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Sevilla
(España) |
6 de Noviembre de 2006 |
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Día del Ictus en España. |
Con motivo del Día del Ictus en España, que se
celebra mañana martes, 7 de noviembre, bajo el lema “Después del Ictus
hay mucha vida por vivir ¡Y podemos ayudarte!, la Asociación de
Familiares y Enfermos de Ictus de Granada (NEURO-AFEIC) y algunos
profesionales implicados, ha informado a la opinión pública sobre la
necesidad de mejorar la atención al Ictus con el fin de reducir la
mortalidad y la dependencia funcional.
Bajo el nombre de ictus se engloban a las enfermedades del cerebro que
se producen bruscamente por interrupción de la circulación sanguínea en
una parte del mismo, también conocidas como trombosis, embolias o
infartos cerebrales y que son el 80 % de los casos, o por hemorragia
dentro del cerebro (“derrame cerebral”), el 20 % restante.
El ictus cerebral constituye la segunda causa de mortalidad en España
(primera en la mujer) y la principal responsable de invalidez en el
adulto. En Granada se producen cada año 1.600 nuevos casos de ictus, de
los cuales una tercera parte fallecen y otra tercera parte queda con
secuelas que le hacen dependientes de otras personas para sus
actividades diarias.
A pesar de la importancia sanitaria y social de esta enfermedad, la
atención que se le dedica es limitada y se encuentra desigualmente
repartida tanto a nivel nacional, como en nuestra Comunidad autónoma. De
forma, que una adecuada atención permite reducir la mortalidad en un 17%
y la dependencia funcional en un 25%.
El abordaje del ictus tiene tres fases. Una primera, de prevención
primaria, en la cual es muy importante el control de factores de riesgo
como la hipertensión, la diabetes, el colesterol, el tabaquismo y de
algunas enfermedades del corazón.
En segundo lugar, cuando éste se ha producido hay que actuar
rápidamente. En ocasiones, las tres primeras horas resultan
fundamentales ya que pueden administrase tratamientos que aumentan las
probabilidades de recuperación total.
En este sentido, la Sociedad Andaluza de Neurología (SAN) ha solicitado
la creación de Unidades de Ictus coordinadas por neurólogos y con la
estrecha colaboración de otros especialistas implicados.
El tercer aspecto es la prevención de nuevos ictus o prevención
secundaria, para la que se cuenta con medicamentos e intervenciones,
como la endarterectomía o la angioplastia, y con medicamentos
anticoagulantes y antiagregantes que dificultan la formación de nuevos
trombos, así como medicamentos para el control de los factores de riesgo
antes citados.
Además, si el ictus ha dejado secuelas es necesaria la rehabilitación y
tratamiento de complicaciones tardías, la educación del paciente y
cuidadores para enfrentarse con éxito a sus nuevas circunstancias y la
intervención de los servicios sociales para facilitar la reintegración
social y familiar, un aspecto que esta mañana ha querido resaltar la
Asociación de Familiares y Enfermos de Ictus de Granada (NEURO-AFEIC). |