Madrid (España).

6 de Octubre de 2005

Hay un solo oncólogo para 70 millones de habitantes, en Etiopía.

La compañía farmacéutica AstraZéneca, dentro de sus planes de responsabilidad corporativa, ha puesto en marcha un proyecto de 3 años de duración que tiene como objetivo desarrollar las instalaciones diagnósticas y el conocimiento clínico para mejorar la atención de las mujeres con cáncer de mama en Etiopía, un país que sólo cuenta con un oncólogo para atender a una población de 70 millones de habitantes.

"Muchas personas tienen la impresión de que la responsabilidad social de la industria farmacéutica consiste únicamente en entregar medicamentos a la gente que vive en áreas con carencias de esos productos y que de otro modo no podrían acceder a ellos. Pero el aumento de la oferta de medicamento por sí sola no les ayudará dada la escasa capacidad clínica o diagnóstica de estos países. Nuestra investigación muestra que el principal factor limitante para acceder a un tratamiento es la falta de infraestructura sanitaria", afirma Noreen Parsons, responsable del área de Acceso a los Medicamentos, de esta compañía farmacéutica.

Los programas de donación de fármacos por sí solos no siempre han sido efectivos ya que en los países en vías de desarrollo es necesario levantar primero infraestructuras sanitarias para que la donación de fármacos pueda tener algún impacto. Es por ello que analizando y ayudando a desarrollar unas infraestructuras locales, además de aportar fármacos para tratar el cáncer de mama, se espera cambiar la situación de las pacientes con cáncer de mama en este país africano, mediante un modelo que además se podrá trasladar a otros países en vías de desarrollo.

Necesidad extrema

El cáncer de mama en Etiopía aparece en pacientes jóvenes y es el segundo cáncer más común en las mujeres. De las pacientes remitidas para tratamiento durante los últimos ocho años, casi el 60% tenían menos de 45 años y cuando las pacientes acuden en busca de tratamiento, el 80% de ellas está ya en estadios avanzados de la enfermedad. La falta de pruebas diagnósticas hasta la fecha significa que la única información que reciben las pacientes es el diagnóstico de un cáncer de mama pero no el tipo ni el estadio en que se encuentra.

"La falta de instalaciones y de tratamientos es la principal limitación", explica Noreee, y añade que "las mujeres de este país no pueden hacerse mamografías; no hay un acceso fácil a quimioterapia ni a agentes hormonales; no hay programas de detección sistemática del cáncer ni registros; no hay un protocolo nacional de tratamiento ni instalaciones en las que determinar el estatus de receptores hormonales y marcadores tumorales. En toda Etiopía sólo hay un centro donde puede aplicarse radioterapia".

El primer año del programa se ha centrado en desarrollar la capacidad del hospital para el diagnóstico y el tratamiento del cáncer de mama. Los próximos dos años del proyecto piloto se centrarán en mejorar el manejo de la enfermedad y el dolor y en elevar la conciencia y el conocimiento del cáncer de mama, con el objetivo final de convertir Tikur Anbessa en un centro de referencia para el tratamiento del cáncer de mama.

A través de este programa se trabaja con diversas organizaciones, como el Hospital Universitario Tikur Anbessa en Addis Abeba, donde trabaja el doctor Bogale Solomon, único oncólogo de Etiopía. Los otros socios son el Ministerio de Salud de Etiopía, la Asociación del Cáncer de Etiopía, la gestora sanitaria Axios, y el Profesor Karol Sikora, un experto en oncología procedente del Reino Unido, quien ha ofrecido voluntariamente su colaboración en este proyecto.

La creciente incidencia del cáncer de mama en los países en vías de desarrollo y la experiencia que compañías como AstraZéneca tienen este campo, hacen que el cáncer de mama sea una elección natural para un programa de ayuda a largo plazo, de estas características.