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Valencia
(España) |
19 de
Noviembre de 2007 |
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La retirada de Exubera no
supone el fin de la insulina inhalada. |
Exubera, la primera insulina inhalada en polvo, fue
introducida en Estados Unidos en enero de 2006, tras ser aprobada en
octubre de 2005 por la FDA. Su pronta aparición fue el resultado de más
de una década de investigación y colaboración entre Néctar Therapeutics,
Pfizer y Sanofi-Aventis. Sin embargo, tras la introducción en Estados
Unidos, Pfizer compró los derechos de comercialización a Sanofi-Aventis
por 1400 millones de dólares.
El doctor Francisco Javier Ampudia-Blasco,
endocrinólogo del Hospital Clínico Universitario de Valencia, ha
señalado que la retirada del mercado por motivos económicos de la
insulina inhalada Exubera, anunciada por Pfizer el pasado 18 de octubre,
“no significa el fin de este avance, uno de los más importantes en el
ámbito de la insulinoterapia de los últimos tiempos”. El doctor
Ampudia-Blasco, que ha participado en el XIX Congreso de la Sociedad
Valenciana de Endocrinología, Diabetes y Nutrición (SVEDYN), que se ha
celebrado en Castellón, ha destacado que “existen por lo menos tres
nuevas insulinas inhaladas, desarrolladas por Lilly, NovoNordisk y
MannKind Corporation, que verán la luz entre 2008 y 2010”.
El doctor Ampudia-Blasco ha reiterado que la retirada de Exubera obedece
a motivos económicos, no médicos. “Los que hemos tenido la
oportunidad de utilizarla, hemos comprobado que era una excelente
alternativa para algunos pacientes seleccionados para mejorar sus
controles glucémicos e intensificar el tratamiento insulínico, sin
necesidad de incrementar el número de inyecciones”. Sin embargo, las
expectativas de venta del producto en todo el mundo, alrededor de 2.000
millones de dólares por año, no se han visto cumplidas. En 2006, las
ventas fueron de 15 millones de dólares y en los primeros nueve meses de
2007, de 12 millones. A nivel mundial, Exubera ha conseguido desde su
comercialización tan sólo un 0,3% del mercado de insulinas, resaltando
los pobres resultados en Estados Unidos, Reino Unido y Alemania.
Curiosamente, ha resaltado el doctor Ampudia-Blasco, estos resultados
contrastan con la situación en España. “A pesar de las restricciones
impuestas en la prescripción, las ventas desde finales de junio de 2007,
fecha de su comercialización en nuestro país, habían superado todas las
previsiones. Hasta la fecha, más de 1.500 pacientes se habían sometido
al tratamiento, con una gran aceptación”, ha explicado el experto. Este
dato ha provocado “que la decisión de Pfizer haya dolido especialmente
en nuestro país, ya que nunca antes un laboratorio había retirado un
producto por cuestiones económicas”.
Claves del éxito en España
Aunque los pacientes españoles no son diferentes de
los de otros países, ha aclarado el doctor Ampudia-Blasco, “la clave
es que Pfizer España supo reconocer a tiempo las particularidades del
producto y los posibles inconvenientes que esta terapia podía implicar.
Desde el principio, se asumió que Exubera era un producto que tenía que
ser recetado por el especialista, a diferencia de Estados Unidos, en el
que la prescripción era realizada por los médicos de familia”.
Además, las pruebas funcionales respiratorias necesarias al inicio del
tratamiento se realizaban también en las Unidades de Diabetes, dado que
previamente las educadoras en diabetes habían sido entrenadas para su
evaluación utilizando equipos portátiles. “Esta situación era
totalmente distinta en Estados Unidos, donde los pacientes eran enviados
al neumólogo y, en muchos casos, los pacientes tenían que pagar ellos
mismos las pruebas funcionales respiratorias, dado que los seguros no
cubrían su coste”, ha explicado. En España, además, el entrenamiento
en el manejo del dispositivo era realizado también por las educadoras en
diabetes y el ajuste de dosis por el especialista, “aspectos todos
ellos claves, en mi opinión, en el inicio de cualquier estrategia de
insulinización”. No obstante, ha concluido el doctor Ampudia-Blasco,
“la realidad es que la mala gestión de Exubera, especialmente en
Estados Unidos, ha condenado a muchos pacientes al abandono de la
terapia en los próximos meses”. |