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Barcelona
(España) |
24 de Abril de 2007 |
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A partir de los 20 años, la
incidencia del asma en las mujeres es significativamente más
alta que en los hombres. |
Hasta los 12 o 13 años, la incidencia de asma es
mayor en los niños que en las niñas (un 30% mayor en niños según un
estudio en USA en 2002) y al llegar a la adolescencia el asma afecta por
igual a chicos y chicas. Pero a partir de los 20 años, la incidencia del
asma en las mujeres es significativamente más alta y este dato persiste
durante toda la vida adulta. La incidencia de asma, fue un 70% mayor en
mujeres mayores de 18 años que en hombres según estudio en USA en 2002
realizado por la American Lung Asociation.
Estos cambios en la incidencia del asma en los dos sexos no se basan en
que la enfermedad se estabilice o desaparezca en el sexo masculino, sino
que, cuando el asma aparece después de la pubertad, es más frecuente en
las mujeres y que, además, presenta formas mas graves y peor función
pulmonar según los estudios epidemiológicos realizados en Italia y los
países del norte de Europa. La Dra. Bazús, neumóloga de SEPAR (Sociedad
Española de Neumología y Cirugía Torácica) asegura que “la remisión del
asma con el paso a la vida adulta es infrecuente, pero si en algún caso
eso ocurre, esto se asocia al sexo masculino”.
Igualmente, la Dra. Bazús destaca que “ser niña, tener atopia
(alergia) e hiperreactividad bronquial equivale a que el asma persista
“activo”, muy probablemente a lo largo de toda la vida adulta de la
mujer”. El asma no sólo es más frecuente en mujeres mayores de 18
años si no que, además, se expresa con mayor severidad (morbilidad). Los
estudios demuestran que, en general, las asmáticas tienen más síntomas,
precisan más medicación y tienen menor calidad de vida que los
asmáticos. La tasa de mortalidad por asma en 2001 fue un 42% mayor en
mujeres que en hombres. Al mismo tiempo más del 65% de las 4.269 muertes
por asma en ese año en USA, ocurrieron en mujeres.
Uso de los recursos Asistenciales
Las asmáticas entre los 20 y 50 años, acuden 3 veces más a los servicios
de urgencias que los hombres, e ingresan más veces. Los estudios
publicados sobre este hecho señalan como una de las razones más
relevantes el que las asmáticas padecen más stress que las mujeres sanas
y los hombres asmáticos, mientras que estos últimos sufren más
depresión.
La Dra. Bazús se pregunta ¿“hasta que punto el stress, mas frecuente en
las asmáticas que en los asmáticos, puede estar favorecido por el hecho
de que la mujer adulta, además de su trabajo profesional, soporta
mayores cargas familiares, lo que limita su tiempo para el autocuidado,
y no sólo por que su asma sea más grave”?. Es de destacar que cuando se
hacen las valoraciones de los asmáticos en un Servicio de Urgencias a
pesar de tener una crisis de la misma gravedad, haber recibido el mismo
tratamiento y tener la misma respuesta a éste, las mujeres tienen menos
probabilidad de ser ingresadas que los hombres, según esta experta.
Asma y Ciclo Menstrual
Hay evidencias científicas de que las hormonas femeninas modulan la
producción de múltiples sustancias que producen inflamación. Por este
motivo, cuando se han comparado las mujeres sanas con mujeres asmáticas,
estas últimas presentan alteraciones de las hormonas femeninas en el 80%
de los casos.
Las fluctuaciones hormonales durante el ciclo menstrual afectan entre el
20 y 40% de las asmáticas (molestias respiratorias) en los días pre y
menstruales. La mujer que tiene este tipo de problema, experimenta
síntomas más severos y precisa ser hospitalizada con mas frecuencia, que
la que no lo sufre. La Dra. Bazús comenta que “los mecanismos por los
que esto ocurre son desconocidos”. “Asimismo, la mujer asmática
que padezca este tipo de molestias respiratorias premenstruales no tiene
porque temer que ello condicione el desarrollo de su posible embarazo”,
comenta y añade que “tampoco se ha demostrado que la toma de
anticonceptivos orales pueda suponer un agravamiento del asma”.
