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Barcelona
(España) |
7
de Agosto de 2006 |
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El consumo de cerveza propicia la
deshidratación. |
El alcohol no sólo no combate la hidratación, sino que no la
propicia debido a sus conocidos efectos diuréticos y a su necesidad de
expulsar más líquidos de los ingeridos. Esto también se deduce del
estudio "El alcohol en Europa: Una perspectiva de salud
pública", elaborado por el Instituto para el Estudio del Alcohol,
en Reino Unido.
La intensa ola de calor que se vive en toda Europa, y con más
crudeza en España, ha disparado el consumo de líquidos, que se ha
incrementado en 2,5 litros al día por individuo. Y la cerveza es uno de
los remedios "estrella" en verano, aunque los especialistas
previenen del enorme peligro que puede generar su consumo excesivo.
"Se tiene tendencia a pensar que las bebidas alcohólicas van
bien cuando uno tiene sed, pero también es conocido por todo el mundo
que cuando uno toma cerveza, la tendencia a orinar aumenta
extraordinariamente. Porque el alcohol tiene un efecto diurético",
explica el Dr. Antoni Gual, de la Unidad de Alcohología del Hospital
Clínic de Barcelona.
Lo que en realidad sucede es que cuando tomamos bebidas alcohólicas,
esa ingesta nos lleva a eliminar el alcohol gastando más agua de la que
hemos ingerido y, por lo tanto, se acaba produciendo un efecto de
deshidratación. "Es común que toda persona que haya bebido en
exceso, al día siguiente se despierte con mucha sed. Una de las
recomendaciones que se dan es que se consuma agua a la vez que se bebe,
ya que el efecto deshidratador del alcohol vendrá enseguida",
agrega el Dr. Gual.
La conclusión final de este experto es que "para hidratarse
no es recomendable el consumo de alcohol; lo más recomendable es el
agua"
Europa, continente líder en consumo de alcohol
"El alcohol en Europa: Una perspectiva de salud pública"
desvela datos relevantes y, así, se afirma que el viejo continente es
la región del mundo donde se consume más alcohol, a pesar de que los
11 litros de alcohol puro bebidos por cada adulto y año siguen
representando una sustancial caída desde el reciente pico de consumo de
15 litros, a mediados de la década de los 70.
En los últimos 40 años, se ha asistido también a una armonización
de los niveles de consumo en la Unión Europea, con aumentos en Europa
Central y del Norte entre 1960 y 1980, coincidiendo con un descenso
consistente en la Europa del Sur.
La mayor parte de europeos consumen bebidas alcohólicas, pero 55
millones de adultos (15%) se abstienen. "Teniendo en cuenta este
hecho y el consumo no registrado, el consumo por bebedor alcanza los 15
litros por año", agrega el informe. Casi la mitad de este alcohol
es consumido en forma de cerveza (44%), dividiéndose el resto entre
vino (34%) y licores (23%).
Dentro de la Unión Europea, los países nórdicos y centrales beben
sobre todo cerveza, mientras que el sur de Europa se bebe sobre todo
vino, aunque España sería una excepción reseñable.
En la mayor parte del continente, alrededor del 40% de las ocasiones
el consumo de alcohol se concentra en la cena, aunque en los países del
sur es mucho más probable consumirlo también a la hora del almuerzo.
La ingesta de cerveza crece en España
Según queda reflejado en la "Guía práctica de intervención
en el alcoholismo", auspiciada por la Agencia Antidroga de la
Comunidad de Madrid y el Colegio de Médicos de Madrid, los patrones en
el consumo de alcohol en España han registrado cambios importantes en
la segunda mitad del siglo XX. Si desde los años 50 hasta los 70 la
bebida alcohólica más consumida era el vino, a partir de los ochenta
la cerveza y los licores han empezado a ganar protagonismo.
Hasta 1985, las preferencias por el alcohol se repartían: 51% para
el vino, 25% para los destilados y 24% para la cerveza. Las actuales
muestran lo siguiente: 36,3% para la cerveza, 29,8% para el vino y 20,7%
para los combinados. Estos últimos centran el interés de los
bebedores, sobre todo los fines de semana, mientras que la cerveza y el
vino se mantienen preferentemente de lunes a jueves.
Aunque todavía sigue habiendo diferencias importantes por sexos (de dos
a cuatro varones bebedores por cada mujer), las encuestas más recientes
revelan que cuanto más joven es el segmento de población estudiado,
menores son las diferencias, puesto que las españolas empiezan a beber
a edades cada vez más tempranas, a semejanza de los hombres.
España tiene tres millones de personas con problemas derivados del
alcohol. Como sentencia el Dr. Gual, afirma que es muy importante
insistir en que la cuestión no es el tipo de bebida que se ingiere,
sino la cantidad de alcohol contenido en la misma. "Cualquier
bebida que lleve alcohol es potencialmente peligrosa", asegura.
Este experto habla de adicción, aparición de patologías
irreversibles y aumento de gasto sanitario. "Es muy importante
señalar que el alcohol es la única droga en la que se ha descrito una
toxicidad para todos los órganos y sistemas del ser humano",
concluye.
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