Bilbao (España)

 26 de Junio de 2008

Un continuo sube y baja de peso provoca patologías cardiovasculares y aumenta la mortalidad.

Declaraciones de Susana Monereo con motivo de su participación en el congreso de Endocrinología y Nutrición de Fibell 2008.

• Se ha constatado que el fenómeno de recuperación de peso provoca un aumento del peso final que ronda el 30 por ciento sobre el peso inicial.

• Hasta un 80 por ciento de pacientes con obesidad pueden sufrirlo y afecta predominantemente a mujeres.

• Este fenómeno llega a cambiar la composición corporal de quien lo sufre, provocando un mayor acúmulo de grasa en su cuerpo.

• Se trata de un problema “frecuente”, con consecuencias negativas para la salud y al que “apenas se le da importancia”.

“Hoy en día, existe suficiente evidencia científica como para relacionar de forma fehaciente la recuperación de peso tras dietas de adelgazamiento, con múltiples comorbilidades, sobre todo, patologías cardiovasculares, mayor mortalidad y un aumento del peso final, que ronda el 30 por ciento sobre el peso inicial”. Este frecuente y poco tratado problema ha sido puesto de relieve por la doctora Susana Monereo, jefa de la sección de Endocrinología y Nutrición del Hospital Universitario de Getafe (Madrid), con motivo de su participación en el congreso del área de Endocrinología y Nutrición de Fibell 2008.

Así, Monereo, que también es miembro de la Sociedad Española para el Estudio de la Obesidad (SEEDO), incide en que la recuperación del peso perdido tras una dieta de adelgazamiento “es un fenómeno habitual que repercute muy negativamente sobre la salud y al que con frecuencia no se le da la importancia que realmente tiene”.

Todavía no existe una clara definición del fenómeno de recuperación de peso. Sin embargo, en palabras de la experta, “lo que sí se conoce es que se incrementa con el índice de masa corporal, de forma que hasta un 80 por ciento de pacientes con obesidad pueden sufrirlo. Además, afecta predominantemente a mujeres”.

Dinámica

Según explica la experta, el balance energético que regula el peso corporal reduce o aumenta el gasto dependiendo de la ingesta “pero con una clara tendencia al ahorro de energía”. De esta forma, si se aumenta la ingesta, se incrementa levemente el gasto mientras que si se reduce la ingesta, la reducción del gasto es mucho mayor. Es decir, “la respuesta tiende claramente a preservar la grasa corporal como reserva energética”.

Así, se tiene constancia de que “la restricción alimentaria se acompaña de una respuesta metabólica y neuro-endocrina, con disminución de la leptina y un aumento del neuropéptido Y (NPY), que tiende a restaurar la ingesta y a reducir el gasto energético”. De esta forma, el sujeto “no sólo recupera o incrementa el peso perdido, sino que cambia su composición corporal con tendencia a un mayor acúmulo de grasa, tanto de manera global, como, sobre todo, intraabdominal”.

Efectos

La endocrinóloga indica que los efectos de este tipo de recuperación de peso son variados, afectan al metabolismo de la persona e, incluso, a su estado de ánimo. No obstante, el aumento del riesgo cardiovascular es su consecuencia más grave.

Tal y como pone de manifiesto, “hoy sabemos que el fenómeno de recuperación de peso se acompaña de un mayor peso final, mayor grasa a nivel abdominal y mayor inestabilidad emocional. Además, suelen aparecer trastornos de conducta alimentaria con tendencia al picoteo y al atracón, y a desarrollarse con frecuencia el síndrome metabólico, que lleva aparejado un incremento final del riesgo cardiovascular asociado a diabetes tipo 2 e hipertensión”.

Irresponsabilidad

Susana Monereo considera una irresponsabilidad inducir o aconsejar la pérdida de peso a una persona cuando dicha pérdida no es necesaria o cuando no se reeduca al paciente de forma que sea capaz de mantener el peso perdido.

La experta ejemplifica los pacientes de este síndrome a través de aquellas personas que se someten continuamente a restricción alimentaria intermitente —como pueden ser las dietas del verano, las que se realizan para asistir a un compromiso social y otras similares— con el fin de querer adelgazar de forma rápida y con poco esfuerzo. “Para ello recurren a cualquier tipo de dieta o producto milagro, sin plantearse la pérdida de peso como un cambio en el estilo de vida que incluya cambios serios y para toda la vida en la forma de alimentarse y en la actividad física diaria”. Las consecuencias de este comportamiento “conducen al conocido fenómeno del yo-yo o del peso cíclico”.

Así, aconseja que “solamente se debe perder el peso que uno vaya a ser capaz de mantener en función de los cambios que sea capaz de realizar en su estilo de vida”. Reconoce que mantener de forma continuada una restricción de ingesta es muy difícil de conseguir, pero que sin embargo existen otros factores que pueden ayudar “como el ejercicio físico, claramente eficaz, ya que mantiene la masa muscular activa y con ello el gasto energético”. Asimismo, los fármacos antiobesidad probablemente sean imprescindibles, eso sí, “siempre bajo un escrupuloso control médico”.

Sobre Fibell 2008, el primer Congreso Médico Internacional de Estética Integral

Fibell Medicina Científica congrega del 20 al 23 de junio de 2008 en Bilbao a los más destacados profesionales de las disciplinas científico-sanitarias más ligadas a la estética: Cirugía Plástica, Reparadora y Estética, Estética Dental y Maxilofacial, Dermatología, Medicina Estética, Cirugía Vascular y Angiología, Endocrinología y Nutrición, y Farmacia. Además de la cita congresual que de manera paulatina se va desarrollando de acuerdo con cada una de las áreas, Fibell 2008 también acoge una extensa feria en la que están representadas las firmas e instituciones más significativas dentro del campo la estética. Del mismo modo, la iniciativa cuenta con el respaldo de las sociedades científicas nacionales e internacionales más importantes de cada una de las áreas participantes.