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(Barcelona) España |
4 de Agosto
de 2008 |
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Eliminar el consumo de alcohol,
una herramienta eficaz en la prevención de accidentes. |
• Aunque
exista un límite legal de alcoholemia para conducir, ello obedece
básicamente a presiones económicas. Desde la perspectiva científica,
el riesgo de accidente se incrementa desde el primer consumo.
• Otro de los efectos del alcohol es la deshidratación, que en
épocas estivales con altas temperaturas puede aumentar los efectos
de los golpes de calor.
El consumo de alcohol,
en cualquiera de sus formas, no sólo no combate la deshidratación, sino
que agrava los efectos de la exposición al calor, favoreciendo el riesgo
de sufrir un golpe de calor. Además en los momentos de desplazamientos
con el automóvil el alcohol se convierte en el gran enemigo del
conductor y de nuestra salud, y no solo por la noche, también hay que
eliminar su consumo durante el día.
Está demostrado que bebidas con un contenido igual o mayor a un 4% de
alcohol (una cerveza está entorno al 4,5%) retrasan el proceso de
recuperación por su conocido efecto diurético. Por ello, es una práctica
muy desaconsejable el consumo de alcohol para hidratarse, incluidas las
de baja graduación como son las cervezas.
Según el Dr. Antoni Gual, de la Unidad de Alcohología del Hospital
Clínic de Barcelona, la cerveza es una bebida alcohólica que suele tener
entre 4,5 y 7 grados, lo que significa que el alcohol constituye del 4,5
al 7% de su volumen. Y su consumo incontrolado, como el resto de bebidas
alcohólicas, aumenta la deshidratación, favorece la adicción y genera
daños irreparables en el organismo.
El alcohol disminuye incluso nuestra capacidad de resistencia por sus
efectos sobre el metabolismo de los hidratos de carbono (disminuye la
disponibilidad de glucosa en la sangre), sobre el sistema cardiovascular
(puede disminuir la contractilidad del corazón y por tanto su capacidad
para enviar oxígeno al resto de nuestro organismo) y sobre la capacidad
de termorregulación (por su efecto vasodilatador que favorece la pérdida
de calor).
Cantidad de alcohol
Los riesgos para la salud no derivan de la graduación de la bebida,
sino de su contenido alcohólico y de la cantidad final de alcohol puro
tomada. Dicho riesgo no está en función del tipo de bebida que se
ingiera, sino de la cantidad de alcohol contenido en la misma. Cualquier
bebida que contenga alcohol es siempre potencialmente peligrosa.
“El alcohol provoca básicamente una deshidratación intracelular. Es por
ese motivo que nunca veremos a deportistas (futbolistas, ciclistas,
atletas, etc.) utilizar ningún tipo de bebidas alcohólicas como bebida
hidratante en el curso de las competiciones deportivas. Por el mismo
motivo se recomienda no consumir bebidas alcohólicas cuando el organismo
se halla sometido a fuerte insolación” explica el Dr. Gual.
Tras una ingesta cuantiosa de alcohol, los síntomas típicos de la resaca
tienen relación sobre todo con la deshidratación, pero también se puede
comprobar un incremento de la frecuencia cardiaca y de la tensión
arterial, una función ventricular disminuida y un desequilibrio
ácido-base. Y la ingesta crónica de cantidades importantes de alcohol se
asocia a múltiples déficits nutricionales así como a patología muscular,
hepática, cardiaca y cáncer.
La mejor elección nocturna
La relación entre el alcohol y los accidentes es bien conocida,
indistintamente del tipo de accidentes (laborales, de tráfico, etc.).
Concretamente, y según datos del Ministerio del Interior, la conducción
bajo los efectos del alcohol es responsable del 30-50% de los accidentes
con víctimas mortales, del 15 al 35% de los que causan lesiones graves,
y del 10% de los que no causan lesiones.
Concretamente, en España el 62,9% de los conductores de vehículos son
bebedores habituales (consumen bebidas alcohólicas al menos una vez por
semana) y el 18,8% consumen una media diaria de alcohol absoluto de 80 o
más gramos. Asimismo, entre las personas fallecidas en accidentes de
circulación en el 50% de los casos se detecta alcohol, y en el 35%
concentraciones superiores a 0,8 g/l.
El Dr. Gual advierte que “Aunque exista un límite legal de alcoholemia
para conducir, ello obedece básicamente a presiones económicas. Desde la
perspectiva científica, el riesgo se incrementa desde el primer consumo.
Es importante señalar que pequeñas dosis de alcohol ya producen una
ligera sensación de euforia que al volante de un automóvil pueden
conducir a la toma de decisiones erróneas (por ejemplo, un
adelantamiento muy ajustado), donde el riesgo es mayor de lo que le
parece al conductor y las probabilidades de accidente se multiplican”.
Y añade: “los riegos
asociados al consumo de alcohol no dependen del tipo de bebida sino de
la cantidad de alcohol consumida. Así por ejemplo, dos copas de cerveza
tendrán el mismo efecto sobre el organismo que una copa de vino. Los
refrescos no solo permiten apagar la sed, sino que reducen los riesgos
asociados al ocio nocturno y permiten disfrutar también mucho más del
día siguiente”.

Dr. Gual
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