabéticas.

El grupo de Investigación en obesidad y metabolismo del Institut de Recerca de l’Hospital Universitari Vall d’Hebron ha publicado los resultado de su estudio en la revista PlosOne, donde describe las diferencias entre el síndrome de la apnea del sueño (SAHS) entre las personas con Diabetes tipo 2 y entre personas obesas sin diabetes tipo 2. En este estudio han participado el CIBER de Diabetes y Enfermedades Metabólicas Asociadas (CIBERDEM) y el CIBER de Enfermedades Respiratorias (CIBERES) además de la Unidad del sueño del Hospital Vall d’Hebron.

Los resultados apuntan a que las personas con diabetes tipo 2 tienen apneas más severas. Este hallazgo tiene que servir para dedicar una especial atención a las personas con obesidad y Diabetes tipo 2 y valorar medidas correctoras en estos casos, pues las apneas del sueño están claramente asociadas con un mayor riesgo de hipertensión, de infarto de miocardi y de embolias cerebrales. Este estudio, además, nos abre toda una serie de hipótesis relacionadas con el hecho de que el centro respiratorio pueda estar modulado en parte por receptores de la insulina o similares.

¿Que relación hay entre la obesidad, la diabetes tipo 2 y el síndrome de la apnea del sueño?

El SAHS (Síndrome de apneas y hipopneas del sueño) es debido a episodios repetidos de obstrucción o colapso de la vía aérea que padecen algunas personas mientras duermen. Esto provoca una reducción (hipopnea) o un paro completo (apnea) del flujo de aire hacia los pulmones y puede producir, entre otros efectos, una disminución de los niveles de oxígeno y unos pequeños despertares a menudo subconscients, que permiten recuperar la respiración normal hasta que se produce el siguiente episodio. Como consecuencia, los principales síntomas son: somnolencia excesiva durante el día debido a la mala calidad del sueño, que puede tener muchas repercusiones, desde la disminución de la capacidad intelectual y el rendimiento, a accidentes laborales y de circulación. También provoca trastornos respiratorios, trastornos cardiovasculares como hipertensión arterial, arritmias, anginas de pecho e infartos de miocardio o ictus, etc.

La obesidad es el determinante más importante para la aparición del SAHS. Aproximadamente el 50% de los pacientes con un índice de masa corporal (IMC) superior a 30 Kg/m² padecen el SAHS, así como un 80% de los pacientes con obesidad mórbida (IMC superior a 40 Kg/m²). Los últimos años han aumentado las evidencias que sugieren una asociación entre el SAHS y la Diabetes tipo 2.

Los datos actuales nos sugieren que la exposición a largo plazo a hipoxias (disminuciones en la cantidad de oxígeno que respiramos) y a las apneas (breves periodos de tiempos en que queda interrumpida la respiración) contribuye a desórdenes del metabolismo de la glucosa. Esto queda patente en el hecho que entre las personas que padecen un SAHS hay una alta prevalencia de pacientes con altos niveles de glucosa, resistencia a la insulina y diabéticos tipo 2.

El primer estudio que aporta evidencias de que las personas obesas que sufren Diabetes tipo 2 tienen apneas del sueño más severas que les personas no diabéticas.

El estudio ha intentado definir y concretar esta relación y ha estudiado si realmente a igual índice de masa corporal, igual perímetro abdominal, iguales características en relación al tabaco y a la edad, las personas con diabetes tipo 2 padecían más SAHS que los no diabéticos. Los resultados del estudio han sido sorprendentes pues se ha encontrado una alta frecuencia de SAHS en los dos grupos pero sin diferencias (80% en diabéticos y 78% en no diabéticos). La sorpresa ha sido cuando se ha evaluado la severidad de las apneas. Se ha detectado que a igual número de apneas, las personas que padecen diabetes tipos 2 las padecen más profundas y severas. “Si se calcula el porcentaje de tiempo que un grupo y otro presenta saturaciones de oxígeno por debajo del 90%, éste es más de 3 veces superior en el caso de la SAHS de los pacientes diabéticos”, nos explica el Dr. Rafael Simó, coordinador de este estudio. Esta saturación de oxígeno (que mide la cantidad de oxígeno que pasa a la sangre) es el indicador de severidad de las apneas. “Estos hallazgos hacen que esté justificado y sea especialmente imprescindible hacer un estudio de apneas del sueño a las personas obesas con diabetes tipo 2, pues queda claro que en estos casos el SAHS existe y es más severo que en otros pacientes. Aplicar medidas correctoras por este SAHS puede prevenir graves enfermedades con grandes repercusiones como la hipertensión, el infarto de miocardio o las embolias”, concluye el Dr. Simó.