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Sevilla
(España) |
9 de Abril de 2007 |
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La incidencia del cáncer de
riñón crece en España a un ritmo del 3% anual. |
Los expertos reunidos en el Curso
de Actualización sobre el tratamiento del cáncer renal, organizado en
Sevilla por los doctores Antonio Duque y Juan Antonio Virizuela, del
Servicio de Oncología del Hospital Universitario Virgen Macarena, han
alertado sobre el crecimiento imparable que esta patología está
experimentando en España y el resto de la Unión Europea. El doctor
Virizuela ha señalado que “la tasa de incidencia está incrementándose
en los últimos 30 años en los países miembros a un ritmo anual del 3%”.
El experto también ha hecho hincapié en la importante mortalidad que
supone este tipo de cáncer, ya que “en España se diagnostican casi
3.000 casos anuales y, a pesar de los esfuerzos terapéuticos,
aproximadamente un tercio de los afectados fallecerán al cabo de un año”.
En el encuentro se ha recordado que el cáncer de riñón representa el 3%
del total de casos de cáncer diagnosticados en el mundo. En los países
desarrollados, la tasa de incidencia anual es de 12 casos por cada
100.000 varones y de 5 casos por cada 100.000 mujeres, tratándose del
cáncer genitourinario que mayor mortalidad provoca.
Factores de riesgo, síntomas y diagnóstico
Entre los factores de riesgo para esta patología, se encuentran la
obesidad, la hipertensión arterial y el tabaco, así como el padecer
enfermedad quística renal. La mayoría de estos tumores se diagnostican
cuando el paciente apenas presenta síntomas. Generalmente son
descubiertos de manera incidental, al realizar una prueba diagnóstica
como una ecografía o un TAC abdominal por otra razón. Se cree que la
generalización del empleo de estas pruebas radiológicas como rutina de
otras patologías es lo que ha hecho aumentar el diagnóstico en las
últimas décadas del cáncer de riñón, con beneficio claro para el
paciente ya que la enfermedad suele detectarse en estadios más precoces.
En ocasiones, se llega al diagnóstico estudiando síntomas que se
relacionan con la enfermedad, como pueden ser anemia (presente en entre
el 20 y el 40% de los pacientes con cáncer de riñón); astenia, cansancio
y pérdida de peso (33%); fiebre (30%) e hipertensión arterial (24%). Los
signos y síntomas que produce esta enfermedad son debidos generalmente a
la invasión del tumor más allá del riñón o a la presencia de una masa en
el abdomen a la palpación. “La triada clásica de presentación de esta
enfermedad es la suma de hematuria –sangre en orina-, masa en el abdomen
y dolor en flanco. Desafortunadamente, cuando aparecen estos tres
síntomas, la enfermedad suele encontrarse en etapas avanzadas”, ha
señalado el doctor Virizuela.
Tratamiento
El tratamiento de la enfermedad viene determinado por la extensión de la
misma. En los estadios localizados, la cirugía continúa siendo el único
tratamiento curativo. La cirugía radical está considerada a día de hoy
el tratamiento estándar del cáncer de riñón localizado, mientras que la
parcial está ganando adeptos para aquellos tumores de menos de 4
centímetros de diámetro. En los últimos años, también se dispone de la
cirugía laparoscópica, que cuenta entre sus ventajas con una disminución
del dolor postoperatorio, un tiempo de hospitalización breve y un tiempo
de recuperación menor, además de poder emplearse en los dos tipos de
abordaje quirúrgico. La mayoría de los pacientes con enfermedad
localizada que han sido tratados con cirugía parcial o radical alcanzan
un control completo de la enfermedad. Sólo el 2% de los pacientes que
han sido tratados con la radical y entre el 3 y el 5% de los abordados
con la parcial, recaen.
En el caso de la enfermedad avanzada o metastásica, el cáncer de riñón
es el único tumor en el que está indicada la realización de cirugía si
el estado general del paciente la permite. “El tratamiento estándar
pasa por la cirugía y la inmunoterapia basada en citoquinas. Con este
tipo de tratamientos, la tasa de respuestas alcanzada apenas llega al
10-15% de los pacientes, a costa de unos efectos adversos que ocasionan
el abandono del tratamiento en un gran porcentaje de pacientes. Por
tanto, la necesidad de nuevos fármacos que aporten mayor eficacia con un
mejor perfil de seguridad para estos pacientes es clara”, ha
explicado el doctor Virizuela. En este sentido, ha destacado que “actualmente,
es un momento muy especial al haberse aprobado recientemente dos
fármacos que van a tener una gran importancia -sunitinib y sorafenib- ,
no sólo por la capacidad de controlar el cáncer renal que ha
metastatizado, sino porque además tienen una relativa buena tolerancia.
Además, se prevé que en los próximos años nuevos fármacos serán
aprobados”
La radioterapia, aunque no se puede considerar como un tratamiento
eficaz contra la patología, sí desempeña un papel importante en la
paliación de síntomas, como puede ser el control del dolor o sangrado
del tumor primario o el del dolor en metástasis óseas o del sistema
nervioso central. |