El pensamiento suicida en trastorno bipolar se reduce con un tratamiento antipsicótico.

Esta es la primera vez que se demuestra que los antipsicóticos atípicos son eficaces en la reducción del pensamiento suicida en el trastorno bipolar, según se ha presentado hoy en la reunión de la Asociación Americana de Psiquiatría (APA), que se está celebrando en Atlanta (Estados Unidos).

 

Madrid (España), 24 de Mayo de 2005.

"Desgraciadamente, la depresión bipolar se asocia a elevadas tasas de suicidio. Un 25% a 50% de personas con la enfermedad intentan suicidarse" ha declarado el profesor Joseph Calabrese, co-director del Centro de Investigación Bipolar en los Hospitales Universitarios de Cleveland y Case Western Reserve University (Estados Unidos), en el marco de la reunión de la Asociación Americana de Psiquiatría (APA) que se está celebrando en Atlanta.

Por ello, los especialistas han acogido con interés los datos del estudio BOLDER. "Estos datos sugieren un futuro más brillante para los pacientes con trastorno bipolar, ya que indican que los pacientes tratados con Seroquel (quetiapina) se benefician de un mayor perfil de eficacia, junto con una mejora en el cumplimiento terapéutico y en la calidad de vida; tres factores que en el tratamiento antipsicótico están intrínsecamente unidos. El hecho de que este fuerte perfil de eficacia lleve a una disminución del riesgo de pensamiento suicida, es un beneficio significativo y una buena noticia para los médicos que buscan obtener resultados relevantes para sus pacientes", ha añadido el profesor Calabrese.

En su opinión, "esta es la primera vez que hemos visto que los antipsicóticos atípicos demuestran este nivel de eficacia en la reducción del pensamiento suicida en el trastorno bipolar. La reducción del suicidio es fundamental si queremos tener éxito en nuestro esfuerzo por reducir las elevadas tasas de suicido que actualmente vemos en el trastorno bipolar. Se trata -continúa- de un área especialmente sensible para los pacientes y sus familiares".

La mejora de la calidad de vida y la adherencia al tratamiento

La depresión bipolar también se asocia a una alteración significativa de la calidad de vida del paciente. En este sentido, el estudio BOLDER demuestra una mejora significativa en la calidad de vida en los pacientes con trastorno bipolar que reciben dosis de 300 o 600 mg de este antipsicótico. La calidad de vida se evaluó mediante un cuestionario de 16 preguntas que mide las diferencias en el grado de disfrute y satisfacción entre los grupos de pacientes, así como los cambios en el tiempo en un mismo paciente.

Comentando estos resultados, el investigador principal del estudio, profesor J Endicott, del Instituto Psiquiátrico del Estado de Nueva York (Estados Unidos), ha declarado que "los pacientes con trastorno bipolar a menudo son individuos muy capaces que tienen trabajos y relaciones que deben conservar. Por lo tanto es fundamental que mantengan una alta calidad de vida ".

El reto de conseguir el cumplimiento del tratamiento

Estos datos están respaldados por los nuevos resultados de otro estudio que evalúa la adherencia al tratamiento con monoterapia antipsicótica en el trastorno bipolar. Se identificaron un total de 18.158 episodios tratados con monoterapia antipsicótica para trastorno bipolar y manía, de una base de datos de Estados Unidos. La medición de la adherencia incluyó el cumplimiento del tratamiento, evaluado mediante la regularidad de las recetas, y la duración del tratamiento.

Los resultados demostraron "un fuerte vínculo entre la mejora en el cumplimiento terapéutico y el mantenimiento de la calidad de vida. Los pacientes tienen mayores posibilidades de beneficiarse más de tratamientos, que como Seroquel, pueden tener efecto en ambas áreas", concluyó el profesor Endicott.

El trastorno bipolar es una enfermedad mental grave que afecta aproximadamente al 3-4% de la población adulta y es la sexta causa de incapacidad en el mundo. Más de la mitad de los pacientes que lo padecen dejan de tomar la medicación en algún momento de la enfermedad, lo que les sitúa en un mayor riesgo de tener una crisis y les incrementa el riesgo de suicidio.