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Bilbao (España) |
2 de Junio
de 2008 |
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Tres de cada
cuatro personas en el mundo tienen carencias de vitamina D. |
- Normalizar
los niveles de vitamina d reduce en un 10 por ciento el riesgo de
muerte de la población mundial.
- Ha de romperse el tópico de que la vitamina D necesaria puede
adquirirse sólo mediante la dieta o mediante baños de sol.
- La vitamina D regula la función inmune del organismo y previene
las infecciones, retarda e impide en ocasiones la proliferación de
células tumorales y reduce el riesgo de enfermedades
cardiovasculares.
Las últimas
investigaciones científicas revelan el papel trascendente de la vitamina
D en el organismo humano y el déficit de los niveles de dicha hormona en
el cuerpo humano. Alrededor del 75 por ciento de la población mundial
presenta niveles bajos de vitamina D, circunstancia que, tal y como
apunta el doctor José Manuel Quesada, miembro del Hospital Reina Sofía
de Córdoba, “resulta alarmante, toda vez que se ha comprobado, desde un
punto de vista científico, las múltiples funciones y propiedades
fisiológicas, más allá de los beneficios reconocible en el metabolismo
óseo y mineral”. Subraya el experto que “si se realizase un metanálisis
puede deducirse que la normalización de los niveles de vitamina D en el
organismo reduce el riesgo de muerte en un diez por ciento”.
El dato es esclarecedor. “Tres de cada cuatro personas en España tienen
carencias de vitamina D”, asegura José Manuel Quesada, quien matiza que
“el dato puede extrapolarse a la población mundial. El especialista
asegura que “ha de romperse el tópico de que la vitamina D necesaria
puede adquirirse mediante la dieta o mediante baños de sol. Aunque
tengan un clima bonancible, como es el caso de España, los rayos de sol
no se sintetizan de manera eficaz en todos aquellos países que están por
encima del paralelo 37”.
Entiende José Manuel Quesada que “la concentración sérica de 25OHD por
debajo del cual la PTH se eleva (límite de suficiencia en vitamina D) es
mucho más alta que la estimada clásicamente en 12 ng/ml, tendiendo a
situarse entre los 15 y 20 ng/ml. Con este nuevo umbral, la prevalencia
de la insuficiencia en vitamina D es muy alta en ancianos e incluso en
adultos. Dicha insuficiencia se combina a menudo con una ingesta de
calcio por debajo de la recomendada. La combinación de
insuficiencia/deficiencia en vitamina D y la baja ingesta de calcio
amplifica la respuesta paratiroidea, y justifica el uso terapéutico de
suplementos de vitamina D combinados con calcio”.
Matiza el especialista que “la prevalencia de insuficiencia en vitamina
D es alta en grupos de ancianos, niños y emigrantes de color (debido a
falta de exposición ultravioleta solar y baja ingesta dietética) y en
diversas enfermedades. Asimismo es alta en pacientes tratados con
corticoides, barbitúricos, etc.”
¿Cuál es la medida estándar de vitamina D que se considera suficiente?
Asegura José Manuel Quesada que la cifra alcanza “los 30 nanogramos por
mililitro como un valor mínimo aceptable”. Subraya el experto que “las
investigaciones han demostrado que la vitamina D no es una hormona
específica para regular el metabolismo del calcio sino que se recibe a
lo largo de todo el organismo. Más allá del evidente beneficio en la
prevención de enfermedades músculo-esqueléticas (la osteoporosis es la
más prevalente), la vitamina D es un aporte esencial para el organismo
humano”.
Al hilo de esta reflexión, el especialista apunta diversos ejemplos. “Se
estima que influye en la calidad de la musculatura en un porcentaje en
torno al 20 por ciento y aumenta la respuesta eficaz a la insulina en un
60 por ciento. Con respecto a la asimilación de otros fármacos
específicos, la vitamina D también mejora su absorción entre un 13 y un
30 por ciento, según la composición del mismo”.
Una de las grandes ventajas del aporte vitamínico es “su capacidad de
regular la función inmune a las infecciones. Un nivel adecuado de
vitamina D en el organismo mejora la resistencia a las infecciones, lo
que repercute de manera directa en la calidad de vida de la persona.
Asimismo, reduce el riesgo de enfermedades cardiovasculares”.
“Además”, añade el especialista, “estudios ecológicos y epidemiológicos
han demostrado que la disponibilidad de vitamina D disminuye
marcadamente el riesgo de cánceres de colon, mama y próstata, y se ha
demostrado in vitro y ex vivo que el tratamiento con calcitriol y
análogos tiene acciones diferenciadoras y de inhibición del crecimiento
en el cáncer”. |