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Madrid (España) |
10 de Febrero
de 2009 |
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Resumen de las ponencias del IV
Curso de Formación Médica Continuada sobre Hepatitis Víricas. |
Entre el 26 y el 30 de
enero se ha celebrado en el Colegio Oficial de Médicos de Madrid el IV
CURSO DE FORMACIÓN MÉDICA CONTINUADA SOBRE HEPATITIS VÍRICAS. El curso,
como en otras ocasiones, ha sido dirigido por los Profesores Juan
González-Lahoz y Vicente Soriano, del Hospital Carlos III de Madrid. Hay
que destacar la enorme participación (más de 200 médicos inscritos) y la
calidad de los ponentes que provenían de servicios punteros de
hepatología y/o enfermedades infecciosas de toda España.
Existen al menos 5 virus hepatotropos capaces de infectar e inflamar el
tejido hepático: el virus de la hepatitis A (VHA), B (VHB), C (VHC), D (VHD)
y E (VHE). Además otros virus como el VHG, virus TTS y el virus SEN son
capaces de infectar el hígado, si bien su papel patogénico es
controvertido.
El VHA y el VHE tienen una transmisión preferente fecal-oral y un curso
en general benigno. Hoy en día su incidencia en España es baja debido a
las buenas condiciones higiénicas y a la existencia de una vacuna frente
al VHA. Sin embargo, han aparecido pequeñas epidemias de hepatitis aguda
A en pacientes homosexuales promiscuos. Por otro lado, la hepatitis
aguda E debe tenerse en cuenta en viajeros e inmigrantes que provienen
sobre todo del sudeste asiático.
Las hepatitis víricas que producen mayor problema de salud pública en
nuestro país son las producidas por el VHB y VHC.
Hepatitis B
Su infección se produce por contacto sexual, sanguíneo o por el paso de
madre a hijo. En los adultos casi siempre se cura de manera espontánea,
si bien entre un 3-5% de los casos evolucionará hacia la cronicidad.
Cuando la infección se adquiere en la infancia la norma es la
cronificación. Entre un 15 y un 40% de los pacientes con una hepatitis
crónica B desarrollarán una cirrosis.
Es fundamental detectar que pacientes evolucionarán peor y por tanto
precisan tratamiento. El objetivo del tratamiento es evitar la
replicación viral e idealmente erradicar el virus. Este último objetivo
es complejo, ya que el VHB integra su material genético en el núcleo de
la célula huésped. Por otro lado se sabe que la supresión viral evita la
progresión a cirrosis y sus complicaciones. Existe “consenso” de que
debe tratarse a los pacientes con cargas virales superiores a 20.000 UI/ml
y transaminasas elevadas, ya que tienen un riesgo más elevado de
progresión.
Los fármacos aprobados actualmente para el VHB son los siguientes:
• Interferones. Consiguen mayores niveles de curación en pacientes HBeAg+.
Pero tienen más efectos secundarios y están contraindicados en pacientes
cirróticos.
• Lamivudina. Fue el primer inhibidor de la polimerasa aprobado. Se
tolera muy bien, pero con el tiempo siempre fracasa por la aparición de
resistencias.
• Telvivudina. Comparte con la lamivudina algunas resistencias y también
su facilidad para generar resistencias.
• Entecavir. Más potente que los anteriores aunque si existe
resistencias a lamivudina es necesario doblar la dosis.
• Adefovir. Es útil para pacientes que fracasaron con los fármacos
anteriores.
• Tenofovir. El último fármaco aprobado frente al VHB y uno de los más
potentes.
Hepatitis Delta
El VHD es un virus RNA, hepatotropo capaz de producir hepatitis aguda,
hepatitis crónica y en ocasiones hepatitis fulminante. Es la causa menos
frecuente de hepatitis crónica viral pero produce una enfermedad
hepática grave. La infección por VHD ocurre solamente en el contexto de
una infección por VHB, bien en forma de coinfección o infección
simultánea B y D, o bien en forma de sobreinfección D afectado a
portadores previos del HBsAg. Clínicamente se presentan de forma similar
pero la evolución y el pronóstico es muy diferente. La mayoría de las
coinfecciones B y D evolucionan a la curación mientras que las
sobreinfecciones delta progresan a la cronicidad.
Hepatitis C
El VHC se caracteriza por su capacidad de cronificar. Alrededor del 2%
de la población española está infectada por este virus, y constituye la
primera causa de trasplante hepático. La evolución del VHC es
normalmente asintomática pero alrededor de un 20% de pacientes
desarrollarán una cirrosis hepática en 20 años.
El tratamiento de elección es la combinación de interferón pegilado (PEG-IFN)
y ribavirina (RBV). Los genotipos 2 y 3 se tratarán 6 meses obteniendo
un 80% de curación. Los genotipos 1 y 4 deben tratarse 1 año logrando la
curación en la mitad de los pacientes. Actualmente se encuentran en
experimentación nuevos fármacos que inhiben las enzimas virales, como el
telaprevir, que actúa sobre la proteasa del VHC y en combinación con PEG-IFN
y RBV podría lograr mayores tasas de curación en pacientes difíciles de
tratar.
Vacunas frente a virus hepatotropos
Existe en la actualidad una vacuna frente al VHA constituida por virus
inactivados. Se administran 2 dosis por vía intramuscular en un
intervalo de 6 meses y produce inmunización de manera casi universal.
Frente al VHB existe una vacuna que se obtiene por recombinación
genética. Se administran 3 dosis y ya se encuentra incluida en el
calendario vacunal pediátrico en España. Se consigue así unas tasas de
vacunación mayores del 95% en niños y del 80% en adultos.
Desgraciadamente el VHC no se logra hacer crecer en el laboratorio. Esto
hace que sea difícil de investigar, y entre otras cosas todavía no se ha
podido desarrollar una vacuna.
La vacunación frente al VHA y al VHB debe indicarse siempre en pacientes
con hepatopatía de base, pues una hepatitis aguda por cualquiera de
estos virus sobre un hígado enfermo puede resultar mortal.
Coinfección de virus hepatotropos con el VIH
El VIH comparte con el VHB y el VHC vías de transmisión (sobre todo la
parenteral) esto hace que la coinfección sea relativamente frecuente. Se
trata este de un tema de máxima actualidad por tener una serie de
características especiales:
• Desde la introducción del tratamiento de gran actividad frente al VIH
la enfermedad hepática se ha convertido en una de las principales causas
de morbimortalidad en estos pacientes.
• La evolución a cirrosis está acelerada tanto para el VHB como para el
VHC en pacientes VIH+.
• El tratamiento de las hepatitis víricas es más complejo en estos
pacientes por interacciones medicamentosas y fenómenos de
hepatotoxicidad.
• Las tasas de respuesta sobre todo del VHC con PEG-IFN y RBV están
disminuidas en pacientes VIH+. |