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Bilbao (España) |
11 de Marzo
de 2009 |
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El descenso de la calidad del
semen pone en riesgo la figura del donante. |
• Los requisitos
para convertirse en donante de semen son cada vez más difíciles de
conseguir
• El uso del semen de donante está indicado como tratamiento de
infertilidad en parejas heterosexuales, en pacientes con
enfermedades hereditarias o alteraciones cromosómicas graves o en
mujeres sin pareja masculina.
• La figura del donante cuenta con protección legal y la donación es
anónima
• Aunque la donación es altruista, a cada donante se le da una
compensación económica por las molestias ocasionadas.
Se busca chicos jóvenes
de entre 18 y 35 años, cuyas muestras de semen tengan una concentración
aproximada de 60 / 70 millones de espermatozoides (tres veces más de lo
que la Organización Mundial de la Salud considera normal), con buenos
parámetros de movilidad y morfología. Ése es el principal requisito de
un donante de semen, tal y como lo describe Carmen Anarte, responsable
del Laboratorio de Andrología de la Unidad de Reproducción Asistida
Quirón Bilbao. “El descenso de la calidad del semen pone en riesgo la
figura del donante de semen”, puntualiza la experta.
A esta cuestión ha de añadirse otra criba importante. “No todas las
muestras de semen son capaces de soportar de idéntica manera la
descongelación, así que sólo un porcentaje muy bajo de los varones que
aspiran a ser donantes llegan a ser aceptados. Tras el análisis de la
muestra de semen, el donante deberá realizarse un amplio estudio
analítico, donde es importante descartar posibles enfermedades
genéticas, hereditarias o congénitas transmisibles”. El semen de los
donantes es más seguro que el de la propia pareja. ¿Quién somete a su
marido a una analítica semejante antes de tener un hijo?
La utilización de semen de donante está indicada como tratamiento de
infertilidad en parejas heterosexuales con una baja calidad seminal o
con ausencia de espermatozoides, así como en pacientes con enfermedades
hereditarias o alteraciones cromosómicas graves, con riesgo elevado de
transmitirlas a la descendencia o en los casos de mujeres sin pareja.
En cuanto a las
características propias del donante, “éste no debe padecer (ni él, ni
sus familiares directos) trastornos genéticos hereditarios, ni
enfermedades tales como el asma, la diabetes, la epilepsia o la
hipertensión arterial entre otras. De igual modo, el donante ha de ser
seronegativo para la hepatitis B y C, sífilis, herpes, VIH,
citomegalovirus. No ha de ser portador de Fibrosis Quística, ha tener un
cariotipo normal, así como los cultivos de orina y semen han de ser
negativos.
Todos los donantes que forman parte de los Bancos de Semen cuentan con
protección legal. La donación es totalmente anónima. Toda la información
recogida en su historia clínica será tratada y custodiada en la más
estricta confidencialidad.
La donación es
altruista pero cada donante obtendrá una compensación económica por las
molestias que el proceso pueda ocasionarle, según la legislación
vigente.
Un estudio publicado en
el British Medical Journal (una de las revistas más prestigiosas de
investigación médica) indica que la cantidad media de espermatozoides
masculinos ha descendido un 45 % en cincuenta años. En España, los
expertos aseguran que en los últimos treinta se ha pasado de una media
de 336 millones de espermatozoides por eyaculación en 1977 a 258
millones en la actualidad.
La calidad de las
muestras de semen ha sufrido un alarmante descenso en los últimos años,
dato que está constatado si tenemos en cuenta que la OMS, a mediados de
los años ochenta, consideraba “normal” una concentración de cien
millones de espermatozoides por milímetro, mientras hoy día ese listón
se sitúa en veinte millones. |