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Jaén (España) |
3 de
Noviembre
de 2008 |
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Consumir aceite de oliva
retrasa la aparición de enfermedades crónicas y aumenta la
calidad de vida en la vejez. |
- Los aceites de oliva virgen y virgen extra tienen un
especial efecto preventivo por su riqueza en grasa monoinsaturada y
en antioxidantes y micronutrientes.
- La comunidad científica invita a los productores a apostar
por este tipo de aceites que son auténticos zumos de fruta por ello
especialmente saludables.
- Los últimos resultados de investigación sobre cómo la dieta
influye en la salud se presentarán en el simposio sobre aceite de
oliva, inflamación y envejecimiento que moderará el doctor Francisco
Pérez Jiménez en el II Congreso Internacional sobre Aceite de Oliva
y Salud (CIAS 2008), que se celebrará en Córdoba y Jaén del 20 al 22
de noviembre de 2008.
El
envejecimiento es un proceso que se desarrolla gradualmente a lo largo
de la vida y cuyas manifestaciones principales (cardiovasculares,
cognitivas cerebrales, cáncer y osteoporosis) están favorecidas por la
presencia de una inflamación crónica, de baja intensidad. Esta
inflamación tiene múltiples causas, siendo una de ellas la existencia de
fenómenos oxidativos en los seres vivos. Y es aquí donde entra el aceite
de oliva, que como parte de la Dieta Mediterránea puede amortiguar dicha
inflamación y retrasar la aparición de dichas enfermedades, apunta el
profesor Francisco Pérez Jiménez.
A diferencia de otros aceites como el de maíz, almendra o soja, el
aceite de oliva previene el envejecimiento con su propio sello
diferenciador que depende de dos factores. Por un lado, su riqueza en
grasa monoinsaturada, y que cuando se incorpora al organismo ejerce
efectos más beneficiosos que otras grasas, en cuanto a la tasa de
colesterol, la tensión arterial y la prevención de la oxidación. Y por
otro lado, su riqueza en antioxidantes y micronutrientes, una
característica específica de los aceites virgen y virgen extra, destaca
Pérez Jiménez, pues el resto de los aceites han de ser refinados para su
consumo con lo que pierden dichos componentes. “Tanto el efecto de la
grasa, disminuyendo los factores de riesgo y la oxidación, como sus
micronutrientes, son favorables para la salud al reducir los mecanismos
que favorecen el desarrollo de las enfermedades crónicas”, explica.
En cuanto a la mejora de la calidad de vida en la vejez, el doctor añade
que existen varios estudios que han demostrado que el consumo de dieta
mediterránea favorece la longevidad y por tanto un envejecimiento con
mayor calidad de vida. “Este fenómeno se ha localizado con dietas sanas,
aunque no hubiera aceite de oliva presente en la dieta. Pero sin duda la
dieta mediterránea, que incluye al aceite de oliva como grasa
fundamental, es uno de los mejores modelos. La mayor calidad de vida en
la vejez se atribuiría al hecho de que dicha dieta disminuye las
enfermedades crónicas, como las cardiacas, el cáncer y las
neurodegenerativas (Parkinson y Alzheimer)”.
Actualmente los trabajos de investigación se centran en analizar la
maquinaria de la célula y ver como ésta se modifica con la dieta y en
identificar los distintos componentes del aceite de oliva que puedan ser
más beneficiosos.
Los últimos resultados de la investigación sobre el papel del aceite de
oliva en la prevención del envejecimiento se expondrán en el simposio
específico sobre esta temática que moderará el propio Pérez Jiménez,
incluido en el II Congreso Internacional sobre Aceite de Oliva y Salud (CIAS
2008) que se celebrará en Córdoba y Jaén del 20 al 22 de noviembre. En
este seminario se abordará el papel de la inflamación en el proceso de
envejecimiento o la fisiopatología del envejecimiento y longevidad,
entre otros temas.
Pérez Jiménez emplaza al sector olivarero a cuidar la producción
buscando estándares de calidad saludables: “Cada día hay más información
relativa a los efectos saludables que supone la presencia de
microcomponentes y antioxidantes en el aceite de oliva, por lo que la
producción debería orientarse a conseguir aceites ricos en dichos
productos, de lo que son un ejemplo los aceites virgen y virgen extra de
mayor calidad. Se trataría, en síntesis de que se reduzca el porcentaje
dedicado al refinado, que luego se vende como "aceite de oliva" pero que
tiene menos concentración de dichos componentes”.

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