|
La trombosis venosa y
la embolia pulmonar son manifestaciones distintas de una misma
enfermedad
El doctor Javier
Granero presenta un documento de actualización en la enfermedad
tromboembólica venosa para conocer mejor la enfermedad y saber qué
hacer en todo momento.
Madrid (España), 18
de Noviembre 2004.
La trombosis venosa y
la embolia pulmonar son manifestaciones distintas de una misma
enfermedad, la denominada enfermedad tromboembólica. Una enfermedad con
elevados índices de mortalidad, en la que se han producido grandes
cambios, en los últimos años, tanto en el conocimiento de la propia
enfermedad como en sus posibilidades de prevención y tratamiento.
Esto explica el
interés del Grupo de Tromboembolismo de la SECOT por ampliar la
formación en este campo ya que "es importante que todo cirujano
sepa cuándo tiene que sospechar el diagnóstico de trombosis venosa y
de embolia pulmonar, qué exploraciones tiene que poner en marcha, y
qué tratamiento debe instaurar".
El doctor Javier
Granero, del Hospital Universitario Germans Trias i Pujol (Barcelona),
ha presentado en el transcurso de una rueda de prensa celebrada en
Madrid, la contribución que, en colaboración con la Fundación
AstraZéneca, se ha hecho para promover un mejor conocimiento de esta
enfermedad.
En el documento
"Actualización en la enfermedad tromboembólica venosa",
coordinado por el doctor Granero, han colaborado 20 destacados
especialistas españoles en este campo, y en el mismo se ofrece el
estado actual del conocimiento de esta enfermedad.
Según ha explicado, es
cierto que, visto desde la óptica de un cirujano ortopédico, la
trombosis venosa profunda en una extremidad puede parecer una
complicación poco importante en el postoperatorio de una fractura de
cadera, o de una prótesis electiva de cadera o de rodilla. La embolia
pulmonar, sin embargo, sí suele percibirse como una complicación más
grave, pero en general existe la idea de que se trata de una
complicación poco frecuente.
Hoy día sabemos que,
en España, y a pesar de que en la mayoría de hospitales se ha
generalizado la profilaxis sistemática con heparina de bajo peso
molecular en los pacientes sometidos a cirugía ortopédica mayor, la
frecuencia de trombosis venosa profunda y embolia pulmonar sintomática
es del 4%. Sabemos también (por lo que dicen los ensayos clínicos) que
hasta un 15% de los pacientes desarrollan una trombosis venosa
asintomática puede producir a la larga una muerte súbita por embolia
pulmonar. Además, entre este 4% de pacientes que desarrollan síntomas,
la mitad lo hacen en forma de trombosis venosa, y la otra mitad como
embolia pulmonar. Así mismo, la mortalidad en los pacientes con
fractura de cadera que desarrollan trombosis venosa o embolia pulmonar
es del 20%, y de un 5% entre los pacientes sometidos a prótesis
electiva de cadera.
Todo ello explica el
interés del Grupo de Tromboembolismo de la SECOT por contribuir al
mejor conocimiento de la enfermedad ya que, según ha explicado, es
importante que todo cirujano sepa cuándo tiene que sospechar el
diagnóstico de trombosis venosa y de embolia pulmonar, qué
exploraciones tiene que poner en marcha, y qué tratamiento debe
instaurar. Al igual que es importante conocer qué debe hacerse para
minimizar al máximo el riesgo de que aparezca la enfermedad, qué
fármacos son los más eficaces y seguros, cuándo debe empezar su
administración, y durante cuánto tiempo.
Esos son, precisamente,
los objetivos perseguidos con la elaboración de este documento que se
añade a la sección "Biblioteca on line" del diario digital
azprensa.com y en la que se incorporan ediciones íntegras de libros
dirigidos a los profesionales sanitarios, desde donde pueden consultarse
en pantalla o descargarse por capítulos.
|