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Barcelona
(España) |
9 de Mayo de 2008 |
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Los expertos
del grupo ATOS se enfrentan a las principales controversias en
el mundo del trasplante. |
La Cátedra de
Trasplante UAM-Roche celebra hoy en Barcelona la Octava edición del Aula
sobre Trasplantes de Órganos Sólidos (ATOS) con la participación de más
de 100 expertos en el tema, que analizarán los últimos avances en
retrasplante y criterios de inclusión, donación con criterios ampliados
y trasplante en pacientes VIH.
El Aula sobre Trasplantes de Órganos Sólidos es una actividad de
formación continuada de la Cátedra de Trasplante UAM-Roche donde se
analizan y actualizan los conocimientos sobre problemas comunes a todos
los pacientes a los que se les ha realizado un trasplante de órgano
sólido.
El Aula se estructura en tres mesas redondas coordinadas por los
doctores José María Campistol, Director del Instituto Técnico de
Nefrología y Urología del Hospital Clínic de Barcelona, Nicolás Manito,
Jefe de la Unidad de Insuficiencia Cardiaca y Coordinador de la Unidad
de Trasplante Cardiaco del Hospital Universitario de Bellvitge de
Barcelona y Valentín Cuervas – Mons, Catedrático de Medicina de la
Universidad Autónoma de Madrid y Jefe del Servicio de Medicina Interna y
de la Unidad de Trasplante Hepático del Hospital Universitario Puerta de
Hierro de Madrid.
Retrasplante y criterios de inclusión
Cuando el órgano trasplantado fracasa, la mejor alternativa disponible
actualmente es el retrasplante. El retrasplante representa,
aproximadamente, el 12% de los trasplantes renales, el 9.0% de los
trasplantes hepáticos, y el 5% de los trasplantes cardíacos y pulmonares
realizados actualmente.
Si no hubiera
diferencia entre el número de candidatos potenciales y el número de
órganos de cadáver disponibles para trasplantar, el trasplante renal,
cardiaco, hepático o pulmonar, estaría indicado en todos los pacientes
en los que este tratamiento mejorara el pronóstico y la calidad de vida.
Pero lamentablemente ésta no es la situación.
El retrasplante es una
indicación discutida de trasplante, debido a criterios éticos y de
resultados. Globalmente, la supervivencia después del retrasplante es
menor que después del primer trasplante, y continúa disminuyendo
conforme aumenta el número de retrasplante realizados en un paciente
determinado.
Esto va en contra de la
utilización óptima de un recurso escaso, no ofertándolo a los pacientes
con mayores posibilidades de supervivencia prolongada.
Afortunadamente, la mejoría en la supervivencia y los nuevos fármacos
inmunosupresores han hecho que las indicaciones de trasplante se hayan
ampliado y los criterios de selección para cualquier trasplante de
órgano sólido se hayan liberalizado en los últimos años. Este hecho ha
provocado un incremento en las listas de espera.
La limitación del
número de donantes hace que tengamos que ser lo más estrictos posible,
priorizando aquellos pacientes con mayor riesgo de muerte en lista de
espera. La aproximación a este problema depende en gran parte de los
diferentes tipos de trasplantes de órganos sólidos y por tanto esta mesa
aborda las diferentes estrategias que se aplican en las indicaciones y
criterios de selección para la lista de espera según el tipo de órgano a
trasplantar.
Donante con criterios ampliados
En los últimos años se ha observado una modificación sustancial en las
características de los donantes de órganos sólidos. Desde los años 80,
donde la mayoría de donantes eran personas con traumatismos
cráneo-encefálico, procedentes de accidentes de circulación, se ha
evolucionado de manera progresiva hacia un donante con muerte encefálica
debido a hemorragia y/o patología cerebral isquémica. Este cambio
sustancial en las características y en la etiología de la muerte
cerebral ha provocado un significativo incremento en la edad de los
donantes en muerte encefálica.
En los inicios del trasplante, o en su época de máximo apogeo en cuanto
a actividad de donación, finales de los 80, la edad media del donante
cadavérico estaba alrededor de los 25 años. Actualmente, en la mayoría
de países del mundo occidental la edad media del donante está alrededor
de los 55 años.
Estos cambios
observados en los últimos años en las características de los donantes,
tanto por el incremento de la edad, como por la etiología de la muerte
encefálica, como por la patología asociada, tanto cardiovascular como de
otra causa, han provocado un cambio sustancial de las características
del donante y la utilización cada vez más frecuente de donantes con
criterios ampliados.
VIH y trasplante
Los excelentes resultados obtenidos con el trasplante en términos de
supervivencia y calidad de vida sirven de argumento para extender las
indicaciones a situaciones no consideradas previamente. Entre estas
situaciones se encuentran los pacientes con infección por el virus de la
inmunodeficiencia humana (VIH), que tienen patología renal, hepática,
cardiaca o pulmonar susceptible de trasplante. La actitud ante el
trasplante en pacientes infectados por el VIH es muy diferente en los
distintos tipos de trasplante.
La infección por VIH se ha considerado tradicionalmente una
contraindicación absoluta al trasplante de órgano sólido, debido al mal
pronóstico de estos pacientes. Sin embargo, la introducción en el año
1996 del tratamiento antirretroviral de gran actividad (TARGA) ha
mejorado la calidad de vida y la supervivencia de algunos pacientes
infectados por el VIH, y ha disminuido de modo muy importante la
mortalidad relacionada con infecciones oportunistas o con neoplasias de
novo.
En esta última mesa redonda de ATOS 8 se actualiza el estado del
trasplante de órgano sólido en esta indicación controvertida.
Para los tres coordinadores del Aula sobre Trasplantes de Órganos
Sólidos, los Drs. José María Campistol, Nicolás Manito y Valentín
Cuervas-Mons, “esta reunión, supone una oportunidad para analizar los
distintos puntos de vista de los especialistas en trasplante de órgano
sólido con el objetivo final de obtener mejores resultados buscando el
benefició último del paciente trasplantado”. |