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Barcelona (España) |
6 de Marzo
de 2009 |
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Condroitin Sulfato demuestra
eficacia significativa en el control de la progresión de la
Artrosis . |
Según los
resultados del ensayo clínico STOPP, publicado el mes pasado en la
prestigiosa revista del American College of Rheumatology (ACR),
Arthritis & Rheumatism
Este estudio internacional, que ha contado con la participación
de 622 pacientes con artrosis de rodilla, aporta un avance crucial
ya que demuestra que condroitín sulfato evita la reducción del
espacio intraarticular de manera notable y, en consecuencia, es
eficaz en el control del proceso degenerativo de la artrosis.
Condroitín Sulfato,
administrado diariamente durante dos años a una dosis de 800 mg, reduce
la pérdida de espacio intraarticular que se produce en la artrosis de
rodilla. Un dato esperanzador que se desprende del estudio STOPP (Study
on Osteoarthritis Progresion Prevention) publicado en el número de
febrero de la revista nº1 en reumatología, Arthritis & Rheumatism.
El espacio articular
disminuyó significativamente menos en el grupo CS (-0.07 ± 0.03 mm)
frente el grupo placebo (-0.31 ± 0.04 mm) entre el inicio y final del
estudio [p<0.0001].
Además, este estudio confirma el efecto sintomático lento de condroitín
sulfato ya que los pacientes del estudio tratados con el fármaco
condroprotector vieron reducido su dolor en comparación con el placebo.
Condroitín sulfato
mostró asimismo una tolerabilidad y porcentaje de efectos adversos
similar a placebo. La mayoría de efectos adversos fueron pasajeros y
leves.
Características del estudio
El estudio STOPP, liderado por el Dr. Andre Kahan (Universidad Paris
Descartes), incluyó a 622 sujetos con artrosis de rodilla, de ambos
sexos y edad comprendida entre los 45 y los 80 años. Todas las personas
incluidas en el ensayo recibieron condroitin sulfato o placebo
diariamente durante 2 años. El estudio, randomizado y a doble ciego,
concluye que condroitín sulfato reduce de manera significativa la
progresión radiológica derivada de la artrosis.
Condroitín Sulfato
El Condroitín sulfato es un importante componente de la mayoría de los
tejidos vertebrados. Forma parte de los glicosaminoglicanos, que son
importantes constituyentes estructurales de la matriz extracelular del
cartílago. Condroitín sulfato es un fármaco condroprotector, de acción
sintomática lenta, que actúa en las 3 estructuras afectadas en la
artrosis: cartílago, membrana sinovial y hueso subcondral.
La eficacia y seguridad de condroitín sulfato se han visto confirmadas
con los resultados de estudios clínicos y con el apoyo de entidades de
máximo rigor científico, como por ejemplo:
• Condroitín sulfato es eficaz en la disminución del dolor y mejora de
la movilidad asociados a la enfermedad artrósica:
o 5 estudios frente a placebo
o 2 estudios frente a AINE
o 3 metaanálisis
• Condroitín sulfato puede controlar la progresión de la artrosis.
o 6 estudios frente a placebo
o 1 metaanálisis
• Condroitín sulfato tiene un nivel de seguridad elevado, superior a la
terapia clásica (analgésicos o antiinflamatorios) y similar a placebo.
• Condroitín sulfato no interacciona con otros fármacos (ideal para
pacientes polimedicados) al no ser metabolizado por el citocromo P450.
• Condroitín sulfato está indicado para el uso en pacientes con una o
más articulaciones afectadas (rodilla, dedos y cadera).
• Las recomendaciones EULAR para el tratamiento de la artrosis de
rodilla valoran al condroitín sulfato con la evidencia más alta (1A), el
mayor grado de recomendación (A) y el mejor perfil de seguridad.
• Las guías de la OARSI, aparecidas en el año 2008, aparece el
condroitín sulfato entre los tratamientos con un mayor tamaño de efecto
y un nivel de evidencia 1A.
• Según la Sociedad Española de Reumatología (SER), el condroitín
sulfato: Disminuye el dolor y mejora la movilidad, reduce la necesidad
de analgésicos y AINE y puede controlar la progresión de la artrosis,
otorgándole el grado de recomendación A y el nivel de evidencia 1A.
Todos estos datos
permiten pensar que se está entrando en una nueva era terapéutica de la
artrosis al disponer de fármacos que tratan la base o raíz de la
enfermedad. Además, representan una mejora de la calidad de vida de los
pacientes artrósicos y una reducción importante en el coste que conlleva
esta enfermedad crónica. De esta forma, la terapia condroprotectora
debería ser el tratamiento base de la artrosis (tanto en su prevención
como en la artrosis instaurada). |