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España |
3 de
Noviembre
de 2008 |
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El riesgo de asma en el niño
alcanza hasta el 65% en las madres más estresadas. |
Las mujeres embarazadas con ansiedad tienen más probabilidades de tener
hijos asmáticos.
Un estudio presentado en el Congreso Anual de la ERS celebrado
recientemente en Berlín, muestra que las mujeres embarazadas que sufren
estrés, en particular al final del embarazo, tienen un riesgo más
elevado de que su hijo padezca asma. Vicente Plaza, coordinador del área
de asma de SEPAR (Sociedad española de Neumología y Cirugía Torácica),
comenta que “estudios recientes han demostrado la conexión entre la
ansiedad de las personas cercanas al niño y la temprana aparición de las
primeras sibilancias; sin embargo, ambos estudios examinaron sólo el
periodo postnatal.”
Los datos que se desprenden del estudio presentado en la ERS muestran
que las mujeres embarazadas que padecen una ansiedad elevada tienen un
65% más de probabilidades de tener un hijo que desarrolle asma que las
madres con un nivel de ansiedad más bajo. Asimismo, este estudio
constata que casi el 13% de los niños cuyas madres habían padecido
ansiedad durante su embarazo, padecían asma. La Dra. Teresa Bazús,
neumóloga experta en asma y miembro de SEPAR, explica que “los autores
confirmaron un fuerte vínculo entre la ansiedad materna a las 18 semanas
y, sobre todo, a las 32 semanas de embarazo, y el asma entre los niños
de 7,5 años de edad.”
Según este estudio desarrollado por investigadores británicos, el riesgo
de padecer asma es un 17% más alto en los niños cuyas madres están
estresadas a las 32 semanas de embarazo, y un 14% más alto cuando la
madre estaba estresada a las 18 semanas. Aunque los resultados son aún
más contundentes en las mujeres del grupo con mayor ansiedad, ya que el
riesgo adicional de asma en el niño puede alcanzar el 65% en el grupo de
madres con más estrés a las 32 semanas, y el 53% en las más gravemente
estresadas a las 18 semanas.
La Dra. Bazús comenta que “el trabajo presentado en el congreso anual
del ERS marca un hito importante, porque es este el primer estudio
prospectivo realizado en humanos que examina el vínculo entre el asma
infantil y la ansiedad materna prenatal, vínculo en el que parece
existir una relación dosis-respuesta y una elevada probabilidad de que
el asma aumente proporcionalmente al nivel de ansiedad de la madre”. El
asma, la enfermedad infantil más común, afecta aproximadamente a un niño
de cada diez. Aunque las causas de esta enfermedad respiratoria aún no
hayan sido completamente definidas, se sabe que las crisis asmáticas
puedan ser provocadas, entre otros, por factores psicológicos o
emocionales.
Más de 5.800 familias en observación durante ocho años
Para analizar los efectos sobre el asma de factores psicológicos
prenatales, los investigadores estudiaron una muestra de mujeres
embarazadas que residían en el antiguo condado de Avon que salían de
cuentas entre el 1 de abril de 1991 y el 31 de diciembre de 1992. Para
realizar el estudio se analizaron datos de 5.810 madres con hijos de las
que se disponía de la información necesaria.
La ansiedad materna se analizó gracias a unos cuestionarios
cumplimentados por las propias madres a las 18 y 32 semanas de embarazo.
En base a las repuestas, los investigadores pudieron dividir a las
mujeres en cuatro grupos con distintos niveles de ansiedad. El asma de
los niños fue evaluada a la edad de 7 años y medio aproximadamente,
también mediante un cuestionario rellenado por las madres.
A nivel clínico, la hiperreactividad bronquial fue analizada también
cuando los niños alcanzaron los ocho años de edad, usando pruebas por
punción (prick tests) para averiguar si el asma del sujeto era de origen
alérgico y a qué alergénicos había reaccionado el niño.
El equipo británico señaló en su ponencia que no habían identificado
ningún efecto negativo del hecho de que fueran las propias madres las
que rellenaran los cuestionarios (aunque las madres con ansiedad tendían
a indicar más síntomas de los que realmente padecían) y también que las
familias de las que se había perdido el contacto presentaban niveles de
ansiedad más altos, por lo que los resultados presentados en el congreso
podrían incluso representar una subestimación de la realidad. Por otra
parte, el estrés de las madres no fue medido directamente por el equipo
médico, por lo que no existe ningún modo de saber si su estado de
ansiedad era transitorio o crónico.
Sin embargo, el análisis de una pequeña proporción de la muestra por
parte de otros investigadores encontró una correlación entre la ansiedad
materna durante el embarazo y una interrupción en la secreción de
cortisol en niños de diez años de edad. Asimismo, tal y como el equipo
británico anunció en Berlín, es más probable que la hiperreactividad
bronquial y el asma en niños cuyas madres padecieron estrés en el
embarazo esté vinculada a desequilibrios hormonales en el eje
hipotálamo-hipófisis que a un mecanismo alérgico.
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