Barcelona (España)

2 de Mayo de 2007

Los neumólogos detectan un aumento del asma laboral.

Panaderos, ganaderos, pintores, agricultores, personal de limpieza y de enfermería... Son muchas las profesiones en las que es relativamente fácil desarrollar asma ‘ocupacional’ o ‘laboral’, denominada así porque su origen está en la susceptibilidad del organismo para con ciertas sustancias o elementos, por lo general de naturaleza química, presentes en el lugar del trabajo. Entre los aproximadamente dos millones de españoles a los que afecta el asma (del 5 al 10% de la población), en un significativo porcentaje de casos el problema se debe o guarda relación con el mundo laboral.

En concreto, las estimaciones que baraja la Sociedad Española de Neumología y Cirugía Torácica (SEPAR), realizadas a partir de valoraciones procedentes de la práctica clínica diaria y de muestreos en determinadas áreas geográficas o de población, permiten sostener que el 15% de los pacientes que padecen asma, ésta es de origen ocupacional, y que en un 27% de casos en los que este trastorno respiratorio guarda algún tipo de conexión con el trabajo.

Por otra parte, el doctor Ramón Magarolas, miembro del área de trabajo sobre Enfermedades Respiratorias de Origen Laboral de esta sociedad científica, pone de relieve que, según datos recientes, puede hablarse de una relación entre el grado de intensidad del asma y el trabajo. Es decir, que “los asmas más severos se asocian con determinadas ocupaciones”, entre las que destacan las relativas al sector de la limpieza industrial o aquellos en los que es habitual entrar en contacto con productos químicos altamente reactivos.

300 agentes

Hoy se conocen al menos 300 agentes que causan asma ocupacional, aunque las formas más comunes son las que se detectan entre los panaderos y los profesionales expuestos a los isocianatos, sustancias que se utilizan para la fabricación de espuma de poliuretano, barnices, pinturas y plásticos.

En el caso de los panaderos la causa más común del asma, comenta el especialista de SEPAR, es la sensibilización al trigo o al centeno. También algunos aditivos como la amilasa, la papaína o la hemicelulasa pueden actuar también como sensibilizantes.

Pero quienes nos preparan el pan de cada día no son los únicos afectados. Granjeros, peluqueros, amas de casa –en contacto con detergentes y productos de limpieza - e incluso oficinistas que trabajan en edificios “enfermos”, pueden sufrir también asma ocupacional.

Prueba de esa vulnerabilidad creciente son los datos recogidos en la últimas encuestas nacionales sobre condiciones laborales realizada por el Ministerio de Trabajo, en la que se pone de manifiesto que cerca del 20% de los empleados están expuestos a polvos, humos, gases o vapores nocivos o tóxicos mientras llevan a cabo su labor. Una proporción que se eleva al 33,5% cuando los sectores analizados se limitan a las industrias química y metalúrgica.

Alergia al látex

La prevención de los brotes de asma ocupacional no es sencillo, ni siquiera en el propio ámbito sanitario, donde se da con frecuencia la alergia al látex, el material con el que están realizados, por ejemplo, los guantes quirúrgicos.

Por otro lado, el infradiagnóstico de esta enfermedad es otro aspecto que ocupa a los especialistas de la SEPAR. "Sería interesante disponer al respecto de protocolos específicos sobre patología ocupacional respiratoria, aumentar la formación continuada en estos temas y estrechar la colaboración con los servicios más especializados", comenta el doctor Magarolas, “ya que el asma ocupacional, une a su impacto social un importante coste humano y económico”.