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Bilbao (España) |
18 de Julio
de 2008 |
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Investigadores vascos solicitan
idéntico trato para el cannabis usado con fines terapéuticos que
para otros medicamentos. |
Un estudio en
animales vivos de laboratorio y en neuronas in vitro, llevado a cabo por
el Grupo de Investigación sobre Drogas de Abuso de la UPV-EHU,
profundiza en los efectos positivos y adversos de esta droga.
- “No se
puede bloquear al médico el acceso a sustancias derivadas del
cannabis con potencialidades terapéuticas demostradas”, aseguran.
- Localizada una zona clave del cerebro que es afectada por el
consumo de cannabis.
- El cannabis actúa sobre el funcionamiento del locus coeruleus del
cerebro, lo que reduciría la capacidad de respuesta del consumidor a
estímulos externos, disminuyendo su alerta y atención.
- Se trata de una explicación científica posible a la común falta de
memoria que se observa en los que consumen cannabis como una droga
de abuso.
- El uso de antagonistas de los receptores cannabinoides del locus
coeruleus puede abrir la puerta en el futuro a bloquear esta acción
del cannabis en el cerebro.
Un grupo de
investigadores vascos, adscritos al Grupo de Investigación sobre Drogas
de Abuso de la Universidad del País Vasco (UPV-EHU), ha desarrollado un
estudio que profundiza en los positivos efectos terapéuticos de esta
sustancia y las consecuencias adversas de esta droga. El doctor Joseba
Pineda, profesor de Farmacología y vicedecano de la Facultad de Medicina
y Odontología de la Universidad del País Vasco (UPV-EHU), plantea “la
necesidad de que las sustancias relacionadas con el cannabis que hayan
demostrado sus beneficios terapéuticos se liberen de las limitaciones a
las que están sometidas actualmente debido a las diferentes regulaciones
que, sobre ellas, existen en los distintos países”.
El doctor Pineda, indicó que el ámbito sanitario “debe estar al margen
de las consecuencias del debate sobre el uso recreativo del cannabis”,
recalcando que “las potencialidades terapéuticas de esta sustancia son
enormes”. En este sentido, la valoración sobre el empleo para
determinadas situaciones clínicas de derivados del cannabis, “se debe
realizar siempre de forma individual, ya que en cada caso es el médico
el profesional que debe valorar y sopesar las potencialidades
terapéuticas del fármaco con sus posibles efectos adversos y reacciones
indeseadas”.
También abogó por reducir el umbral de riesgo en la prescripción de
estas sustancias para lograr un mejor resultado en el paciente. “La
investigación nos debe llevar a conseguir sustancias lo más puras
posibles, sin mezclas, de modo que se constate claramente la acción de
cada principio activo. Además, es necesario seguir trabajando en el
análisis del papel que desarrollan en todo el proceso de atención al
paciente las distintas vías de uso terapéutico, ya que existen todavía
muchas interrogantes. Por ejemplo, aunque se ha demostrado que la vía
fumada genera más adicción que la vía oral, ésta se ha manifestado menos
eficaz en determinadas situaciones”.
El estudio llevado a cabo por el Grupo de Investigación sobre Drogas de
Abuso de la UPV-EHU ha conseguido demostrar, a su vez, los efectos que
el cannabis tiene en el funcionamiento del locus coeruleus del cerebro y
sus posibles consecuencias sobre los déficits de alerta y de atención
cuando se emplea el cannabis como una droga de abuso. El trabajo ha sido
realizado en neuronas vivas de animales de laboratorio.
Joseba Pineda lidera este grupo investigador que desde hace siete años
viene trabajando en este campo. “La investigación tuvo uno de sus
orígenes en la común constatación de los efectos que tiene sobre la
memoria el consumo de drogas derivadas del cannabis, por lo que el grupo
se planteó como uno de sus objetivos el conocimiento de este proceso,
así como sus causas”.
En concreto, “el locus coeruleus es el principal núcleo del cerebro de
producción de noradrenalina -un neurotransmisor de la misma familia que
la dopamina-, siendo el responsable de los estados de alerta y de la
capacidad para mantener centrada la atención”.
Así, durante la investigación se aplicaron fármacos cannabinoides a
animales vivos. De este modo, se constató que estos fármacos, tras
entrar en contacto con el locus coeruleus, lo dejaban “activado” de
forma permanente, alterando su estado natural no-activo en las
situaciones en las que se da una ausencia de estímulos externos. Además,
los efectos de estas sustancias en los receptores cannabinoides de este
núcleo “provocan que el locus no atienda de manera adecuada a los
estímulos externos y que se active de manera autónoma, justo al revés de
la que es su función”. El resultado es que el locus coeruleus deja de
cumplir correctamente sus funciones de alerta ante estímulos externos y
de fijación de la atención en acciones concretas.
De cara al futuro este descubrimiento puede suponer la aparición de
diversas aplicaciones clínicas que contrarresten este fenómeno. Tal y
como indicó el profesor de la Facultad de Medicina y Odontología de la
UPV-EHU, “mediante el uso de antagonistas se podría bloquear los
receptores cannabinoides del locus coeruleus, con lo que los niveles de
alerta y de atención no se verían afectados en un grado tan alto ante la
exposición a sustancias cannabinoides. Esto, siempre desde un punto de
vista médico y con la debida cautela, ya que se trata de un estudio de
investigación básica que todavía debe desarrollarse en su aplicación
clínica”.
El estudio también puede tener implicaciones de cara al futuro en
aquellos casos de trastorno por déficit de atención con hiperactividad,
en los que también está involucrada la noradrenalina. Sin embargo, el
doctor Pineda recomendó “ser cautos y esperar a que las investigaciones
puedan verificar con otros modelos el uso de antagonistas para bloquear
las acciones de las sustancias cannabinoides en este núcleo”. Además,
aludió a que “se deben seguir investigando las acciones de los
cannabinoides en otras regiones del cerebro”.
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