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Bilbao (España) |
30 de
Septiembre
de 2008 |
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Los deportistas con carácter
introvertido suelen tener más patologías psiquiátricas y se
vuelven hipocondriacos e irritables. |
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El experto José María Galletero analiza la psicología en el
deporte como una disciplina que favorece la dinámica de grupo y la
cohesión del equipo.
- Entre el deportista y su entrenador hay una relación bilateral y
es frecuente que éste desempeñe el papel de madre y padre.
- “El deporte está sometido a un fuerte nivel de estrés llegando a
generar diversas patologías psiquiátricas, como cuadros depresivos,
estrés postraumático o trastornos en la alimentación”.
“Diversos estudios confirman que un deportista extrovertido, sociable,
que comunica bien y que expresa sus sentimientos tiene un rendimiento
mayor que otro más retraído o reservado”. A esta idea se ha referido
José María Galletero, psiquiatra de Avances Médicos, S.A. (AMSA), en su
análisis acerca de la psicología deportiva.
La psicología deportiva abre un panorama importante para poder acabar
con los cuadros depresivos entre los profesionales, donde también juega
un papel fundamental la prevención. “Es importante concienciar a las
instituciones de que además del cuidado físico, el deportista necesita
un cuidado psicológico, pues ambos factores aumentan su rendimiento”.
Los cuidados psicológicos son importantes para detectar problemas
mentales e incluso el consumo de sustancias tóxicas, “que es más común
entre profesionales que en deportistas aficionados”. Además, la
psicología también favorece la dinámica de grupo, la cohesión del equipo
y mejora el rendimiento final. “La ayuda psicológica debe instaurarse en
el ámbito deportivo y las instituciones deben apoyar esas acciones con
el fin de prevenir patologías psicológicas y conseguir mejores
resultados”.
Tal y como afirma José María Galletero, “cada vez hay más interés por el
consumo y abuso de determinadas sustancias, pero pocas instituciones o
equipos profesionales instauran la psicología deportiva como
disciplina”. A su juicio, el deporte está sometido a un fuerte nivel de
estrés antes y después de la competición, llegando a generar diversas
patologías psiquiátricas —cuadros depresivos, trastornos en la
alimentación, etc.—. Y es que, estos problemas afectan tanto a los
deportistas de alta competición como a los amateurs.
Según explica, los deportistas son personas con una fuerte disciplina y
que pueden llegar a ser muy obsesivos. “Incluso el cuidado de su cuerpo
tiene una carga muy fuerte, llegando a desarrollar elementos obsesivos,
hipocondriacos y hasta diversos trastornos de alimentación, ya que
tienen unos regímenes alimenticios muy severos”. En este sentido, el
psiquiatra pone el ejemplo de Estados Unidos, donde es frecuente que los
deportistas presenten trastornos por déficit de atención e
hiperactividad, así como estrés postraumático al interrumpir su
actividad tras sufrir lesiones que les impiden el ejercicio de su
deporte o precisar largos periodos de rehabilitación fuera de la
competición.
Apoyo en el final profesional
Admitir el fin de la carrera profesional es uno de los momentos más
difíciles para el deportista, sobre todo si ese momento llega de forma
inesperada y antes de tiempo. “El deportista de alto rendimiento sabe
cuánto dura su carrera y normalmente está preparado para ese fin. En
esos casos no es difícil asumirlo y, además, siempre siguen conectados
de alguna forma, como entrenadores, profesores, ligados a los clubs o
como meros aficionados o seguidores de un deporte”.
Cuando la actividad concluye de forma brusca como en casos de retirada
debido a una lesión, se manifiestan una serie de consecuencias
psicológicas. Cuadros depresivos, estrés postraumático o problemas para
adaptarse a la nueva situación son los casos más frecuentes. “En esta
situación las expectativas se ven truncadas y la ayuda del psicólogo es
fundamental para que el deportista se adapte a su nueva realidad”.
Por otro lado, el consumo de sustancias que incrementan el rendimiento
entre los deportistas presenta una tendencia al alza —más en
profesionales que en amateurs— porque, según apunta el experto, se están
desarrollando fármacos que pueden incrementar la tención y la
resistencia al esfuerzo o que mantienen un nivel alto de alerta, como
son algunos productos utilizados para la narcolepsia. Estos
medicamentos, que estimulan el sistema nervioso central, son los que se
han detectado en algunos deportistas y sobre los que se ha aumentado su
control “Hay que tener cuidado porque estos productos conllevan
problemas para la salud a largo plazo. Se busca el máximo rendimiento
pero hay que cuidar a la persona”.
Según explica Galletero, las sustancias estimulantes no sólo aumentan la
atención, la concentración o la resistencia, sino que también pueden
potenciar la irritabilidad, el mal humor o la deshinibición.
El entrenador ‘paternal’
La relación entre el deportista y su entrenador es fundamental y
constituye un eje clave en el desarrollo integral del deportista. “Es
frecuente que el entrenador desempeñe el papel de padre y madre. Los
equipos deportivos pueden ser una representación de la familia, donde
esa actitud favorece la cohesión del grupo y lo hace más sólido”. Así,
es común oír hablar de la familia del Athletic o del Real Madrid, etc.
Tal y como señala el psiquiatra, cada perfil de entrenador es distinto,
“algunos son muy cercanos y afectuosos mientras que otros tienen un
carácter más gruñón o autoritario”. Y aunque no hay un modelo único, sí
sucede que cada perfil marca un estilo propio.
Se han descrito casos en Estados Unidos de entrenadores que se
caracterizan por una actitud que roza el maltrato psíquico y acoso al
deportista. “Se trata de personas que presionan mucho, llegan a denigrar
al deportista ante sus compañeros como elemento de motivación”. Según el
experto, estas acciones repercuten de forma directa en el rendimiento de
la persona y en su estado psicológico, llegando incluso a volverse en su
contra en determinadas ocasiones.
Descarga de energía
El ejercicio físico en sí mismo favorece la salud mental, ya que es una
descarga de energía agresiva que se canaliza a través del deporte y
también sirve para manejarse en la vida, ya que eleva la autoestima y
desarrolla habilidades sociales. “Tanto sólo como en grupo, la práctica
de deporte favorece la maduración psicológica de los que lo practican”,
apunta Galletero.
Además, y según explica el experto, el deporte también es bueno para los
espectadores. “Para los hinchas de un equipo, por ejemplo, resulta
beneficioso porque se fomenta la identidad con el grupo y se descarga
energía de una manera bien canalizada”.
En este sentido, el experto destaca que el deporte, para los
aficionados, puede tener también una vertiente negativa en cuyo caso la
agresividad se desborda y se pierdan los papeles. “En esos casos no se
canalizan los impulsos de forma adecuada y simplemente se libera la
agresividad, sin elaborar”. Suele suceder en deportes de masas, donde es
más común que se den conductas primitivas y conflictos verbales, incluso
entre las personas del mismo equipo”.
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