Buenos Aires (Argentina)

 24 de Marzo de 2008

Nuevas técnicas permiten la preservación de la fertilidad con una alta tasa de embarazos.

Importantes avances en fertilidad han logrado proezas como tener un bebé luego de recibir un tratamiento contra el cáncer, o ser madre a edad más avanzada de lo que la naturaleza permitiría. Durante el encuentro “Avances en la criopreservación de óvulos, tejido ovárico y maduración in vitro de ovocitos”, organizado por la Fundación Serono Symposia International y coordinado por la Sociedad Argentina de Medicina Reproductiva (SAMeR), los creadores de innovadoras técnicas comentaron los resultados obtenidos, que devolvieron la esperanza a miles de mujeres en todo el mundo.
La Dra. Liliana Blanco, presidenta de la Sociedad Argentina de Medicina Reproductiva (SAMeR), comentó que “los tratamientos de fertilidad no sólo buscan aumentar las tasas de embarazo en parejas con problemas para concebir. También están abarcando otros aspectos muy importantes, tales como la preservación de la fertilidad en aquellos casos que por razones médicas diversas se pueda llegar a perder (por ejemplo, frente a un tratamiento oncológico)”.

La fertilidad femenina es limitada. La mujer nace con un determinado número de óvulos, y si estos se pierden no hay forma de reemplazarlos. Ciertas enfermedades (o su tratamiento, como en el caso del cáncer) lesionan los óvulos; asimismo, mientras muchas mujeres postergan su maternidad, después de los 35 años comienza una declinación de la calidad y cantidad de óvulos, y el logro de un embarazo se torna más difícil y riesgoso. Es por ello que uno de los caminos para preservar la fertilidad es conservar el tejido ovárico o sus ovocitos (maduros o inmaduros) para reinjertarlos o fecundarlos en el futuro, una utopía que ya es posible.

El Dr. Masashige Kuwayama, director científico de la Clínica de Damas Kato, Japón, y, quien desarrolló el método de vitrificación de ovocitos en humanos, denominado “Cryotop”, afirmó que “ya han nacido más de 300 bebés con esta técnica”. La vitrificación de ovocitos consiste en el superenfriamiento del óvulo, a gran velocidad, lo que impide la formación de cristales de hielo dentro de la misma.

La Dra. Liliana Blanco señaló que “con este método se obtienen muy buenos resultados, tanto en la supervivencia del ovocito tras la desvitrificación, como en la posterior fecundación y tasa de gestación obtenidas a partir de éstos óvulos”.

Otro método, el de la criopreservación de tejido ovárico, permite conservar directamente parte de la corteza del ovario, la que luego se reimplantará en la paciente. Ya han nacido cinco bebés gracias a este sistema, según informó uno de sus creadores, el Dr. Roger Gosden, del Centro de Medicina Reproductiva e Infertilidad del Weill Medical College, Cornell University, Nueva York, EE.UU

En el simposio se trataron además otros adelantos, tales como la maduración in vitro de ovocitos, que permite aventurar un futuro alentador en esta rama de la medicina. Asistieron especialistas en reproducción asistida de toda América, en especial médicos y biólogos de México, Chile, Brasil y Argentina, así como también profesionales de otras especialidades como oncólogos, ginecólogos y andrólogos, dado que estas técnicas permiten obtener muy buenos resultados cuando se trabaja en equipos multidisciplinarios.

Congelamiento ultrarrápido
La gran diferencia entre la vitrificación y las técnicas anteriores de criopreservación lenta, es que se supera la baja tasa de sobrevida que se obtenía. “Si bien la congelación lenta funciona muy bien en embriones y espermatozoides, los ovocitos presentaban resultados muy pobres, por lo que no se podía ofrecer como un procedimiento de rutina”, indicó el Dr. Ramiro Quintana, Vicepresidente de SAMeR. El especialista agregó: “La razón estriba en que los ovocitos, a diferencia de los espermatozoides, son células con alto contenido en agua. Ésta, al congelarse, puede formar cristales de hielo que dañan las estructuras internas de las células y hacen que éstas mueran”.

Mientras que con la congelación lenta se necesitaban 100 ovocitos en promedio para obtener un embarazo, el Dr. Kuwayama explicó que “nuestra tasa de embarazos es similar a la tasa que se obtiene utilizando ovocitos frescos. La tasa de supervivencia es de casi 100% después del descongelamiento, tenemos una alta tasa de fertilización luego de inseminación, alta tasa después de cultivo in vitro y una alta tasa de embarazo después de la transferencia de embriones a los pacientes”.

El científico declaró que con esta técnica “la mujer puede conservar los ovocitos sanos de su juventud y utilizarlos en cualquier momento de la vida”. Les brinda a las mujeres con cáncer que deban recibir radio o quimioterapia la posibilidad de tener su propio bebé en el futuro, y también es una alternativa para quienes quieren postergar su maternidad, ya sea por motivos profesionales u otros.

La Dra. Blanco advirtió: “La edad de la mujer es una causa de infertilidad muy frecuente en la actualidad, ya que hay una tendencia mundial de postergar el deseo de ser madre en pos del desarrollo personal y profesional, y las mujeres tenemos un reloj biológico que hace que la
misma decaiga en forma importante a partir de los 37 - 38 años La posibilidad de vitrificar óvulos ‘jóvenes’ evitaría este problema, haciendo que los mismos puedan ser utilizados una vez que la mujer o la pareja se sienta segura de su deseo de concebir
”.

También pueden beneficiarse las pacientes infértiles que necesiten donación de ovocitos. “La criopreservación permite crear bancos de óvulos para guardar ovocitos de donantes y ser utilizados cuando así lo requieran" destacó el Dr. Kuwayama.

Criopreservación de tejido
Cuando una mujer va a someterse a un tratamiento que la dejará estéril, como ocurre en ciertas terapias oncológicas, puede optar por la criopreservación de tejido ovárico. Esto consiste en una operación menor para remover tejido o el ovario completo. El tejido, que contiene óvulos almacenados, se separa de la parte exterior del ovario y se congela con nitrógeno líquido. Luego de descongelar ese tejido, se procede a retransplantarlo en la paciente, ya sea en su posición original para fertilidad natural o bien en otro sitio (por ejemplo bajo la piel), lo cual requiere FIV para la concepción.

La infertilidad, problema de a dos
Existen diferentes factores que pueden llevar a una pareja a la imposibilidad de concebir. Las causas se deben en un 40% al factor masculino (relacionados con la calidad seminal), un 40% es por factor femenino (anovulación, obstrucción tubárica, endometriosis, edad avanzada, etc.) y en un 20% a alteraciones de ambos miembros de la pareja y a lo que se conoce como esterilidad sin causa aparente (ESCA), es decir cuando todos los análisis están dentro de los parámetros normales pero el embarazo no se produce.

La Dra. Blanco comentó que “si bien en la mayoría de los libros de Ginecología se define a una pareja como infértil cuando después de un año de relaciones sexuales, frecuentes y sin protección no logra embarazarse’, las mismas deben consultar cuando tengan dudas o bien lo sientan necesario y así poder detectar si existe algún factor alterado y solucionarlo oportunamente, siempre partiendo de lo más sencillo a lo más sofisticado de los tratamientos”.

La buena noticia es que actualmente hay muchas opciones para resolver estos problemas, y que gracias a los avances de la tecnología muchas parejas disfrutan ya la alegría de ser padres".