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Bilbao (España) |
2 de Julio
de 2008 |
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El cribado
prenatal del Síndrome de Down no descarta la presencia de la
enfermedad congénita. |
El director médico
de Quirón Bilbao, Gorka Barrenetxea, entiende que “las pruebas estiman
cuál es el nivel de riesgo que corre una pareja de tener un hijo
afectado por una enfermedad congénita pero no aclaran si está afectado o
no”
- Se trata de
un proceso orientativo pero nunca de un diagnóstico, asegura el
experto.
- En ningún
caso puede emplearse el cribado como un método sustitutivo a las
pruebas diagnósticas (amniocentesis o vellosidad corial).
El anuncio, por parte
del Departamento de Sanidad, de que Osakidetza pondrá en marcha después
del verano un nuevo programa de cribado prenatal del síndrome de Down y
otras enfermedades congénitas, es, a juicio de Gorka Barrenetxea,
director médico de Quirón Bilbao, “una noticia satisfactoria para las
parejas que se encuentran en los grupos de riesgo. Sin embargo”,
puntualiza el experto, “la noticia transmite una sensación incorrecta:
el screening no es, en modo alguno, un sustituto de la amniocentesis”.
El anuncio aclara que dos sencillas pruebas permitirán detectar a tiempo
nueve de cada diez anomalías fetales en todas las embarazadas vascas. Un
simple análisis de sangre –marcadores bioquímicos- y una ecografía
realizadas entre las semanas once y trece bastan para detectar la
práctica totalidad de las anomalías cromosómicas, por lo que las
autoridades sanitarias vascas han decidido elegir la llamada “prueba
combinada” de todas las técnicas disponibles para conocer con antelación
alteraciones como el síndrome de Down, aseguran desde Osakidetza.
No obstante, Gorka Barrenetxea matiza que “las pruebas estiman cuál es
el nivel de riesgo que corre una pareja de tener un hijo afectado por
una enfermedad congénita pero no aclaran si está afectado o no. Pongamos
un ejemplo. Si el cribado detecta un perfil de riesgo de 1 de 80,
hablamos de un nivel de riesgo alto. Por el contrario, si apunta un
perfil de 1 de 1000 el nivel es bajo. Pero en ningún caso confirma si el
feto está afectado o no. El cribado supone disponer de un instrumento
mediante el cual las mujeres conocerán su “nivel de riesgo” en cuanto a
tener un feto con alguna alteración cromosómica se refiere”.
La decisión de ofrecer el screening desde la sanidad pública “es algo
que ya se venía haciendo en la sanidad privada desde hace años. Al final
son las propias parejas quienes han de tomar la decisión, pero siendo
conscientes de que la amniocentesis o la biopsia de vellosidad corial
son las pruebas que determinan de manera fehaciente. Se trata, por
tanto, de una prueba de carácter orientativo y nunca de un diagnóstico”.
La mayoría de casos de síndrome de Down y otras malformaciones
congénitas no detectadas de manera prenatal corresponden a mujeres
menores de 35años, edad en la que la red pública no ofertaba hasta la
fecha la posibilidad de someterse a una amniocentesis para descartar
anomalías congénitas. “El cribado”, asegura el director médico de Quirón
Bilbao, “puede orientar o levantar la sospecha de la existencia de
dichas malformaciones, pero no descarta su aparición”.
Entiende el experto que “la implementación de un procedimiento médico ha
de ser explicado de forma correcta. La instauración del cribado prenatal
para de cromosomopatías (síndromes de Down, Edwards y Patau) es un paso
adelante para todas las mujeres embarazadas. De hecho, ya está
establecido en la sanidad pública de otras comunidades autónomas y se
realiza de forma rutinaria en la medicina privada”.
“Sin embargo”, puntualiza Gorka Barrenetxea, “el cribado no se debe
ofrecer nunca como un sustituto de los métodos de diagnóstico de
cromosomopatías (biopsia de vellosidad corial o amniocentesis) Mediante
estos métodos, se diagnostica (esto es, se dice si hay o no una
alteración). Mediante el método de cribado, se seleccionan aquellas
mujeres con nivel de riesgo a partir del cual se considera que se puede
indicar un procedimiento diagnóstico, indicando a aquellas otras con
riesgo bajo de cromosomopatía que las posibilidades de pérdida fetal por
la prueba diagnóstica son superiores a las de tener un hijo/a afecto/a”.
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