Asma y Embarazo
El asma es la enfermedad crónica más común y que más complicaciones
puede causar durante el embarazo. En los estudios epidemiológicos
realizados en USA y publicados en 2003, se ha descubierto que entre el
3,7 y 8,4% de las embarazadas entre 1997 y 2001, padecían asma. En el
mismo estudio, realizado en Australia, eran asmáticas el 12,4% de las
embarazadas y esta cifra sigue aumentado. Se estima que su incremento
fue del 3,2% durante el periodo 1988-1994.
Los datos son reveladores: el 12,6% de las asmáticas embarazadas que
acuden a urgencias por dificultad respiratoria, ingresan el 1,6% de
ellas cuando la valoración de la gravedad se hace sin medidas objetivas.
Cuando se utilizan medidas objetivas, a través de una espirometría,
ingresan el 62%. Las que acuden a urgencias en su mayoría no hacen
tratamiento o es inadecuado, aunque el riesgo de tener una crisis
disminuye más de un 75% cuando las asmáticas embarazadas toman
corticoides inhalados regularmente, según un estudio realizado en 1996 y
nuevamente confirmado en un estudio de 2005. Entre la semana 17 y 24 de
gestación (final del 2º trimestre) es el periodo en el que son más
frecuentes las visitas a urgencias, disminuyendo en las 4 semanas
anteriores a la fecha fijada para el parto. Aunque una mujer puede
sufrir un ataque de asma en cualquier momento, no se suelen dar durante
el parto.
La Dra. Bazús asegura que “un mal control del asma tiene más riesgo
para la madre y el feto que tomar diariamente la medicación”. Un
ataque de asma, además, supone un riesgo mayor para el feto debido a la
disminución del aporte de oxígeno. Es decir, si respira bien la madre
respira bien el hijo.
Desgraciadamente estudios publicados en 2006, demuestran que en todas
las categorías de asma, incluso las mas graves, se disminuye las dosis
de corticoides inhalados en el primer trimestre favoreciendo la
aparición de los ataques. El asma en mujeres durante el embarazo, según
la Dra. Bazús, debería de ser controlada por los especialistas, cuyo
objetivo en el tratamiento de la enfermedad sería que el feto tuviera
una adecuada oxigenación y para ello es necesario prevenir la falta de
oxigeno en la madre. Según la neumóloga, para que no surjan
complicaciones en la medre ni el feto durante el embarazo es necesario
que el asma este bajo un control total.
Por una crisis de asma materna y debido a la falta de aporte de oxigeno
al feto se puede producir un bajo crecimiento durante la gestación y un
bajo peso al nacer, un parto prematuro, malfomaciones, o un aumento de
mortalidad perinatal. Por otra parte, la mujer que no tiene controlada
el asma y sufre falta de oxigeno crónicamente, puede experimentar un
menor del crecimiento de la placenta, abortos espotáneos, placenta
previa (con riesgo de hemorragia grave o preeclampsia.
Menopausia
Cuando el asma aparece por primera vez en una mujer menopáusica,
usualmente no tiene relación con las alergias (atopia), mientras que se
asocia a sinusitis y urticaria crónica. Con frecuencia estas asmas
tardías son de control difícil. Por otra parte, no se ha demostrado de
manera concluyente que el tratamiento hormonal de la menopausia protege
o empeore esta asma.
Mujer, asma y obesidad
Numerosos estudios han demostrado la relación entre la obesidad y el
asma en las mujeres, no así en los hombres. La aparición de la obesidad
en niñas entre los 6 y 11 años de edad multiplicaría por 7 el riesgo de
sufrir asma. Este riesgo es aún más importante en el caso de que estas
niñas tengan una pubertad precoz, según un estudio publicado en 2004 del
grupo de Tucson Arizona.
Cuando se controla la obesidad de las asmáticas mediante la dieta o la
cirugía, disminuyen los síntomas, tienen menos crisis y
hospitalizaciones, precisan menos medicación (el 42% de las asmáticas
dejan de necesitar medicación diariamente y un 18,5% precisan menos
tratamiento), aumenta la calidad de vida y mejoran las pruebas
respiratorias. Estas mismas mujeres con la nueva ganancia de peso
vuelven a presentar síntomas, hospitalizaciones a precisar altas dosis
de medicación etc. Varios estudios demuestran que la mujer con obesidad
tiene más riesgo de desarrollar asma y si ésta esta presente, es más
grave, comparándolas con hombres obesos. |