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Madrid (España) |
30 de
Abril
de 2009 |
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Expertos alertan de la
confusión generada en los consumidores por los continuos cambios
en los mensajes nutricionales. |
La Fundación de
Ciencias de la Salud, el Instituto Tomás Pascual y la Residencia de
Estudiantes organizan la jornada “De la obesidad a la anorexia:
controversias en la alimentación actual”
• Los
alimentos se están utilizando casi como fármacos -sobre todo los
denominados funcionales-, por lo que no estaría de más que se
demostraran todas aquellas propiedades curativas que se les
atribuyen
• La dieta mediterránea ha pasado de gran desconocida a convertirse
en una panacea, a pesar de que son escasos los estudios con
evidencia científica de sus potenciales efectos beneficiosos
• La insatisfacción con la propia imagen nace fundamentalmente de la
enorme presión social y afecta especialmente a las mujeres
• La comunicación genérica formativa y no comercial no sólo debe ser
realizada por las administraciones y el mundo académico, sino
también por los agentes de la cadena alimentaria
• Hay instancias interesadas en que nos alimentemos según criterios
que les vienen bien, y no en base a lo que uno debería decidir de
manera autónoma
¿Qué comer? Es la pregunta que hoy nos hacemos muy frecuentemente, al
estar rodeados de alimentos apetecibles, baratos y fáciles de obtener,
ante la incertidumbre de si serán buenos o malos, es decir: si nos
ayudarán a mantener la salud o, por el contrario, nos harán enfermar.
Nunca antes habíamos tenido tanta información y, al tiempo, tanta
confusión.
“El alimento en sí mismo ha dejado de ser un elemento natural para
convertirse en algo muy sofisticado que puede utilizarse de muchas
maneras”, señala la doctora Susana Monereo, jefa del Servicio de
Endocrinología y Nutrición del Hospital de Getafe (Madrid), durante la
jornada “De la obesidad a la anorexia: controversias en la alimentación
actual”, organizada por la Fundación de Ciencias de la Salud, el
Instituto Tomás Pascual Sanz y la Residencia de Estudiantes.
“Utilizar los alimentos de manera errónea, por sobreinformación o falta
de ella, acaba pasándo factura a nuestra salud de muy diversas formas”,
explica Monereo. A este respecto, uno de los objetivos de la jornada,
celebrada hoy en la Residencia de Estudiantes, es poner de manifiesto el
importante papel que juega la alimentación en nuestras vidas. “Los
alimentos se están utilizando casi como fármacos -sobre todo los
denominados funcionales-, por lo que no estaría de más que se
demostraran todas aquellas propiedades curativas que se les atribuyen”,
añade.
Según el profesor Gregorio Varela, catedrático de Nutrición y
Bromatología de la Universidad CEU San Pablo, y presidente de la
Fundación Española de Nutrición, “a pesar del avance en el conocimiento,
no existe otra ciencia -en alusión a la nutrición- que esté más rodeada
de creencias, mitos y magia”. Durante su ponencia, titulada “Verdades y
falacias sobre el poder de los alimentos”, el experto se ha mostrado
sorprendido de que tales cosas ocurran más ahora que hace cien años.
“La constante modificación del mensaje nutricional en los últimos años
ha generado, en muchas ocasiones, confusión en el consumidor”, explica
el profesor Varela. Así, por ejemplo, “la dieta mediterránea ha pasado
de ser una gran desconocida a convertirse en una panacea, a pesar de que
son escasos los estudios que demuestran la evidencia científica de sus
potenciales efectos beneficiosos”, añade. El aceite de oliva, el pescado
y el vino son algunos alimentos cuyas virtudes se han visto
globalizadas.
Por su parte, la doctora Clotilde Vázquez, jefa de la Sección de
Nutrición Clínica del Hospital Ramón y Cajal, de Madrid, ha señalado que
“bajo los trastornos alimentarios que van de la obesidad a la anorexia
subyace una relación anómala con la comida”. Todos ellos tienen una base
genética importante, aunque “la insatisfacción con la propia imagen nace
fundamentalmente de la enorme presión social, que afecta especialmente a
las mujeres”, apunta.
Como consecuencia de todo esto, la gente joven está haciendo dietas
demasiado drásticas. “Una exagerada restricción calórica predispone al
organismo para un posterior efecto rebote, con lo que se suele ganar más
peso del que se perdió y mayor cantidad de grasa”, apunta la experta.
“Es preocupante que, cada vez más, se llegue a la obesidad desde el
deseo de adelgazar”, añade la doctora Vázquez. El equilibrio está en “la
normalización de la imagen como algo muy diverso, no sujeto a cánones
externos, y en el saneamiento de la relación con la comida”.
En relación con la fiabilidad de la información y comunicación sobre
alimentos, José Ignacio Arranz, director general del Foro
Interalimentario, una asociación sin ánimo de lucro formada por 14
empresas alimentarias punteras, y ex director ejecutivo de la Agencia
Española de Seguridad Alimentaria y Nutrición, ha señalado la necesidad
de informar y formar a la sociedad basándose en comunicación no
comercial, veracidad, excelencia y soporte científico.
Durante su ponencia, titulada “La información y comunicación sobre
alimentos”, Arranz ha apuntado que “la comunicación genérica formativa y
no comercial no sólo debe ser realizada por las administraciones y el
mundo académico, sino que también han de implicarse los agentes
económicos de la cadena alimentaria”. En este sentido, “es evidente que
las empresas o asociaciones empresariales que así procedan serán menos
cuestionadas cuanto mejor sea su perfil y mayor su trayectoria de
excelencia”, concluye.
Del aspecto ético de la dietética se ha encargado el profesor Diego
Gracia, catedrático de Historia de la Medicina de la Universidad
Complutense de Madrid y presidente de la Fundación de Ciencias de la
Salud. “Hay muchísimas instancias interesadas en que nos alimentemos
según criterios que les vienen bien, y no en base a lo que uno debería
decidir de manera autónoma”, apunta el experto.
El profesor Gracia afirmó que “cuando la oferta de productos es tan
grande, es necesario fomentar la información verídica y la
responsabilidad en la elección: sólo personalidades maduras conseguirán
tomar decisiones correctas ante tan amplio abanico de posibilidades”.
Instituto Tomás Pascual Sanz para la Nutrición y la Salud
El Instituto Tomás Pascual Sanz para la Nutrición y la Salud es una
entidad sin ánimo de lucro creada para promover la investigación y la
formación en el ámbito de la salud y la nutrición. Entre otros, son
objetivos del Instituto Tomás Pascual Sanz la investigación clínica, la
colaboración con la administración en programas nutricionales, la
convocatoria de becas de investigación científica, a través de acuerdos
con distintas universidades y la promoción de estudios de Gestión
Medioambiental.
http://www.institutotomaspascual.es/
Fundación de Ciencias de la Salud
La Fundación de Ciencias de la Salud es una entidad sin ánimo de lucro
que pretende ser un lugar de encuentro para los distintos sectores
sociales involucrados en el mundo de la sanidad. Fundada en 1991, sus
objetivos prioritarios giran en torno a la bioética, la salud, la
ciencia y las humanidades, con un amplio elenco de actividades y
proyectos.
http://www.fcs.es/fcs/index.htm
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