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Barcelona
(España) |
11 de
Febrero de 2008 |
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La cirugía combinada
catarata-refractiva se convierte en una práctica generalizada en
los quirófanos. |
“El paciente de catarata es cada vez más exigente
y quiere disponer de la máxima independencia de gafas después de la
intervención, algo que no pasaba hace unos años”. Este cambio social
se traduce en un aumento importante de cirugía combinada
catarata-refractiva, en la que no sólo se sustituye el cristalino por
una lente, sino que además se ajustan al máximo las dioptrías de dicha
lente para que el paciente no precise corrección óptica tras la
intervención. Pese a ello, después de la operación, un tercio requiere
el uso de gafas o bien someterse a una cirugía refractiva, opción, esta
última, por la que se decanta prácticamente el 100% de los afectados.
Este es uno de los asuntos que ha centrado el interés de la XII Reunión
de Invierno de la European Society of Cornea and Refractive Surgeons (ESCRS),
según el Dr. José Luis Güell, del Instituto de Microcirugía Ocular (IMO)
de Barcelona, Secretario de la sociedad y coordinador del congreso.
Los 1.500 especialistas congregados desde el viernes hasta esta tarde en
Barcelona, también han debatido sobre el doble abordaje de los defectos
de refracción: a través de la córnea o del cristalino. Las alteraciones
del cristalino pueden provocar problemas de visión porque éste se vuelve
opaco (catarata) o porque pierde su capacidad de acomodación
(flexibilidad para adaptar el ojo según mire cerca o lejos), lo que
suele suceder a partir de los 45 años. Debido a que la mayor parte de la
cirugía refractiva tiene lugar antes de ésa edad, casi el 90% se realiza
modificando la morfología de la córnea o introduciendo en ella anillos o
lentes. La técnica más extendida es el Lasik, un láser que se aplica en
la parte profunda de la córnea a la que se accede mediante una incisión
que deja herida la córnea. La mejora de la tecnología láser está
permitiendo invertir la tendencia y apostar por una cirugía menos
traumática, a nivel superficial de la córnea. Según el coordinador del
congreso, “estamos retomando una práctica similar a la que se
utilizaba en las primeras operaciones refractivas, hace unos 15 años, en
las que se empleaba láser excímero (gases) a nivel superficial para
modificar la curvatura anterior de la córnea, aunque con la diferencia
de que ahora hemos logrado minimizar complicaciones que entonces eran
importantes”.
Por lo que se refiere a la cirugía refractiva del cristalino, el futuro
a corto plazo apunta hacia las lentes conocidas como LAL (Lentes
Ajustables con la Luz), que pueden implantarse en el cristalino (cuando
la lente natural se extrae por sufrir una catarata o por haber perdido
su capacidad acomodaticia) y cuya refracción puede ser modificada (hasta
en dos dioptrías) con la aplicación de una luz, lo que evita una segunda
intervención. Esta técnica se probó por primera vez en Europa en el IMO
hace un año, ofreciendo unos magníficos resultados, según el Dr. José
Luis Güell, responsable del proyecto.
La reunión de la ESCRS ha estado precedida por el VII Congreso de
Cirugía y Enfermedades de la Córnea, organizada por el Dr. Güell y su
colega del Instituto de Microcirugía Ocular de Barcelona, el Dr. Óscar
Gris. Los 500 especialistas congregados el viernes en Barcelona
debatieron sobre los principales avances en trasplantes y otros
abordajes corneales, como la tecnología cross-linking, que consiste en
la aplicación de luz ultravioleta sobre la córnea para corregir defectos
graves y evitar trasplantes; el uso de nuevos fármacos antiangiogénicos
y de inserts (cápsulas de esteroides e inmunodepresores de liberación
lenta) para evitar rechazos en trasplantes de alto riesgo; la
utilización de células del limbo para regenerar la propia córnea; el
avance en el uso de queratoprótesis, “córneas artificiales” que se
implantan en cerca de un 10% de los pacientes que requieren trasplante;
o la novedosa tecnología femtosegunda aplicada a la oftalmología, que
consiste en el uso de un láser sólido para cortar de forma absolutamente
precisa el tejido corneal, lo que permite un mejor encaje y sujeción de
los trasplantes, así como una mayor maniobrabilidad y flexibilidad en
operaciones de Lasik, de implantación de lentes y anillos corneales,
etc. |